Dioniso: El Dios del Vino en la Mitología Griega

Dioniso, también conocido como Baco en Roma, era una de las deidades más importantes del panteón griego y romano, cuyo culto estaba muy extendido.

Dionisio: Dios del vino y la locura (mitología griega) | Archivo Mitológico |

En las representaciones artísticas, Dioniso aparece como un joven alegre y jovial, vestido con pieles de animales.

Estatua de Baco (Dioniso)

Estatua de Baco (Dioniso) en el Museo Vaticano

Origen y Nacimiento de Dioniso

El nacimiento de Dioniso es, cuanto menos, curioso. Según la tradición, el dios del vino nació, primero, de su madre y, más tarde, de su divino progenitor. Zeus, el soberano olímpico, se enamoró de Sémele, una joven mortal. Sémele estaba cautivada por la magnificencia de Zeus, y una noche le rogó que se le manifestara con todos sus atributos divinos. El resplandor fulminante del dios rey fue demasiado para ella y murió carbonizada.

Zeus, desesperado, intentó salvar a Sémele, pero ya era demasiado tarde. Con todo, el pequeño Dioniso, quien se encontraba en el sexto mes de gestación, logró sobrevivir. Cuando llegó el momento del nacimiento, Dioniso surgió perfectamente formado del muslo de su padre. Hermes confió la crianza del bebé al rey Orcómeno.

A pesar de este intento de protegerlo, Hera descubrió al niño y enloqueció a la nodriza del recién nacido. Ante esta situación, Zeus optó por alejar a Dionisio de Grecia, recorriendo diversos lugares en busca de un entorno adecuado para el niño. En esta pequeña localidad de Asia Menor, un grupo de ninfas, las Nisiades, apoyadas por el joven Sileno y los sátiros del bosque, se encargaron de brindar protección y cuidado al dios en desarrollo.

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El Legado de Dioniso

Su singular origen elevó a Dioniso a dios del vino y la vegetación, responsable de instruir a los mortales a cultivar vides y elaborar vino, bebida que se convirtió en una parte esencial de la cultura griega. Hasta su arribo, los hombres sólo ingerían bebidas hechas a base de cereales, más tarde, consideradas bárbaras. Asimismo, Dioniso, también llamado Dionisio, influía en las estaciones; según algunas tradiciones, moría en invierno para renacer en primavera, simbolizando el ciclo de la vida y la naturaleza.

Se creía que Dioniso otorgaba a los participantes de las bacanales la capacidad de perder el control y liberarse de las restricciones de la sociedad. Las mujeres que participaban en estas fiestas dejaban sus hogares y se sumaban a las celebraciones. Las bacanales, también denominadas bacantes, eran una parte fundamental de la vida social y cultural de griegos y romanos.

Una bacante

Una bacante, óleo de John Reinhard Weguelin

Dioniso en el Arte Contemporáneo: "Envero de Bacantes" de Valeria Salgado

Los visitantes que caminan por la sala del fondo a la izquierda del Museo Palacio Vergara, en Viña del Mar, quedan un poco perplejos cuando se detienen cerca de las obras de la artista visual Valeria Salgado. Valeria agradece los comentarios y luego continúa contando los orígenes de su exposición “Envero de Bacantes”, la primera en su trayectoria como artista visual, inaugurada el 10 de abril y ahora prolongada hasta el 8 de junio.

El nombre de la muestra se inspira en las “bacantes”, unas figuras femeninas de la mitología griega que participaban en las “bacanales” con Dionisio, el dios del vino. A través de ellas, quiso contar su propia historia de vida y la de las mujeres en general, en este nuevo contexto de apertura, de derechos conquistados por defender y de las luchas por avanzar en equidad de género.

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“Hoy, las bacantes son las mujeres del presente, que buscan su lugar en una sociedad que las mira y cuestiona. Cada una de estas “bacantes” está hecha de corchos más claros pero que cambian su tonalidad, mientras que el fondo de estas obras está fabricado con corchos con tonalidad más oscura. En un rincón de la sala, además, existe un bastidor con un boceto de un rostro: ahí Valeria, todos los martes y jueves, se sienta para fabricar una obra in situ a partir de corchos que ella ha recolectado en su taller en Villa Alemana, y otros que saca de las donaciones que los propios visitantes a la muestra pueden dejar en un buzón de vidrio instalado al otro extremo de la sala.

La idea de hacer estas obras -cuya técnica ella designa como mosaico y/o puntillismo experimental- nació, precisamente, cuando ella estaba descorchando un vino con unos amigos. “Por defecto de profesión, yo siempre estoy atenta a los colores, a los pigmentos, y definitivamente el corcho con este pigmento del vino siempre me llamó la atención, pero nunca me planteé cómo trabajarlo, hasta que compartiendo un vino con amigos les comenté y uno de ese grupo me dijo: ‘Yo te voy a apoyar con la recolección’.

El embarcarse en la creación de estas obras, en el año 2023, llevó a Valeria por añadidura a emprender un viaje de conocimiento por el mundo del vino, su elaboración, su proceso, su terminología y temas afines. Así fue como llegó al dios del vino Dionisio y a las referidas “bacantes”, con las que tituló su serie “Envero de Bacantes”. El “envero”, en tanto, obedece al “momento exacto donde la uva comienza a cambiar de color y empieza su maduración y su dulzura en el fruto”.

Valeria se describe como “bastante tímida”, como solía decir un futbolista bicampeón de América. En la inauguración de la muestra, de hecho, se sentía un poco sofocada ante el gentío, pero esa sensación cambia cuando está trabajando in situ y la gente acompaña la creación de su obra. Es más, fue Salgado la que le planteó al Palacio Vergara incorporar esta dinámica de la obra en vivo.

Paralelismos entre el Vino y la Vida

Al rato después de conversar, Valeria se para de su silla dentro de la sala y empieza a mostrar las cédulas de cada una de sus obras en técnica de mosaico o puntillismo experimental. Explica que cada emoción tiene un paralelismo con la transformación de la uva. Por ejemplo, en “Filtración del ser” invita a depurar las culpas, a sacar las sobras y quedarse con lo cristalino.

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El panorama cambia, efectivamente, cuando uno toma distancia de la pieza. Y eso, según ella, entraña la idea de que cuando uno toma distancia es capaz de reflexionar mejor sobre la perspectiva de las cosas que si están encima. El mismo hito de exponer en el Museo Palacio Vergara, mismo inmueble donde había estudiado, la tiene en un estado de explosión emocional, ya que “para mí el arte es un acto súper egoísta y lo otro llega por defecto: yo nunca tuve expectativas de exhibición.

Según el plan original, la serie “Envero de Bacantes” estaría hasta este fin de semana en el Museo Palacio Vergara. Sin embargo, el recinto extendió la muestra hasta el 8 de junio, lo cual le permitiría a Valeria terminar la obra que está diseñando en vivo y delante del público.

Exposición Envero de Bacantes

Exposición "Envero de Bacantes" de Valeria Salgado

Datos de la Exposición "Envero de Bacantes"

La serie “Envero de Vacantes” consta de ocho obras. La del centro, titulada “El arte del remontado” es la que tiene más corchos: 5.380. Dos piezas - “Liberación málica” y “Maceración del despertar”- son las que tienen menos corchos: 1.520.

Título de la Obra Número de Corchos
El arte del remontado 5.380
Liberación málica 1.520
Maceración del despertar 1.520

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