Tras los Pasos de Roberto Bolaño: Barcelona, Blanes y la Construcción de un Mito Literario

Desde su llegada a Barcelona en 1977, Roberto Bolaño plasmó sus poemas, anotaciones, dibujos y diagramas, que más tarde serían la base de sus cuentos y novelas, en libretas de tapas de cartón marmoleado de la marca Miquelrius. Estas libretas, adquiridas en la papelería Llenas del barrio del Raval, eran organizadas por temas y numeradas con meticulosidad, anticipando de alguna manera sus obras completas.

Solía escribir con bolígrafos de tinta azul o negra, con una letra corrida en la que la "a" a menudo se transformaba en una "A" mayúscula. Bolaño era meticuloso hasta para cambiar de color, reservando el rojo brillante para lemas y proclamas como: VIVE O MUERE, PERO NO HUEVEES.

La papelería Llenas se encuentra frente a la segunda residencia de Bolaño en Barcelona, un estudio de apenas 15 m2. Ubicado en el número 45 de la calle Tallers, en un edificio que antiguamente fue un convento, este diminuto apartamento fue el epicentro de su Barcelona geográfica, literaria y sentimental. Allí conoció a sus mejores amigos, publicó sus primeras revistas de poesía y arte de vanguardia, y se adentró en la novela negra y la ciencia ficción.

La mitología literaria presenta a Bolaño como un pobre vocacional, pero la realidad era más compleja. Un escritor convencido de su arte tiene lo que necesita: libros, cine, diversión, experiencias vitales y, sobre todo, buenos amigos.

Antoni García Porta, uno de esos amigos, escribió junto a Bolaño su primera novela, Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, con la que ganaron el premio Anthropos en 1984. García Porta, hoy un escritor de culto, compartía con Bolaño y Bruno Montané (el Felipe Müller de Los detectives salvajes) la pasión por la literatura, la música, el sexo y el deseo de pasarlo bien.

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Pasárselo bien significaba:

  • Ir a la bodega de vinos Fortuny, ahora Caravelle, a jugar pinball y comer bocadillos de tortilla.
  • Jugar futbolín en el Tra-Llers del número 39 de la calle Tallers.
  • Ver películas europeas y de arte y ensayo en el Céntrico y el CAPSA.
  • Charlar de poesía en La Cloaca con el editor Xavier Sabater.
  • Tomar café en el Cèntric, el Elisabets o la Granja Parisienne.
  • Buscar libros de segunda mano en la librería Canuda.
  • Cuando había dinero, visitar la librería Documenta.
  • Comprar libretas Miquelrius en la papelería Llenas o cintas para la Olivetti en la Comercial Camu.
  • Comer un menú barato en el Riera.
  • Juntarse en la plaza Vicenç Martorell, donde vivía Bruno Montané.

En 1980, Bolaño se mudó a Girona y en 1985 se instaló en Blanes, donde vivió hasta su muerte en 2003. García Porta recuerda que en su primera carta desde Girona, Bolaño le contaba que estaba leyendo poemas de Frank O'Hara y escuchando a Charles Mingus, algo que García Porta toma con humor, sabiendo que Bolaño prefería a Elvis, Patti Smith, Talking Heads o Suicide.

García Porta bromea: "Ahí tienes un hilo a seguir, la evolución musical de Roberto Bolaño, de Mingus al Aserejé de Las Ketchup". Al parecer, a Bolaño le gustaba el Aserejé e incluso se aprendió el baile.

Ubicación de Blanes en España

Ubicación de Blanes en España

El viaje en tren de Barcelona a Blanes dura una hora y media. A Bolaño le encantaba vivir en ese pueblo a orillas del Mediterráneo, donde hay gente de todo el mundo y que ya existía antes de que naciera Cristo. En la biblioteca comunal de Blanes, se le cita diciendo que solo esperaba ser considerado "un escritor sudamericano más o menos decente que vivió en Blanes y que quiso a este pueblo".

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En Blanes, Bolaño vivió en unos ocho apartamentos o estudios distintos. Su primera casa fue el almacén de la tienda de ropa de su madre, Victoria Avalos, en el barrio de Els Pins. Su madre formó parte de un grupo de chilenos que llegaron a Cataluña tras pasar por México. Más tarde llegarían la madre de Bolaño, su hermana Salomé y, un par de años después, el escritor, cuyo plan original era seguir hasta Suecia.

Con su mujer, Carolina López, y su hijo Lautaro, Bolaño se mudó a un apartamento encima de una panadería en la calle Aurora. Más tarde, encontraron dos pisos de alquiler separados por pocos metros en la calle del Lloro. Uno fue vivienda y el otro, estudio para que Bolaño pudiera escribir, leer, fumar y jugar hasta la madrugada.

Santi Serramitjana, dueño de la tienda de juegos Jocker Jocs, recuerda que Bolaño dormía poco y a menudo lo visitaba en la tienda por la mañana después de pasar la noche en vela. Serramitjana era su proveedor de juegos de estrategia, como The Settlers.

Serramitjana recuerda: "Era muy bromista el tío. Nunca sabías si hablaba en serio o te estaba tomando el pelo". Bolaño decía que en literatura jugaba en Segunda B, pero que algún día jugaría en la Champions.

Con el tiempo, Bolaño cambió la dirección de su casa familiar, mudándose a lugares más bonitos y luminosos cerca del mar. A principios de 2003, intentó mudarse a Barcelona para descansar tras una posible operación, pero finalmente alquiló un estudio más grande en Blanes.

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Narcís Serra, dueño de una tienda de alquiler de videos, La Botiga del Cinema, conoció a Bolaño en 1988. Serra fue testigo de cómo su fama creció hasta convertirse en un mito. Bolaño le decía que cuando viajaba por el mundo, simplemente se sentaba y les soltaba el rollo o lo que ellos querían oír.

Bolaño tenía una clasificación del silencio literario: el silencio aceptado de Rulfo, el silencio buscado de Rimbaud y el silencio de la muerte, el peor de todos, que él identificaba con Georg Büchner.

Aquí hay una tabla que resume los lugares clave en la vida de Roberto Bolaño en Barcelona y Blanes:

Lugar Descripción
Papelería Llenas (Barcelona) Donde Bolaño compraba sus libretas Miquelrius.
Calle Tallers, 45 (Barcelona) El microapartamento donde Bolaño construyó su Barcelona literaria.
Bodega Fortuny/Caravelle (Barcelona) Lugar de encuentro para jugar pinball y comer bocadillos.
Tra-Llers, Calle Tallers 39 (Barcelona) Lugar para jugar futbolín.
Céntric y CAPSA (Barcelona) Cines donde veían películas europeas y de arte y ensayo.
La Cloaca (Barcelona) Lugar de tertulias poéticas con Xavier Sabater.
Plaza Vicenç Martorell (Barcelona) Punto de encuentro con Bruno Montané y otros amigos.
Els Pins (Blanes) Barrio donde su madre tenía una tienda de ropa y él vivió inicialmente.
Calle Aurora (Blanes) Ubicación del apartamento encima de una panadería.
Calle del Lloro (Blanes) Calle donde tuvo su casa y estudio separados.
Jocker Jocs (Blanes) Tienda de juegos de Santi Serramitjana, su amigo y proveedor de juegos.

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