El consumo de cerveza en Chile se remonta a pocos años después de la Independencia. La escritora inglesa María Graham menciona en su Diario de viaje de 1822 la existencia de una cervecería “bien montada” en la Chimba. Durante la década de 1830 comenzaron a proliferar estos establecimientos, principalmente en manos de extranjeros, en ciudades como Santiago y Valparaíso.
Según el historiador Juan Ricardo Couyoumdjian (2004), esto se explica porque la cultura española, predominante en el país hasta la formación de la República, era eminentemente vitivinícola, mientras que la producción y el consumo de cerveza eran propios de otras regiones de Europa. Por ello, su introducción estuvo vinculada a la apertura de los puertos al comercio exterior y a la inmigración europea del siglo XIX, especialmente alemana.
A continuación, exploraremos la historia de algunas de las fábricas de cerveza más emblemáticas de Chile, su evolución y su transformación en espacios culturales.
Cervecería Ebner: Un Legado en Independencia
Andrés Ebner, al igual que toda su familia, soñó con ser un gran empresario en el mundo de la cerveza. Por eso, cuando le compró a Salvador Koch un terreno cerca de Av. Independencia en 1880, construyó ahí la primera fábrica de cerveza de Santiago. No lo dudó dos veces y, junto a toda la maquinaria, trasladó a su familia al mismo predio. No quería perderse ningún detalle en el proceso de fabricación.
El edificio original perteneció a Valentín Koch, quien construyó una pequeña cervecería en la ribera norte del Río Mapocho. Posteriormente, en 1869 la cervecería pasó a manos de Adolfo Bohlmann, quien adquirió la fábrica de Koch tras su muerte, bautizándola como fábrica de cerveza "La Estrella".
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Entre los años 1885 y 1888 Ebner se propuso renovar la propiedad, construyendo un inmueble compuesto por un volumen longitudinal que se caracteriza por su estilo ecléctico y el uso mixto dado a los espacios, ubicándose en el primer nivel las oficinas y en el segundo la residencia familiar. El establecimiento ocupó una superficie de 18.000 m2, en su interior se encontraban numerosos edificios y departamentos creados en función de las necesidades de la producción. En el equipamiento se contaban: molinos, cubos de 2.000 y 25.000 lt. de capacidad, cubas de fermentación, aparatos para la filtración de la cerveza y máquinas de frío.
Al poco tiempo, la fábrica se trasformó en una de las más prolíficas en la elaboración de cerveza, siendo su producto principal la Pilsen Ebner. En 1902, Ebner amplía el negocio introduciendo en el mercado una bebida de origen alemán que no tenía alcohol, llamada Bilz, la que se comercializaba resaltando sus propiedades curativas.
Después de la muerte de Andrés Ebner en 1905, la fábrica pasó a manos de sus hijos, quienes en 1916 deciden traspasarla íntegramente a la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU).
Al poco tiempo, la Cervecería Ebner no sólo era una de las plantas más prolíficas en la elaboración de la bebida fermentada, sino que también la primera productora de hielo al por mayor, llegando a hacer 50 mil kilos por día.
El negocio decayó después de la muerte de Ebner y los terrenos fueron adquiridos al poco tiempo por Gubler-Cousiño (actual CCU). Ahí se hizo cerveza hasta 1978; luego quedó en total abandono. Así lo compró el empresario Luis Echavarri en 1986, tiempo desde el que estuvo pensando cómo revivir la vieja construcción, instalada en tres hectáreas.
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Hace algunos años se resolvió hacer ahí un moderno bulevar y un museo de la cerveza, el primero en su tipo en Santiago. Atrás de él, habrá un centro comercial que tendrá cines, teatros, tiendas de ropa y un hipermercado.
El inmueble está acordonado todavía. Así ha estado por años, debido a los esporádicos derrumbes. "Me costó mucho concretar un proyecto de UF 70.000. En el proceso me gané un fondo del Consejo de la Cultura, pero lo tuve que rechazar, porque para entonces aún no conseguía los permiso burocráticos necesarios (paso necesario para aceptar el fondo estatal)", explica.
Será una especie de centro gastronómico, con locales de comida, cuatro de los cuales estarán dentro del antiguo edificio patrimonial. Serán temáticos y estarán ubicados como una especie de antesala al museo.
El recorrido mostrará mobiliario de la época y las máquinas. Además, a lo largo de éste, se explicarán los pasos del proceso de fermentación. En el patio central se levantará una plaza pública. La idea es que ahí se presenten espectáculos musicales y de teatro", afirma Echavarri.
Además, la nueva construcción tendrá una sala para exposiciones para 500 personas, estacionamientos de bicicletas y aparcaderos subterráneos para autos, repartidos en tres niveles.
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El empresario cuenta que el arte será uno de los ejes principales del lugar. "Habrá talleres para que los artistas visuales puedan ir a trabajar. Para eso se hará una selección para escoger a los mejores exponentes", dice el empresario.
El nuevo bulevar recibiría, según sus cálculos, a cerca de 1.500.000 personas al mes. El alcalde de Independencia, Gonzalo Durán, asegura que reactivará a toda la comuna. "La llegada del Metro y la creación de este proyecto patrimonial elevarán el estatus de la zona.
Durante los trabajos de construcción de un mall en los terrenos de la antigua Cervecería Ebner, se realizaron estudios ambientales y evaluaciones arqueológicas que revelaron restos coloniales, prehispánicos y de la época de funcionamiento de la cervecería.
Antigua Cervecería Ebner
Tras su cierre en 1978 el inmueble fue declarado por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) como Monumento Histórico en 1984.
Fábrica Nacional de Cerveza y el Museo CCU en Limache
La fábrica estaba dedicada a la destilación de aguardiente, fabricación de licores y cerveza, tuvo gran auge en 1889, cuando se fusionó con la cervecería de Joaquín Plagemann, dando origen a la “Fábrica Nacional de Cerveza”. Por muchos años, Limache fue un centro de operaciones de CCU y alcanzó fama por la calidad de sus productos.
El proyecto Reconversión Cervecería CCU busca darle una nueva vida al edificio cervecero, convirtiéndolo en un espacio cultural único. En cuanto a sus avances, el anteproyecto y el levantamiento BIM del edificio están finalizados. Y los planos están completados, permitiendo un trabajo eficaz con las disciplinas complementarias.
El enfoque museográfico destaca por integrar elementos contemporáneos que dialogan la esencia industrial, resaltando el valor patrimonial y relevancia social. Además, concluyeron el desarrollo de los guiones museográficos, audiovisuales y curatoriales están concluidos.
El paisajismo asume el rol de conservación y biodiversidad del eje “La Campana Peñuelas”, a partir de su conexión con el estero de Limache.
El equipo liderado por Mathias Klotz y Sebastián Mundi, de las oficinas de arquitectura Klotz y SML, resultó seleccionado de forma unánime en la convocatoria abierta para la reconversión patrimonial de la Ex Cervecería CCU en Limache, señaló el día de hoy la empresa chilena a través de un comunicado de prensa.
Este proyecto buscaba rescatar el patrimonio cervecero, representado en el emblemático edificio fundado en 1883, a través de un museo abierto a la ciudadanía. En esta ocasión, el jurado del concurso estuvo compuesto por Teodoro Fernández (Arquitecto UC y Premio Nacional Arquitectura 2014); Pablo Altikes (Arquitecto Universidad Central y Doctor Cum Laude en Patrimonio); además de Francisco Diharasarri (Gerente General de CCU Chile); Marisol Bravo (Gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de CCU); y Felipe Wielandt (Gerente del proyecto CCU Limache).
“Este proyecto propone una nueva forma de ver el patrimonio privado desde una mirada amplia que se interesa por la ciudad y la ciudadanía en su conjunto. La propuesta de una empresa privada, de poner al servicio de la sociedad, la ciudad y un barrio específico su patrimonio, construido, material y también social, hacen de esta una convocatoria ejemplar como un modo de poner en valor ciudadano otros casos en que edificios o construcciones que han dejado de ser espacios productivos por obsolescencia pueden llegar a tener un gran valor urbano y social”, comentó Teodoro Fernández, Premio Nacional Arquitectura 2014.
“Este es un proyecto que tienen las condiciones de cambiar la mirada que se tiene sobre una ciudad y con ello transformarla en polos positivos de atracción turística, generando círculos virtuosos de crecimiento social y económico, y entregando identidad a su comunidad. Un museo de esta envergadura y alcance permiten potenciar y motivar nuevas iniciativas. Aquí está la clave de los actores privados y públicos para que este nuevo museo se transforme en un soporte para futuros proyectos y con ello se generen redes culturales”, señala Pablo Altikes, Arquitecto Universidad Central.
“El proyecto, el cual nos parece una iniciativa ejemplar que esperamos influencie a otros a seguir este camino, representa una oportunidad excelente y única de poner en valor un importante fragmento del patrimonio industrial chileno.
Museo CCU Limache
Cervecería Floto: Un Pionero en La Serena
Fundada en 1867 por un inmigrante alemán, la empresa creció hasta convertirse en la mayor industria de la ciudad, diversificando sus actividades, pero siempre destacando por su cerveza. Fue pionera en el uso de botellas de vidrio y en registrar una marca para esta bebida: Búfalo.
El Censo General de 1865 registró en La Serena una población extranjera de 415 personas sobre un total de 26.313 habitantes. Esta pequeña colonia estaba integrada principalmente por argentinos (103), franceses (94), ingleses (61), alemanes (44) y españoles (38). Aunque no se cuenta con suficiente información sobre su vida y de la actividad cervecera en detalle, se sabe que Floto fundó la “Cervecería Alemana” en 1867 (Chile und die deutschen Colonien, 1890).
El 14 de enero de 1874 se asoció con Fernando Kleindsmith y la empresa pasó a denominarse Floto y Kleindsmith, tal como consigna el Almanaque Nacional de 1877. Entre sus innovaciones destacó el uso pionero de botellas de vidrio (Cortés, 2019).
En 1880, la Cervecería Alemana se transformó en una sociedad colectiva integrada por Federico Floto, Ricardo Neuenborn y Teodoro Freudenburg, bajo la razón social F. Floto y Compañía.
En 1893, Adolfo Floto, segundo hijo de la familia, adquirió la empresa y la dirigió con éxito bajo la razón social Adolfo Floto y Cía. La escritura de compra señala que la cervecería ya se encontraba entre las calles Colón y Brasil (antigua calle del Teatro) y entre O’Higgins y Balmaceda (antigua calle La Merced), ubicación confirmada por el Plano Topográfico de La Serena de 1895, conservado en la Biblioteca Nacional de Chile.
«La producción de la fábrica -continúa el texto - pasa de diez millones de litros de cervezas por año y sus productos de Pilsener, Lager blanca, Lager Negra, Malta Blanca, Malta Negra, y especialmente su cerveza Búfalo, fortificante y reconstituyente, gozan de bien merecido prestigio, no solamente en la provincia de Coquimbo, sino que también en el norte del país y aún en el extranjero».
De su diversificación, el catálogo señalaba: «La Fábrica de Cervezas y de Hielo siempre se ha producido ella misma la fuerza para sus faenas, y lo que antes era una pequeña planta inicial, con el tiempo ha llegado a ser la Empresa Eléctrica de Adolfo Floto, que provee a La Serena y pueblos vecinos de corriente eléctrica para luz y fuerza. Las máquinas productoras de la empresa consisten en una planta a vapor, compuesta de dos motores Wolff, tres motores Diesel y tres instalaciones hidroeléctricas, una de ellas en construcción. Terminada esta última planta, la empresa dispondrá de dos mil caballos instalados (…).
Bajo su gestión, la cervecería continuó fortaleciéndose y diversificó sus actividades con la adquisición de la empresa eléctrica de Coquimbo, estanques de petróleo, fundiciones de bronce y fierro, además de maestranzas. La compañía participaba activamente en las Exposiciones de Peñuelas, donde obtenía premios por su cerveza y su malta.
A causa de una enfermedad, Adolfo Floto falleció el 26 de mayo de 1934. La firma pasó a llamarse Sociedad Colectiva Adolfo Floto y Cía.
En 1950, la sociedad vendió la empresa a la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), fundada en 1902 cuando la “Fábrica de Cerveza y Hielo Gubler y Cousiño” fue adquirida por la “Fábrica Nacional de Cerveza”, la cual había surgido en 1889 tras la fusión de las cervecerías de Joaquín Plagemann en Valparaíso y Hoffmann y Ribbeck en Limache.
La CCU mantuvo en funcionamiento la planta en pleno centro de La Serena hasta la década de 1990.
Plano de La Serena hacia 1865. El punto 7 indica la ubicación de la fábrica Floto.
El Futuro de los Museos de la Cerveza en Chile
La transformación de antiguas fábricas de cerveza en museos representa una oportunidad única para rescatar y preservar el patrimonio industrial chileno. Estos espacios no solo ofrecen una mirada al pasado, sino que también se convierten en centros culturales y turísticos que revitalizan las comunidades locales.
El proyecto de reconversión de la Cervecería CCU en Limache, así como la iniciativa de crear un museo en la antigua Cervecería Ebner en Santiago, son ejemplos de cómo el patrimonio industrial puede ser reinventado para el disfrute de las futuras generaciones. Estos museos no solo exhibirán la historia de la producción cervecera, sino que también ofrecerán experiencias interactivas y educativas para todos los visitantes.
Además, estos proyectos buscan integrar a la comunidad local, generando empleo y promoviendo el desarrollo económico y social de la región. La creación de espacios públicos, talleres para artistas y centros gastronómicos complementan la oferta cultural de estos museos, convirtiéndolos en destinos atractivos para turistas y residentes por igual.
En resumen, los museos de la cerveza en Chile son una valiosa contribución al patrimonio cultural del país, que rescata la historia de una industria emblemática y la pone al servicio de la comunidad.