Tanto el alcoholismo como el tabaquismo son considerados un problema de salud pública por los organismos de salud. Y a pesar de sus efectos nocivos, el consumo de alcohol y cigarrillos sigue siendo elevado en todo el mundo.
El Tabaquismo: Un Grave Problema de Salud Pública
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPAS), el tabaco es responsable de la muerte de 8 millones de personas cada año. El humo del tabaco contiene más de 7 mil sustancias químicas, de las cuales al menos 69 son cancerígenas.
Cada 31 de mayo, organizaciones sociales, científicas y salubristas conmemoran el Día Mundial Sin Tabaco, efeméride creada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1987 para generar conciencia en las personas sobre los efectos nocivos derivados del consumo de tabaco y la exposición ambiental al humo.
Si bien en Chile se ha producido una baja en los índices de consumo de tabaco en los últimos diez años, continuamos siendo el país más fumador de Latinoamérica.
El especialista broncopulmonar del Hospital Clínico Universidad de Chile, Dr. Felipe Rivera, comenta que "la lista de enfermedades asociadas a esta adicción es larga. El fumar afecta los sistemas cardiovascular, respiratorio y reproductivo y es la causa principal de cáncer en distintos órganos. El tabaquismo provoca enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad coronaria, males nutricionales, mayor incidencia en muerte súbita y enfermedades pulmonares en recién nacidos, así como problemas en la cicatrización de heridas. El fumar se asocia al riesgo de angina, infarto agudo al miocardio, etc.
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El Dr. Rivera asegura que la alarma hoy es el aumento del consumo de tabaco entre las mujeres chilenas, sobre todo, su consumo entre mujeres jóvenes en edad fértil, el que ha aumentado. El especialista advierte, además, que las personas que fuman se exponen a perder los dientes, a causa del efecto atrófico sobre las encías, y a envejecer prematuramente por su efecto sobre la piel y el pelo. Hay también infertilidad y se daña el aspecto personal: “Dientes y manos amarillos y mal aliento. El pelo se ensucia mucho más rápido, luce opaco y pegoteado. La voz se hace más ronca y viril.
Efectos del Tabaco en la Piel
La dermatóloga experta en envejecimiento prematuro del Hospital Clínico Universidad de Chile, Dra. Irene Araya, explica que el tabaco puede producir complicaciones tanto directas como indirectas sobre la piel. "La toxicidad se denomina cutánea directa: tú ves a los pacientes con más arrugas, porque se daña dermis regular, media y profunda. Además, plantea que en los labios se produce una contractura peribucal al aspirar, la que termina dañando el labio superior.
"Esa musculatura, más el daño propio, genera más arrugas, como esas típicas que se forman sobre el labio que se las conoce popularmente como 'código de barras'. También se producen los 'comedones del fumador', que es como un efecto de acné en la zona del rostro que está expuesta al humo. Las uñas cambian de color porque se produce una acumulación de tóxico en ellas. La dermatóloga detalla que, además, se altera la cicatrización de la piel. "Por eso, cuando uno va a hacer una gran cirugía debe pedirles a los fumadores que dejen de fumar porque hay una alteración directa", puntualiza.
Impacto Ambiental del Tabaco
Una única colilla es capaz de contaminar hasta diez mil litros de agua a su paso. Más de 7 mil sustancias químicas tóxicas presentes en el tabaco, algunas cancerígenas para el ser humano, impregnan nuestros ecosistemas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado nueva información sobre cómo el tabaco daña el medioambiente y la salud humana, y hace un llamado a adoptar medidas que permitan exigir a la industria un mayor grado de responsabilidad por la destrucción que está causando.
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La mayor parte del tabaco se cultiva en países de ingresos bajos y medianos, a menudo carentes de agua y tierras de cultivo para producir alimentos a nivel local. La crisis alimentaria mundial está creciendo, nutrida por los conflictos, el cambio climático y los impactos de la pandemia de COVID-19, entre otros factores. Esta situación impulsa el aumento de los precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes.
El cultivo y la producción de tabaco conducen a daños ecológicos globales a largo plazo y al cambio climático, y desempeñan un papel crucial en la determinación del futuro de la agricultura y la seguridad alimentaria.
La campaña alienta a los gobiernos a poner fin a los subsidios para el cultivo de tabaco y a utilizar este ahorro para programas de sustitución de cultivos que contribuyan a la seguridad alimentaria y la nutrición.
"La industria tabacalera está utilizando los medios de vida de los agricultores, mediante la creación de grupos de fachada, para cabildear contra los cambios de política destinados a reducir la demanda de tabaco", dijo el Dr. Ruediger Krech, director de Promoción de la Salud.
Consumo de Alcohol: Un Problema Silencioso
Cuando se combinan el alcohol y el tabaco, los riesgos se potencian de manera significativa. Sin embargo, no sólo las condiciones emocionales pueden influenciar en el consumo del alcohol y del cigarrillo. Hay muchos factores que pueden llevar al tabaquismo y alcoholismo, especialmente cuestiones relacionadas con la salud mental.
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Tanto el alcohol como el tabaco pueden causar tolerancia a sus sustancias. Esto es, a lo largo del tiempo, se hacen necesarias cantidades cada vez más grandes para que se obtenga la misma sensación de placer.
Algunos científicos investigan desde hace décadas si, además de los factores ambientales, existen también factores de riesgo genéticos que influencian en la dependencia de alcohol y tabaco. Por ejemplo, el gen FAAH es responsable de una proteína que regula un importante neurotransmisor asociado con la sensación de recompensa. El gen CHRNA5, por otro lado, que es responsable de una proteína involucrada en la transmisión rápida de señales entre neuronas, también participa en la producción de estructuras presentes en los receptores nicotínicos.
Estudio sobre el Consumo de Alcohol y Tabaco en Estudiantes de Medicina
Para conocer cuál es la frecuencia y características del uso de tabaco y alcohol, se realizó una encuesta de consumo en estudiantes de primero a séptimo año de medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC).
El presente estudio corresponde a un diseño de prevalencia realizado en la totalidad de los estudiantes de medicina de la PUC en Noviembre de 2005. La encuesta aplicada se componía de dos instrumentos: Encuesta de consumo de sustancias usada y validada por el Consejo Nacional para el Control del Consumo de Estupefacientes (CONACE) aplicada regularmente a jóvenes en edad escolar y universitaria de Chile cada 2 años y Cuestionario de Salud General abreviado de Goldberg (GHQ-12) considerado un predictor de riesgo en salud mental, usado ampliamente en todo el mundo, validado en nuestro medio y utilizado previamente en nuestra escuela.
La encuesta fue respondida por 569 de 775 estudiantes (74%). La tasa de respuestas superó el 90% en los cursos de 1º a 4º, alcanzando un mínimo de 34% en los cursos del internado. La distribución según sexo de los respondentes representa la distribución del universo con 56% de varones y 44% de mujeres (Tabla 1).
El 53,6% de los alumnos ha consumido tabaco alguna vez. El 23,7% consume tabaco actualmente, sin diferencias significativas entre sexos (Figura 2). No se encontraron asociaciones significativas en el consumo de vida, último año y último mes con sexo y riesgo de salud mental.
Los resultados más relevantes se encontraron para el consumo durante el último mes. Las cifras más bajas (alrededor de 66%) se observaron en primer, segundo y cuarto año; cifras sobre 80% se alcanzaron en tercer año e internados, con un máximo de 89% en internado de sexto. La asociación es estadísticamente significativa (p<0,004) (Figura 3).
Nuestro estudio muestra que el número de estudiantes de medicina que fuma es menor al de sus pares en general. Aunque nos preocupa que 23,7% de nuestros estudiantes fuma actualmente, la cifra es más baja que sus pares etarios (58%) y universitarios (50%) chilenos. Los factores protectores más importantes, según la literatura internacional, serían la formación médica que reciben, la influencia de sus compañeros y el rol médico como modelo para sus pacientes.
La ausencia de asociación estadística entre sexo y consumo de tabaco (hombres: 21,5%; mujeres: 26,7%), coincide con lo visto en jóvenes chilenos durante los últimos 10 años, en que se ha acortado notoriamente la brecha entre hombres y mujeres, siendo actualmente de 59,7% y 55% respectivamente.
Comparando entre estudiantes de medicina, vemos que nuestros estudiantes tienen cifras de consumo de tabaco inferiores o similares a países como Turquía (32,1%; 37%), Italia (30%) y Colombia (25,9%), y mayores que EE.UU. (2%; 3,3%). Esta diferencia con EE.UU. es consistente con las altas cifras generales de tabaquismo que muestra nuestro país dentro del contexto internacional y confirman la existencia de una situación preocupante de consumo. Esto se explicaría, en parte, por la insuficiencia de campañas anti-tabaco, la presencia de publicidad por parte de las tabacaleras y las escasas leyes restrictivas hacia el tabaco, hasta el 2007 en que entró en completa vigencia la nueva ley de tabacos en nuestro país.
La asociación entre tabaquismo y curso es consistente con un estudio turco que probó que un factor de riesgo para tabaquismo es ser estudiante de últimos cursos. Aquello nos genera la pregunta: ¿Los médicos fumarán más que los estudiantes de medicina? Otro estudio turco muestra que los médicos fuman menos que los estudiantes, lo cual nos permitiría postular que, en nuestro estudio, el consumo máximo en séptimo año sería un hecho puntual en una curva descendente de consumo que se iniciaría en quinto año.
El incremento de consumo de tabaco en séptimo año podría explicarse por la mayor presión del internado, el pronto egreso y su incertidumbre respecto a especialización, lo que estaría apoyado por la asociación entre GHQ-12 positivo y tabaquismo encontradas. Sin embargo, variados estudios internacionales no mostraron asociación entre ansiedad, depresión y tabaquismo.
Estudios de seguimiento en nuestros estudiantes podrán aclararnos si el incremento en séptimo año es un hecho aislado o responde a condiciones permanentes del estudiante en ese año. Queda mucho por avanzar en la lucha contra el tabaquismo entre los estudiantes de medicina de nuestra Universidad. Si bien en la comparación nacional la prevalencia es más baja que la de sus pares, al compararse con estudiantes de medicina de países más desarrollados se aprecia el gran margen que queda por mejorar.
Incorporar y reforzar la enseñanza ordenada y formal sobre los efectos negativos del tabaco en las escuelas de medicina debe ser prioridad, ya que la ausencia de ella perpetúa las altas prevalencias. El claro beneficio para la salud del estudiante de medicina y la necesidad de ser un buen ejemplo para los pacientes, son algunas razones para disminuir el consumo de tabaco.
Las cifras de consumo de alcohol entre nuestros estudiantes son preocupantes. Mientras en la población general y en la Educación Superior la prevalencia anual es 59% y 74% respectivamente, en nuestros estudiantes es de 89%. En la comparación internacional la prevalencia mensual en estudiantes turcos, por ejemplo, es de 26% y 42%, en tanto la nuestra alcanza a 74%.
Nuestra situación parece mejor si nos comparamos con países anglosajones como EE.UU. y Reino Unido. El consumo de alcohol entre sus estudiantes de medicina es mayor, oscilando entre 86% y 95%, y su intensidad de consumo en un día habitual también es superior.
Al desglosar por sexo, se ve que no existe diferencia de frecuencia de consumo entre hombres y mujeres, hecho también observado en países como Turquía y Reino Unido. Variados estudios nacionales muestran que los hombres beben más que las mujeres, pero también muestran que desde 1990 la prevalencia anual de consumo entre mujeres aumenta, en tanto se mantiene estable la de los hombres, acercándose cada vez más ambas cifras. Además estudios en jóvenes muestran un patrón similar de consumo en ambos sexos.
En cuanto a consumo y etapa de la carrera, estudios extranjeros similares muestran que mientras más avanzado en la carrera médica, mayor es el consumo de alcohol, lo cual es concordante con lo visto en nuestro estudio. Esta tendencia no guarda relación con estrés o depresión, hecho registrado en variados estudios internacionales y también en el nuestro, a través de la ausencia de relación con GHQ-12 positivo.
Es un gran desafío moderar el consumo de alcohol entre los estudiantes de medicina y disminuir la preocupante cifra de bebedores que ingieren más de cinco tragos en un solo día.
Beneficios de no Beber Alcohol y Fumar
Es importante hablar de los beneficios de no beber para el cuerpo humano, ya que a pesar de que son bien conocidos los efectos negativos que tiene el consumo de esta sustancia, muchas personas la siguen consumiendo en todo el mundo. En algunos casos se trata de bebedores ocasionales, mientras que en otros el tema es más complicado, porque se tiene dependencia al alcohol.
El consumo de alcohol y de tabaco, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, es una de las principales causas de muerte prematura, ya que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y cáncer. Precisamente por ello, al evitar estas dos sustancias, que muchas veces se consumen de forma simultánea, se reduce significativamente la probabilidad de padecer estos problemas de salud.
Fumar daña los pulmones y las vías respiratorias, lo que puede generar enfermedades como el cáncer de pulmón y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Al dejar de fumar, en tan solo 12 horas los niveles de monóxido de carbono en la sangre se regulan y vuelven a los niveles normales.
No beber alcohol también aporta beneficios para la salud de la piel. Según la American Association of Retired Persons (AARP), evitar el alcohol puede ayudar a que las personas tengan una piel más saludable, sobre todo, porque las bebidas que contienen esta sustancia deshidratan el cuerpo y privan a la piel de nutrientes esenciales. Las personas que no consumen alcohol, o que lo dejan, tienen una piel más brillante, con menos arrugas y otros signos de envejecimiento.
Beneficios a Corto y Largo Plazo
Algunos de los efectos positivos de dejar esta sustancia se manifiestan tras una semana, o un mes, mientras que otros se ven en el largo plazo. Cuando no se bebe alcohol durante una semana, los principales beneficios se notan en el sistema gastrointestinal, según Verywell Health. Al evitar el alcohol, el sistema digestivo comienza a recuperarse, reduciendo la inflamación y la irritación en el revestimiento del estómago, lo que puede resultar en una digestión más eficiente y menos molestias gastrointestinales, como acidez y reflujo. Asimismo, es posible experimentar una mejora importante en los patrones de sueño. Sin alcohol en el cuerpo, las personas pueden mantener un ritmo circadiano natural, lo que facilita un sueño más continuo y de mejor calidad.
Tomando como referencia el artículo de la AARP que mencionamos antes, podemos comprobar que los beneficios de no beber alcohol son significativos.
El Día Mundial Sin Tabaco
El Día Mundial Sin Tabaco, se conmemora cada 31 de mayo, siendo una oportunidad crucial para ser más conscientes sobre los peligros del consumo de tabaco. El consumo de tabaco es una de las principales causas de enfermedades no transmisibles en todo el mundo, responsables de millones de muertes cada año.
Entre los trastornos más graves asociados al tabaco se encuentran los diversos tipos de cáncer, como el de pulmón, laringe, boca, esófago, vejiga, riñón, hígado, estómago, páncreas, colon, recto y cérvix, así como la leucemia mieloide aguda. Entre los trastornos mentales más comunes asociados al tabaco se encuentran la depresión, la ansiedad y la esquizofrenia. Dentro de las consecuencias nocivas del tabaco sobre la salud, se encuentra su repercusión en el área de la salud mental.
El Día Mundial Sin Tabaco es una ocasión para reflexionar sobre los peligros del consumo de tabaco y la importancia de adoptar medidas para prevenir sus efectos nocivos en la salud mental y física.
Más de ocho millones de personas mueren cada año por patologías derivadas del consumo de tabaco, de acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De ellas, una octava parte corresponde a fumadores pasivos.
Al respecto, el Dr. Cristián Ibarra, médico broncopulmonar del Centro de Enfermedades Respiratorias y Alergias de Clínica Universidad de los Andes, afirma que el consumo de tabaco es una amenaza para la salud a nivel mundial, a pesar de las estrategias implementadas para su control. La OMS ha reportado que el tabaquismo es la principal causa de muerte prevenible de las enfermedades no transmisibles.
Cada 31 de mayo se celebra el Día Mundial sin Tabaco, y este año está enfocado en proteger a los niños del marketing de la industria tabacalera, para evitar nuevas generaciones de fumadores.
Enfermedades Asociadas al Cigarrillo
Además de tabaco, el cigarro contiene más de 7.000 sustancias químicas irritantes y cancerígenas que son causa directa de muchas patologías. Algunas de estas son:
- Cáncer de pulmón: Los fumadores son 15 a 30 veces más propensos a tener cáncer de pulmón, ya sea que fumen ocasionalmente o todos los días, tantos cigarros, puros, pipas o cualquier otra presentación.
- Otros tipos de cáncer: Al fumar, el humo del cigarro entra en contacto con múltiples órganos en los cuales es habitual que se produzcan tumores malignos. Por esto, el tabaquismo se relaciona con cáncer oral, de faringe, laringe, esófago y vejiga. Además, se ha establecido relación con cáncer de riñón, hígado, páncreas, estómago y colorrectal.
- Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): Es la complicación más frecuente del tabaquismo, al dañar los bronquios y pulmones. En estos últimos, se destruyen los alvéolos, que son unos saquitos de aire microscópicos de los pulmones, sus paredes internas se debilitan y rompen, determinando obstrucción bronquial progresiva y daño en la oxigenación de los tejidos, lo que se traduce en que el fumador manifiesta tos crónica y dificultad para respirar.
- Enfermedad coronaria: La probabilidad de desarrollar eventos coronarios agudos se relaciona directamente con el número de cigarrillos consumidos diariamente y con la cantidad de años desde que inició la adicción tabáquica. Sin embargo, en personas fumadoras que tienen antecedentes familiares de cardiopatías u otros factores de riesgo como colesterol alto, hipertensión arterial, diabetes o adicción a cocaína, aunque fumen menos tiempo o cantidad, pueden desarrollar precozmente un daño cardiaco severo. En los hombres fumadores, el infarto agudo de miocardio puede aparecer, en promedio, una década antes en relación con los no fumadores y, si el consumo es mayor de 20 cigarrillos por día, puede anticiparse aproximadamente 20 años. Las mujeres no fumadoras desarrollan un primer evento coronario casi diez años después que los hombres, en cambio, en las fumadoras, se da a edades similares a ellos.
- Ataque cerebrovascular (ACV): Un ataque cerebrovascular es una emergencia médica que produce un daño irreversible en el tejido cerebral y ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se ve interrumpido, impidiendo que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes. Por esto, las células cerebrales comienzan a morir. El tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo, debido a las razones mencionadas anteriormente. Un ACV puede derivar en parálisis, dificultad para hablar, alteración de la función cerebral y la muerte.
- Problemas reproductivos: El tabaquismo se asocia a mayor prevalencia de infertilidad, abortos espontáneos, embarazos ectópicos, afecciones al feto y parto prematuro.
- Patología dentobucal: Además de mal aliento, el tabaco aumenta de 5 a 20 veces el riesgo de padecer una enfermedad periodontal en comparación con la población no fumadora, caracterizándose por la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes, pérdida de hueso, formación de bolsas periodontales y pérdida dental. Asimismo, peor cicatrización de heridas de la boca, ya sean producidas de forma accidental o en caso de cirugía periodontal, y extracciones dentarias. El riesgo de padecer cáncer oral en fumadores supera de tres a cinco veces a los no fumadores, este efecto es dosis-dependiente y el riesgo se multiplica de forma dramática junto con la ingestión de alcohol.
- Sexualidad: El tabaquismo duplica el riesgo de disminuir la función eréctil y deseo sexual, tanto en hombres y mujeres.
Efectos del cese del hábito tabáquico: Nunca es tarde para dejar de fumar y los beneficios se observan a corto y largo plazo.