La hipertensión arterial y la enfermedad renal crónica (ERC) son dos afecciones que, a menudo, se entrelazan en un círculo peligroso para la salud. En Chile, la hipertensión se ha convertido en un problema de salud pública de gran envergadura, afectando a más de cuatro millones de personas en todo el país. La prevalencia de esta condición, que se define como la presión arterial elevada de forma crónica, aumenta con la edad, alcanzando un 39% en personas de 25 años o más y un alarmante 74.6% en personas de 65 años o más.
La hipertensión no solo es un problema prevalente, sino que también tiene un impacto sustancial en la salud y el bienestar de las personas. Se le atribuye directamente 1 de cada 7 muertes en Chile, lo que la convierte en una de las principales causas de mortalidad en el país.
En el año 2016, 3 millones de personas murieron en el mundo por el consumo nocivo de alcohol, siendo uno de los cuatro factores de riesgo modificables para desarrollar enfermedades no transmisibles.
El Papel de los Riñones en la Regulación de la Presión Arterial
Los riñones desempeñan un papel fundamental en la regulación de la presión arterial, ya que son responsables de filtrar y equilibrar los líquidos y minerales en el organismo, lo que contribuye a mantenerla dentro de los límites saludables. El Dr. señala que “Los riñones desempeñan un papel clave en el control de la presión arterial. Sin embargo, cuando la presión arterial es elevada de forma persistente, también puede dañar los riñones, creando un círculo vicioso que perjudica gravemente la salud”.
La presión arterial mide la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos. Esta fuerza puede incrementarse por varias razones, como el exceso de líquido en el cuerpo, que aumenta el volumen sanguíneo dentro de los vasos, o por vasos sanguíneos estrechos, endurecidos u obstruidos.
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La hipertensión arterial es conocida como el «asesino silencioso» porque, en muchos casos, no presenta síntomas evidentes. “Es fundamental someterse a chequeos médicos regulares para medir la presión arterial, incluso si no se presentan síntomas”, enfatiza el Dr.
La hipertensión arterial sostenida daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluidos los riñones. Cuando estos vasos se ven afectados, los riñones pierden su capacidad para filtrar los desechos y el exceso de líquido del cuerpo. “La hipertensión arterial es una de las principales causas de insuficiencia renal o enfermedad renal en estado terminal, que requiere tratamientos como diálisis o un trasplante de riñón para reemplazar las funciones del órgano dañado”, advierte el Dr.
El daño renal causado por la hipertensión arterial puede prevenirse adoptando hábitos saludables y controlando los factores de riesgo. “La dieta baja en sodio, el ejercicio regular, evitar el tabaco y el alcohol, y controlar el peso corporal son estrategias clave para mantener una presión arterial saludable”, indica el Dr. Machuca.
Las personas con antecedentes familiares de hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares tienen un mayor riesgo de desarrollar ERC relacionada con la presión arterial alta. Edad avanzada. “Realizar chequeos preventivos permite identificar problemas en sus etapas iniciales y adoptar medidas antes de que se conviertan en una amenaza mayor para la salud renal”, concluye el Dr.
Los riñones son el filtro que tiene el cuerpo para eliminar toxinas, procesando alrededor de un litro de sangre por minuto. De esta manera, gracias a la labor de limpieza de estos órganos, se mantiene la composición del medio interno. Sin embargo, debido a ciertos factores, un riñón puede perder sus capacidades, originando que en la sangre se acumulen altos niveles de sustancias tóxicas. Cuando esto ocurre, se está en presencia de una insuficiencia o enfermedad renal.
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El Dr. Rodrigo Orozco, nefrólogo de Clínica Universidad de los Andes, señala que hay dos tipos de insuficiencia, dependiendo del tiempo de evolución:
- Insuficiencia renal aguda (IRA): se presenta de manera rápida, en horas o días, y se puede deber a diferentes causas, como deshidratación grave, infección severa o consumo de medicamentos tóxicos para el riñón. Tiene una alta frecuencia en personas hospitalizadas en unidades de cuidados intensivos, puede ser irreversible y es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar una enfermedad renal crónica.
- Insuficiencia renal crónica: es un deterioro progresivo e irreversible de la función renal, que ocurre por más de tres meses. Los síntomas se suelen dar cuando la función renal ha sufrido una disminución importante, por lo que habitualmente su diagnóstico es en etapas avanzadas.
EFECTOS DEL ALCOHOL EN LOS RIÑONES CON LA DRA FÁTIMA AMADOR
Prevención de la Insuficiencia Renal
Para evitar la enfermedad, el Dr. Orozco aconseja:
- Disminuir la aparición de hipertensión arterial (presión alta).
- Controlar los niveles de azúcar en la sangre en pacientes con diabetes.
- Reducir la ingesta de sal.
- Evitar la automedicación de antiinflamatorios.
- Tener un consumo moderado de proteínas.
- Hacer ejercicio en forma regular.
- Controlar el peso.
- Llevar una alimentación equilibrada.
- No fumar.
- Beber alcohol con moderación.
- Mantener una buena hidratación.
- Vigilar los niveles de colesterol.
- Conocer la historia médica familiar.
- Realizar un chequeo médico anual, que incluya medición de la función renal, sobre todo en caso de tener historial familiar de enfermedad renal o de ser portador de diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardíaca u obesidad.
En la Clínica contamos con la Unidad de Medicina Preventiva, servicio que orienta en la coordinación de un completo chequeo médico preventivo, el cual está enfocado tanto a pacientes particulares como a empresas.
¿Trasplante de Riñón o Diálisis?
Cuando la función renal es menor al 15% de lo normal, se deben considerar tratamientos de reemplazo renal como trasplante o diálisis. De ese total, el 56% está a la espera de un trasplante de riñón, pero solo un 25% lo consigue.
Las dos opciones principales de tratamiento para la enfermedad renal avanzada son la diálisis y el trasplante renal. Se debe tener claridad de que ambas opciones son un tratamiento, no una cura para la enfermedad. Ambas implican atención médica continua para mantenerse estable.
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Tipos de Diálisis:
- Hemodiálisis: una máquina filtra los deshechos y el exceso de líquido de la sangre como lo harían los riñones si estuvieran funcionando bien. Sin embargo, este filtraje no es de manera constante, como lo haría el riñón, sino que solo se realiza mientras dura la sesión. La hemodiálisis utiliza una membrana artificial (dializador) para limpiar la sangre. El dializador se conecta al paciente a través de los vasos sanguíneos. Se debe realizar en promedio 3 veces a la semana y tiene una duración de 4 horas por sesión.
- Diálisis peritoneal: utiliza el recubrimiento abdominal (membrana peritoneal) para filtrar la sangre. Para esto, se coloca un catéter en el abdomen para el acceso del líquido de diálisis. Esta diálisis se realiza en la casa, ya sea en forma manual o con una máquina durante la noche.
“El tipo de diálisis a elegir dependerá de la preferencia del paciente y de sus características clínicas”, enfatiza el nefrólogo.
Las principales desventajas de la diálisis son el cansancio posterior a la sesión, y otros efectos secundarios como malestares estomacales, mareos, náuseas y calambres musculares. Se debe llevar una dieta especial para reducir la acumulación de productos residuales en el cuerpo, así como limitar la ingesta de líquidos.
Trasplante de Riñón
El trasplante renal es una operación quirúrgica que consiste en colocar un riñón de un donante vivo o fallecido para que realice todas las funciones que los riñones ya no pueden hacer: filtrar los deshechos y el exceso de líquido de la sangre de manera constante. El riñón donado se coloca en la parte inferior del abdomen, donde es más fácil conectarlo con los vasos sanguíneos y con la vejiga.
A diferencia de los pacientes que se dializan, la mayoría de los receptores de un trasplante renal no tienen que limitar su dieta ni la ingesta de líquidos, pero sí tienen que tomar medicamentos a diario y de por vida para evitar el rechazo del órgano injertado.
“Un trasplante exitoso ofrece una calidad de vida óptima. Si bien la mayoría de los trasplantes funcionan y duran muchos años, se debe tener presente que algunas personas necesitarán más de un trasplante de riñón durante su vida”, explica el Dr. Orozco.
Nuestro Programa de Trasplante ofrece evaluación médica del paciente, coordinación de la lista de espera, todos los procedimientos relacionados al trasplante y, posterior a la cirugía, seguimiento y cuidados postoperatorios. Esto, de la mano de un equipo formado por cirujanos de trasplante, urólogos, nefrólogos, infectólogos, intensivistas y otros especialistas que pudiese requerir la evaluación y cuidado de los pacientes candidatos a trasplante y trasplantados.
El Vino y la Protección Renal: ¿Realidad o Mito?
La próxima vez que usted tome una copa de vino, estará literalmente brindando por su salud y calidad de vida. Prof. Dr. "El vino es cosa maravillosamente apropiada si en salud como en enfermedad se lo administra con tino y cierta medida". Gracias a diversas investigaciones, el vino se ha revelado no sólo como un placer al paladar, sino también como un significativo antioxidante, junto a las frutas y verduras, ya que permite neutralizar la agresión de los radicales libres. responsable del desarrollo de diferentes trastornos y patologías degenerativas crónicas como el envejecimiento prematuro, los trastornos neurológicos, las cataratas y las enfermedades cardiovasculares.
Tras tres años de investigación, el Laboratorio de Fisiopatología Renal, perteneciente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, llegó a la conclusión de que la ingesta de esta bebida alcohólica tendría también posibles efectos protectores en la prevención de los problemas renales. El estudio, llamado Efectos del Etanol y Vino, que contó con apoyo del Fondecyt, fue realizado por el Prof. Dr.
Para realizar la investigación, previamente se realizó una selección de muestras en la que sólo se analizaron vinos chilenos de cepas Cabernet Sauvignon. Durante el estudio se diseñó un modelo experimental en el que durante diez semanas se administró a ratas diversos líquidos, que equivaldrían a diez años de consumo crónico en un ser humano. Un grupo de roedores recibió vino; otro agua; un tercero alcohol de la misma concentración del vino y el cuarto vino desalcoholizado.
La idea del proyecto científico era que el llamado estrés oxidativo, que produce el daño renal, pudiera ser interceptado por el tratamiento. Para ello se midieron los parámetros de estrés oxidativo a nivel sanguíneo y renal de las ratas. Los resultados no dejaron de ser sorprendentes: los animales tratados con vino tenían parámetros con un mayor predominio de los antioxidantes, en relación a los anteriores controles.
Más tarde, los roedores fueron sometidos a una prueba que produce insuficiencia renal aguda que fue inducida por medio de una inyección intramuscular de glicerol. Al medir los parámetros funcionales, bioquímicos y morfológicos se reveló que el riñón de estas ratas sufría menos daño cuando habían sido sometidas al vino. Asimismo, aquellas que tuvieron el tratamiento con etanol fueron protegidas de la insuficiencia renal aguda; sostiene el Prof. Dr.
Se comprobó que tanto el etanol como los compuestos no alcohólicos del vino ayudaron a crear un sistema de protección. El primero, porque aumentó la actividad de las enzimas antioxidantes, que son las que ayudan a depurar al organismo de radicales libres. Una de las razones que explican los elevados contenidos de flavonoles (poseedor de antioxidantes) del vino tinto chileno, y específicamente en el Cabernet Sauvignon, es el clima. En nuestro país, la uva logra madurar en condiciones asoleadas por lo menos cuatro meses al año . Como los flavonoles están en el hollejo, mientras mayor sea la cantidad de éste que se use en la proceso de producción del vino, superiores serán las cualidades en pro de la salud. Las uvas pequeñas tendrían mayor protección de hollejo que las grandes, por lo tanto, aquellas variedades con un mayor grosor de éste y de pequeño tamaño, como el Cabernet Sauvignon, estarían favorecidas.
Consejos para Cuidar tus Riñones
Beber suficiente agua durante cada jornada es esencial para mantener la función renal óptima. Adopta una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Limita el consumo de sodio, azúcares añadidos, grasas saturadas y comidas ultra procesadas. Una dieta equilibrada contribuye a mantener la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre bajo control, promoviendo así la salud renal.
La hipertensión arterial es un factor de riesgo significativo para enfermedades renales. La obesidad y el sobrepeso están asociados con un mayor riesgo de enfermedad renal. Adopta un estilo de vida activo y equilibrado para mantener un peso saludable y reducir la carga sobre tus riñones. El consumo excesivo de alcohol puede dañar los riñones y aumentar el riesgo de enfermedad renal. Limita tu consumo de alcohol y bebe con moderación. El tabaquismo está asociado con un mayor riesgo de enfermedad renal e, incluso, empeora las condiciones renales existentes. Si fumas, busca ayuda para dejarlo y evita el humo siempre que sea posible.
La actividad física regular mejora la circulación sanguínea y la salud cardiovascular, lo que beneficia a tus riñones. Algunos medicamentos de venta libre pueden dañar los riñones si se toman en exceso o durante un período prolongado. Programa chequeos médicos regulares y habla con tu médico sobre la salud de tus riñones. La detección temprana y el tratamiento oportuno de cualquier problema renal son fundamentales para mantener la salud renal a largo plazo.
Siguiendo estos simples pero efectivos consejos, puedes cuidar tus riñones y promover una óptima salud renal a lo largo de tu vida.
El Debate sobre el Consumo de Alcohol y la Salud
Varias investigaciones científicas han sugerido que bajos niveles de consumo de alcohol pueden tener un efecto protector en la salud, específicamente en la cardiopatía isquémica. Sin embargo, un nuevo trabajo rebate esa idea y plantea que independientemente de la cantidad, el alcohol conduce a la pérdida de la salud.
Realizado por la U. de Washington en Seattle (EE.UU.), el estudio aclara que "ningún nivel de consumo de alcohol es seguro". Añade, a su vez, que es el principal factor de riesgo para la carga de morbilidad en todo el mundo, con casi el 10% de las muertes mundiales entre el grupo de 15 a 49 años.
El informe, publicado el 23 de agosto en la revista médica The Lancet, utilizó 694 fuentes de datos de consumo de alcohol de 195 países del mundo y 592 estudios de proyecciones y retrospectivas sobre el riesgo del alcohol, publicados entre los años 1990 y 2016.
El consumo de alcohol se asoció con 23 problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, diferentes tipos de cáncer, cirrosis, diabetes, epilepsia, pancreatitis, infecciones respiratorias y tuberculosis, entre otros.
Los mecanismos a través de los cuales su consumo afecta la salud, indica, son múltiples. Está el consumo acumulativo, que provoca efectos adversos sobre los órganos y tejidos; la intoxicación aguda que causa lesiones o envenenamiento, y el consumo dependiente que conduce a impedimentos y potencialmente daño autoinfligido o violencia.
En cuanto al efecto protector sugerido en otros hallazgos para algunos niveles bajos o moderados de consumo de alcohol, el trabajo detalla que "estos estudios estuvieron limitados por los tamaños de muestra pequeños, el control inadecuado de los factores de confusión y las elecciones no óptimas de una categoría de referencia para calcular los riesgos relativos".
Mayor Riesgo en Hombres
La visión generalizada de los beneficios para la salud del alcohol necesita ser revisada, recalca el estudio. No abordar los daños que su consumo acarrea, puede tener efectos nefastos sobre la salud. La crisis de la mortalidad en Rusia es un ejemplo notable, indica, donde el consumo de alcohol fue el principal culpable de los aumentos de la mortalidad a partir de la década de 1980, con el 75% de las muertes entre los hombres de entre 15 y 55 años.
"Nuestros resultados muestran que el nivel más seguro de consumo de alcohol es ninguno. Este nivel está en conflicto con la mayoría de las pautas de salud, que propugnan los beneficios de salud asociados con el consumo de hasta dos bebidas por día", indica.
Para Javier Brahm, hepatólogo de Clínica Las Condes, las conclusiones del estudio son muy desafiantes desde el punto vista médico y científico, "porque contradicen todo lo que se ha dicho sobre la materia".
Se sabe que el alcohol es tóxico para el hígado en cantidades abundantes, dice Brahm. Sin embargo, siempre ha habido dudas con cuánta es la dosis de seguridad o conveniente. "Incluso se ha señalado que en pequeñas dosis podría ser favorable, pero también cómo algo tóxico en cantidades pequeñas puede ser beneficioso".
Más que provocar enfermedad al hígado, lo que el alcohol hace es alterar hábitos y conductas, indica Brahm. "Afecta la forma en que las personas se relacionan. Los grandes bebedores no es el tema, esto va más allá, actúa directo sobre el sistema nervioso central, por eso en todos los países se van bajando cada vez más los niveles para conducir".
El estudio dice que el consumo de alcohol "cobra su precio a lo largo de la vida, especialmente entre los hombres". Es la séptima causa de muerte en los hombres entre 15 y 49 años, detalla.
En Chile el porcentaje de población con un consumo riesgoso alcanza el 11,7%, según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017.
La Enfermedad Renal Crónica en el Adulto Mayor
Cada uno de los órganos del cuerpo humano es, en sí mismo, un fenómeno de la naturaleza y un engrane del sistema que hace posible el funcionamiento óptimo del individuo. Los riñones no son la excepción, al ser los responsables de filtrar la sangre del aparato circulatorio y permitir la excreción, junto con la orina, de diversos residuos del organismo, mediante un complejo mecanismo de filtración, reabsorción y expulsión. Con el paso del tiempo, todos los órganos -sin excepción- pierden muchas de sus cualidades.
“Al igual que muchos sistemas y órganos de la composición humana, los riñones con la edad van disminuyendo la actividad progresivamente y eso es parte de la fisiología. De tal manera que es esperable que una persona a medida que tenga sobre los 65, 70 u 80 años, tenga una función renal totalmente diferente a la de una persona de 20 a 25 años.
En los países desarrollados, la población en edad avanzada ha ido creciendo, principalmente, por la disminución de la mortalidad y por el inusual repunte en las tasas de natalidad entre la década del 40’ y 60’. Sin ir más lejos, en los Estados Unidos se estima que habrá un aumento de 19,6 por ciento de individuos mayores de 65 años para 2030 y que en 2050, uno de cada cinco adultos será mayor de 65 años, hecho que constata el aumento de pacientes mayores con enfermedad renal crónica y enfermedad renal en etapa terminal, debido al efecto de los factores de riesgo acumulativos en el tiempo (Clin Geriatr Med.
La enfermedad renal crónica (ERC), es un problema de salud grave que impacta en forma significativa a las personas afectadas, su familia, la sociedad y los servicios de salud. La ERC, además de poner a la persona en riesgo de insuficiencia renal crónica (IRC) terminal, aumenta el riesgo de morbi-mortalidad cardiovascular (CV), a niveles 10 veces la del riesgo promedio de la población. Sin ir más lejos, se ha demostrado una asociación directa e independiente, entre el deterioro de la función renal y un mayor riesgo de eventos y muerte por enfermedades cardiovasculares (ECV) y tasa de hospitalización.
“Este tipo de pacientes son extremadamente delicados. Muchas veces son polimedicados, por lo que como profesionales tenemos que tener mucho cuidado con el uso de fármacos que pudieran producir un daño mayor.
“Es mucho mejor tener esa actitud: el presumir que un paciente tiene enfermedad renal crónica hasta que no se demuestre lo contrario, porque eso me hace tener una postura mucho más preventiva. Considerando que la enfermedad renal, habitualmente comienza en una etapa tardía de la vida y que -además- progresa en forma lenta, la mayoría de las personas con una velocidad de filtración glomerular (VFG) reducida, muere de una ECV antes de desarrollar una IRC terminal.
Aún existe una falta de consenso acerca de qué tan temprano debe diagnosticarse la enfermedad renal crónica (ERC) y tratarse en el adulto mayor. Mientras algunos creen que una función renal reducida en pacientes en edad avanzada es generalmente benigna y lo identifican como una condición que ha tenido una intervención médica inadecuada, otros piensan que es un importante problema de salud pública. Lo que sí está claro y en lo cual no hay controversias, es que la ERC es particularmente peligrosa en personas mayores, segmento de la población donde las opciones de tratamiento son aún más difíciles de abordar, por lo que se hace necesaria la prevención (Nurs Older People.
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