Cerveza Ámbar: Historia y Elaboración de una Tradición Cervecera

En el vasto mundo de las cervezas artesanales, la Amber Ale se destaca por su riqueza y equilibrio. Pero, ¿qué es exactamente lo que hace a este estilo de cerveza tan apreciado? Exploremos las características que convierten a la Amber Ale en una de las cervezas más especiales.

Dos pintas de cerveza ámbar

Un Color que Seduce a la Vista

El primer aspecto que distingue a una Amber Ale es su vibrante color ámbar. Esta tonalidad, que oscila entre el dorado oscuro y el rojo intenso, es resultado de la malta caramelizada utilizada en su elaboración.

Sabores a Caramelo, Bizcocho y Galleta

El corazón de una Amber Ale reside en su perfil de sabor. La Amber Ale se equilibra de manera exquisita entre malta y lúpulo, permitiendo que las notas a caramelo, bizcocho y galleta brillen. Estos sabores aportan una dulzura sutil y un cuerpo medio que resulta en una experiencia de sabor rica y placentera.

Un Equilibrio Impecable

La clave del éxito de una buena Amber Ale es el equilibrio. La Amber Ale mantiene una armonía impecable entre los elementos dulces de la malta y el amargor del lúpulo. Este equilibrio es lo que hace que cada sorbo sea tan satisfactorio, dejando una impresión duradera en tu paladar sin ser abrumador.

Natural y Sin Filtrar

Muchos productores valoran la autenticidad y la pureza de sus ingredientes. Algunas Amber Ales son 100% naturales y sin filtrar, lo que significa que conservan todo el sabor y la textura que hacen que esta cerveza sea tan especial. Cerveza sin filtrar, rubia y espuma generosa, tiene aromas y sabores dulces provenientes de la malta, cuerpo ligero y amargor balanceado.

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También existen cervezas sin filtrar de estilo belga, con presencia de levaduras y fermentación alta. Color ámbar opaco, cuya variedad de aromas frutales e interesante sabor dulce con matices a caramelo, conforman el balance perfecto para un amargor ligero.

La Tradición de la Cerveza Valdiviana

La tradición de la Cerveza Valdiviana, tiene su origen en la Cervecería Anwandter, fundada en 1851 por Karl August Wilhelm Paschen Anwandter Fick (1801-1889). En su casa particular comienza a producir cerveza en forma artesanal para el consumo familiar. Según el relato de Richard Anwandter, fue debido al deseo de su madre, quien anhelaba probar una cerveza, la bebida favorita de los alemanes, aquella que rememoraba vivamente su patria -su hogar abandonado- sentía verdadera nostalgia por la cerveza nacional.

Esto motiva a su esposo, Carlos Anwandter a elaborar una cerveza totalmente artesanal para el consumo doméstico. Anwandter tenía gran conocimiento farmacéuticos y había estudiado el arte de la fabricación de la cerveza en 1829, y que sumados a su participación en Alemania de la Comisión Cervecera de Caleu, y apoyándose en la pequeña fortuna que había traído desde Alemania, se pone mano a la obra utilizando los más rudimentarios y caseros recipientes y aparatos. Fabricó la primera cerveza de Valdivia, sin imaginarse que éso sería el punto inicial de una gran industria y reconocida celebridad de la marca Anwandter.

Esta primera cerveza fue un gran acontecimiento en la ciudad. Anwandter, primero invitó especialmente a sus amigos colonos -al igual que Él- a hacer un brindis por la patria lejana y siempre presente -por la Vaterland. “En medio del natural egocijo producido, sus amigos incitaron a don Carlos para que siguiera produciéndola. Así lo hizo el hidalgo alemán, y pudo sucesivamente satisfacer el deseo de todos sus compañeros de destierro y de trabajo.

Se recuerda todavía que en aquellos primeros tiempos, los propios hijos de don Carlos repartían a los abonados la cerveza en cajones de 21 botellas, y es original observar que le costumbre de usar los cajones así dispuestos ha sido conservada religiosamente por sus descendientes, como si en ello se complacieran en respetar el mandato sagrado del que llena sus grandes afectos, del primer Anwandter”. Así es como se ccomienza a promover su delicioso brebaje entre los miembros de la naciente colonia alemana radicada en Valdivia.

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Anwandter y sus hijos, empezaron a producir cerveza para el comercio, y ofrecerlos de casa en casa -la estrategia puerta a puerta- recorriendo la ciudad en una carreta tirada por caballos (Bierwagen). Más tarde se importan desde Alemania diversos equipos, permitiendo aumentar la capacidad de producción. En el año 1858, Carlos Anwandter, les entregó el pequeño negocio a sus hijos Germán y Ricardo que ya contaban con la patente de Maestros Cerveceros del Reino de Baviera (su hijo mayor tenía 32 años, Wilhelm, 24 y el menor Georg 17).

Bajo la nueva dirección, la cervecería entró en una nueva fase de desarrollo que se caracterizó por la utilización de maquinarias y la apertura de nuevos mercados. Esta apertura surge tras el establecimiento de la primera línea de maquinarias a vapor en el proceso productivo de la cervecería y que, sumado al creciente cabotaje entre los puertos de Corral y Valparaíso, se consolida el tráfico marítimo regular entre Valdivia y Valparaíso en 1862.

Los hermanos Anwandter construyeron nuevas instalaciones, como por ejemplo unas enormes bodegas para el almacenamiento de cebada y comenzaron a utilizar un motor a vapor en la línea de producción. En el año 1873 los hermanos Anwandter transformaron su empresa en una Sociedad Anónima familiar, a la que denominaron “Anwandter Hermanos”, que contaba con un capital de giro de 50.000 pesos.

En los años 1874 y 1882 se concretaron dos nuevas ampliaciones en la fábrica a la cual se incorporaron modernas maquinarias importadas desde Alemania. Entre estas se contaban dos máquinas a vapor -50 y 15 HP, respectivamente. El efecto de la introducción de nuevas maquinarias y tecnología, queda en evidencia al observar la estadística de producción anual de la fábrica.

En el año 1871 la producción ascendía a 700.000 litros. Hacia 1879 ésta ya alcanzaba los 1,5 millones de litros. En 1882, es decir después y durante las primeras ampliaciones y modernizaciones mencionadas anteriormente, la producción ascendió a 2,5 millones y en 1884 llegó a 3,8 millones de litros anuales. Hacia 1894 la producción anual de cerveza se situaba en torno a los 8 millones de litros. En el año 1900 la Cervecería, producía más de 12 millones de litros anuales, de los cuales una pequeña proporción se vendía en diversos países de Sudamérica, especialmente en Bolivia, y en las Oficinas Salitreras del Norte de nuestro país.

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Después de que la empresa dotara su casa matriz y sus agencias de venta y Depósitos en Valparaíso (1877 y otra representada por P. En este proceso constante de crecimiento en la elaboración de la cerveza desde sus inicios, conlleva una directa relación en la demanda y consumo de materias primas -de las cuales el lúpulo y la cebada eran dos de las más importantes. Mientras en 1889 el consumo de lúpulo alcanzaba los 30.000 Kg., en 1898 se situaba en 35.000 y en 1914 ascendía a 60.000 Kg.

Hasta fines del siglo XIX esta materia prima tuvo que ser importada directamente desde Baviera, ya que los diversos intentos de los Anwandter de cultivarla en Valdivia fracasaron. La cerveza valdiviana aferrada al orgullo local, gana prestigio y preferencias en el mercado interno de nuestro país. Chile, en 1900 contaba con 63 fábricas cerveceras aproximadamente, y en parte por las estrechas relaciones y prestigio ganado de los hermanos Anwandter, quienes sostenían acercamientos con la Sociedad de Fomento Fabril -SOFOFA-, los fabricantes nacionales de cerveza obtuvieron de las autoridades una rebaja en el arancel de importación del lúpulo.

No obstante lo anterior y debido al sostenido ascenso de la demanda por lúpulo, la industria cervecera, acelera su cultivo en campos de la zona central de Chile, cuyos suelos y clima eran más aptos y menos limitados que los del Sur. Sin embargo la agricultura local y los campos del centro del país, hacen un esfuerzo para aumentar las superficies plantadas del lúpulo y cebada. La función que desempeñaron los Anwandter en este proceso fue cabal, ya que su cervecería absorbía entre el 30 y 40% de toda la cebada que se consumía en Chile (1873, 4243 quintales métricos. 1884, 24000. 1898, 40000 y 1914, 80000).

En 1883, la Cervecería Anwandter, dominaba el 50% del mercado nacional en el consumo de cerveza. Logra reducir la demanda del brebaje importado en Chile, que paulatinamente comenzó a ser sustituido por la cerveza chilena (La importación disminuyó lentamente entre los años 1883 y 1893 y fue acentuada desde 1894). La excelencia y alta calidad de la cerveza Anwandter, le permitió exportar a Bolivia, Perú, Panamá hasta los países de la costa Occidental de Sudamérica. Fue un competidor directo de las cervezas importadas de los orígenes más diversos, especialmente con la inglesa.

La calidad de la cerveza valdiviana se consolida al obtener el Primer Premio en la Exposición de Agricultura de Santiago (1869) y Primer Lugar en la Exposición Internacional de Santiago (1875). Hay que mencionar que varios emprendedores valdivianos -colonos alemanes o hijos de éstos- dan empuje al enriquecimiento del mercado cervecero local. Afines del Siglo XIX, en Valdivia existían varias fábricas de cervezas, entre las cuales sobresalen: Teodoro Eimbecke, Conrado Hafner, Gustavo Roepke & Hijos (todas absorbidas por la fábrica Anwandter.

Para mantener la calidad de su producto y de asegurar el abastecimiento de la leña en el consumo energético de la fábrica, los Anwandter adquirieron en 1898 un fundo de 4.500 hás. en las cercanías de Valdivia (Fundo el Molino de propiedad de José Manuel Adriasola Martel, ubicado entre Estancilla y Cutipay al interior, colindando con el Río Cruces en su deslinde Oriental), este predio contaba con abundante reservas de agua con altos grados de pureza y de extensa superficie de bosque nativo.

En la parte alta del Fundo el Molino, el Ingeniero Juan Antoine, fue el responsable de construir un embalse (costo de 1.000.000 pesos aproximadamente) con sus canales y aducción, desde donde el agua era transportada bajo el lecho del Río Cruces y de toda la Isla Teja, hasta la fábrica misma, a través de tuberías metálicas subterráneas (en 1891, La Cervecería Anwandter consumía 36.500 m³ de leña. En 1893, ascendía a 50.000 -equivalente al 20% del consumo de la ciudad- En 1890, la fábrica incorpora la energía eléctrica para mover las máquinas.

En Julio de 1889 fallece Carlos Anwandter y sus hijos (Germán, Carlos, Ricardo y Otto y su yerno Teodoro Körner) asumen la dirección de la empresa. Como resultado de su gestión, hacia 1898 la fábrica exhibía edificios e instalaciones nuevas donde ya trabajaban alrededor de 300 operarios con moderna maquinaria.

Ricardo Körner y Eric Anwandter dirigieron la producción. “Es el Gerente de la fábrica don Ricardo Körner y corre directamente con la producción don Eric Anwandter, nieto del fundador, lozano retoño de la vieja cepa, simpático e inteligente joven de sólo 26 años y ya a cargo de tan importante empresa.

Los Anwandter realizan un enorme esfuerzo financiero para reconstruir la fábrica, es así como se levanta un enorme edificio en su tradicional ubicación en la Isla Teja: contaba con 3 cuerpos de edificio de estructura sólida, y con un equipamiento semejante al de las fábricas europeas de la época. Poseía 9 bodegas subterráneas que ocupaban un área de 5000 m² con capacidad de almacenar 6 millones de litros de cerveza valdiviana.

Aun cuando los Anwandter concentraron de inmediato toda su capacidad económica y de trabajo en la reconstrucción de la planta, el incendio fue casi letal y les hizo perder un importante terreno en el competitivo mercado cervecero de Chile. La Cervecería Anwandter, fue absorbida por la CCU (1916), desaparece para siempre.

Las escuálidas instalaciones y ruinas dejadas por éste, son adquiridas en 1967 por la Universidad Austral de Chile (45.654 m²). La Casa y hogar de Carlos Anwandter -construida por Él mismo en 1861. Es Monumento Nacional desde el 29 Octubre de 1981- hoy alberga el Museo Histórico y Antropológico Maurice van de Maele.

Cerveza Kunstmann

Con el objetivo de recuperar la tradición cervecera de Valdivia desaparecida tras el Terremoto de 1960, don Armin Kunstmann, Ingeniero Civil Químico, está dispuesto a emprender este desafío en su garaje a un costado de Molinos Collico junto a su familia en Septiembre de 1991 (sociedad familiar compuesta por su esposa Patricia Ramos, su padre Roberto, y sus tíos Germán y Gerardo Kunstmann).

Cerveza de elaboración artesanal según el Edicto de pureza ‘Reinheitsgebot’ de 1516, dictada por Guillermo IV de Baviera. (1995), aquí comienza la producción industrial de la Cerveza Kunstmann. La planta sale del tradicional Barrio Collico y se instala en el Sector Toro Bayo en 1997 (actual planta). El 22 de Mayo de 1998, se realiza la primera partida de cerveza exportada directamente a Alemania, se comienza a incursionar en Nueva York, Estados Unidos y Japón (2001).

En el año 2001 la cerveza valdiviana alcanza el 0,5% del mercado chileno. El 10 de Mayo del 2002, la Cervecería Kunstmann se asocia con la CCU (adquiriendo el 50% de la propiedad), nace la Compañía Cervecera Kunstmann S.A. Actualmente, la Compañía abarca el 10% del mercado nacional de Cervezas Premium, y su participación total del mercado, corresponde al 1%. La Planta valdiviana elabora la totalidad de la cerveza en la ciudad y se exporta a México, Colombia, Corea del Sur y Argentina.

A partir el verano del 2002 se realiza la Bierfest Kunstmann Valdivia en el Parque Saval como parte importante del Programa Verano en Valdivia (fines de Enero, con elección de reina, concursos de pintura, saltos ecuestres, desfile, fiesta y juegos, concursos y cervezas). Fiesta de la Cerveza Kunstmann

ANWANDTER ORIGINAL BOCK: Kunstmann Bock. Cerveza de color café oscuro. TOROBAYO PALE ALE: Kunstmann Torobayo Ale de 5º alcohólico. Kunstmann Anwandter KUNSTMANN LAGER: Cerveza rubia de baja fermentación y 4º alcohólico de malta rubia, lúpulo, agua y levaduras de cepas tipo Lager. KUNSTMANN LAGER ALKOHOLFREI: Kunstmann Sin Alcohol. Cerveza rub...

Cerveza Cuello Negro

La historia de Cerveza Cuello Negro es un relato de perseverancia y pasión por la cerveza artesanal. En octubre de 2003, durante el Festival de Cine de Valdivia, tres amigos tuvieron una conversación que dio origen a la idea de crear una cerveza. Decidieron materializar su visión, inspirados por la rica tradición cervecera de Valdivia y la calidad de su agua.

En Punucapa, una pequeña localidad cercana a Valdivia, Cuello Negro estableció una planta de producción que dio vida a sus primeras cervezas ámbar. Desde el principio, la visión fue clara: crear una cerveza de calidad excepcional, respetando la naturaleza y las tradiciones locales. En 2009, la planta se trasladó a su ubicación actual en el sector el Arenal, Valdivia, lo que permitió un crecimiento sostenido.

En Cuello Negro, somos apasionados soñadores unidos por la misión de crear una cerveza artesanal que capture el espíritu de Valdivia. Nuestro equipo, compuesto por más de veinte personas, aporta un toque único y especial a cada creación. Las personas que conforman Cuello Negro son el corazón de nuestra cervecería. Cada integrante contribuye con talento y pasión, reflejados en cada cerveza que producimos. Gracias a este dedicado equipo, Cuello Negro sigue representando a Valdivia y el compromiso de vivir la cultura cervecera.

¿Cómo Se Hace La Cerveza? [Proceso En Fábrica]

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