El embarazo es un proceso que a menudo se ve como una experiencia centrada en la madre. Sin embargo, el rol del padre es fundamental y su salud, incluyendo sus hábitos, puede influir en el desarrollo del bebé. Uno de los mitos del embarazo es creer que solo la madre debe cuidarse, pero la realidad es que ambos padres deben adoptar hábitos saludables.
Este artículo explora cómo el consumo de alcohol por parte del padre puede afectar al bebé durante el embarazo, abordando también otros mitos comunes relacionados con el embarazo y la importancia del cuidado integral de ambos padres.
El Síndrome de Couvade: ¿Embarazo Simpático en Padres?
El embarazo a menudo se ve como un viaje que la madre soporta sola, pero ¿qué pasaría si los padres también pudieran sentir algunos de los efectos físicos y emocionales? Cuando la madre está embarazada, el futuro padre puede experimentar una serie de síntomas similares al embarazo, como náuseas y vómitos, inestabilidad emocional, y esto va acompañado de la reducción de los síntomas del embarazo temprano que desaparecen lentamente.
El Síndrome de Couvade, también conocido como "embarazo simpático," se refiere al fenómeno donde un hombre, generalmente la pareja de una mujer embarazada, exhibe síntomas como náuseas, aumento de peso, dolor de espalda, cambios de humor o incluso dolores de parto. Aunque pueda sonar increíble, el Síndrome de Couvade es real, aunque no se comprende completamente.
No es una condición médica que pueda diagnosticarse como una enfermedad, sino un conjunto de síntomas que muchos hombres reportan durante el embarazo de su pareja. La causa exacta del Síndrome de Couvade aún se debate. Algunos expertos creen que está ligado a la empatía. El futuro padre puede llegar a estar tan emocionalmente conectado a la experiencia del embarazo que su cuerpo imita los síntomas.
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Otra teoría es que los cambios hormonales en los hombres, como un aumento en la prolactina (la hormona asociada con la lactancia) o una disminución en la testosterona, podrían desempeñar un papel. No existe un "tratamiento" oficial para el Síndrome de Couvade, ya que no es una condición médica en sí misma.
El Síndrome de Couvade puede comenzar en cualquier momento durante el embarazo, pero se informa con mayor frecuencia durante el segundo o tercer trimestre. Si bien puede ser incómodo, el Síndrome de Couvade generalmente no es dañino. Es un fenómeno que afecta principalmente el bienestar emocional y físico del futuro padre, pero no representa riesgos para la salud a largo plazo.
Muchos padres han compartido sus experiencias con el Síndrome de Couvade. No todos los hombres experimentan el Síndrome de Couvade. Si bien algunos padres pueden sentir una profunda conexión y empatía, otros pueden no exhibir ningún síntoma físico.
En conclusión, el Síndrome de Couvade es un fenómeno fascinante, aunque algo desconcertante, que muestra cuán emocionalmente involucrados pueden estar los padres en el proceso del embarazo.
El Alcohol como Teratógeno: Impacto Fetal
Beber alcohol durante embarazo, peligroso para el bebé
El alcohol es un teratógeno. Aunque no reconocido hasta 1968, hoy es identificado como la principal causa ambiental de retardo mental. Es completamente prevenible, pero una vez establecido, el daño neurológico es permanente. El consumo de bebidas alcohólicas en el embarazo es un importante problema de salud pública, especialmente en Chile, uno de los siete países en el mundo con mayor prevalencia de abuso de alcohol.
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Los niños expuestos están en alto riesgo de dificultades escolares, problemas legales, abuso de sustancias y problemas de salud mental. Se ha informado que entre el 20% y el 65% de las mujeres lo ingieren en algún momento durante la gestación y que el 5% a 10% lo hacen en niveles suficientes como para poner al feto en riesgo.
Muchos trabajos demuestran que la ingesta promedio de un trago al día (12 gramos de alcohol absoluto equivalente a 100 ce de vino, 300 ce de cerveza, 30 ce de pisco, 25 ce de whisky), pone al niño en riesgo de presentar al nacimiento retardo del crecimiento y defectos relacionados con el alcohol. Tanto la ingesta diaria como el beber episódico son de riesgo para el feto. Con cantidades consideradas de muy alto riesgo como 4 tragos al día, el 30% a 50% de los niños expuestos presenta daño atribuible a alcohol.
Se ha demostrado que el beber episódico (binge) definido como 5 o más tragos por vez, reportado en alrededor de 13% de las embarazadas, es más dañino para el sistema nervioso. En los últimos años la educación aplicada a la población general ha logrado disminuir el consumo ocasional en mujeres embarazadas, pero no el consumo de riesgo.
En Chile, un estudio prospectivo realizado en el Consultorio de Maipú en Santiago, demuestra que un 57,4% de las mujeres bebe alcohol en algún momento del embarazo, un 3,7% reconoce ingesta en los niveles descritos como de riesgo fetal (1 trago al día) y al menos un 1,1% de ellas reconoce beber cantidades que constituyen muy alto riesgo.
La identificación de las mujeres que están consumiendo alcohol y drogas se hace especialmente difícil porque la mayoría tiende a ocultar este antecedente. La mujer habitualmente niega o minimiza el consumo en una primera entrevista, especialmente si se efectúa la pregunta directamente. Si es posible generar un ambiente previo de cierta confianza con un entrevistador amistoso se logra una mayor y mejor información, que facilitará la intervención.
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Es de ayuda utilizar elementos indirectos que sugieren el beber excesivo; en el estudio en Chile se identifica como indicadores útiles de consumo excesivo de alcohol el haber comenzado a beber a temprana edad, el sufrir episodios de embriaguez, la baja autoestima, los problemas para alimentarse y relacionarse con otras personas y los trastornos del sueño.
Así como es difícil que la madre reporte la ingesta, también es difícil identificar precozmente al niño expuesto. Se ha estimado que la incidencia de Síndrome Alcohol Fetal (SAF) es de 0,3 a 3,0 por 1 000 recién nacidos vivos (RNV), pero el número de niños expuestos con efectos menos severos puede ser mucho mayor (hasta 1 en 300 RNV). Además de producir el SAF, que es el extremo más severo del espectro, el beber durante el embarazo puede resultar en una amplia gama de alteraciones que hasta hace poco se agrupaban bajo el nombre de Efectos de Alcohol Fetal y que hoy se prefiere denominar Espectro de Desórdenes Alcohol Fetal.
Ha sido muy difícil comprender los mecanismos teratogénicos del alcohol, sobretodo porque es muy improbable que solo uno de ellos sea el responsable de los variados efectos observados en el desarrollo embrionario y fetal, como consecuencia de la ingesta de este tóxico. Sabemos que el efecto depende en forma muy importante del momento del desarrollo en que se produce la exposición, ya que hay períodos críticos de vulnerabilidad y se ha descrito daño por alcohol aún en la etapa de preim-plantación, incluyendo la exposición de las células paternas.
Pero también influye la forma de beber de la embarazada, la dosis, la duración del consumo y la susceptibilidad individual de la madre y del niño, dada probablemente por factores genéticos y nutricionales, aún no claramente identificados. A iguales cantidades de alcohol consumidas por la mujer gestante algunas células fetales mueren, otras disminuyen su proliferación y otras parecen no afectarse. Determinar la vulnerabilidad selectiva de cada célula es clave para comprender la patogenia.
Los mecanismos ya identificados incluyen muerte celular, reducción de la proliferación, alteraciones de migración, pérdida de adhesión, alteraciones en la diferenciación y función celular y disregulación de genes. Además la ingesta de alcohol materna genera radicales libres produciendo mayor daño celular: daño mitocondrial por aumento del calcio intracelular, déficit de zinc que produce muerte selectiva de células de la cresta neural, estimulación del metabolismo de la enzima CYPZE1 del complejo citocromo P450 y constricción de arterias umbilicales en cada episodio de ingesta alcohólica con mecanismo de isquemia/reperfusión.
También se ha demostrado que el alcohol afecta receptores de membranas de neurotransmisores y disminuye el crecimiento de dendritas; inhibe en forma competitiva la enzima que transforma retinol a ácido retinoico, metabolite que modula los genes que regulan el desarrollo y produce déficit de folato, también fundamental en las etapas iniciales del período embrionario.
Comprenderlos complejos mecanismos patogénicos del alcohol en el embarazo, es fundamental para lograr intervenciones exitosas. Con Resonancia nuclear magnética se ha encontrado alteraciones en regiones seleccionadas del vermis cerebeloso, cuerpo calloso y ganglios básales de niños expuestos a alcohol. Se ha sugerido también que las alteraciones cerebrales y la dismorfia facial en SAF son consistentes con una forma leve de holopro-sencefalia.
Por otra parte, es muy difícil establecer las cantidades que constituyen riesgo, porque depende de múltiples factores y se ha descrito efectos con ingestas mínimas. El crecimiento intrauterino se afecta más por el consumo continuo; si la exposición es en el primer trimestre del embarazo se produce retardo del crecimiento intrauterino simétrico (peso, talla y circunferencia craneana afectados), si es en el segundo o tercer trimestre compromete más el peso y tiene más posibilidades de recuperación.
El sistema nervioso central se puede ver afectado con cualquier forma de consumo materno, pero se deteriora más con la ingesta de grandes cantidades ocasionales; las células nerviosas no tienen capacidad de recuperación, y las alteraciones estructurales y/o funcionales varían de acuerdo al momento de exposición. Los efectos morfológicos en otros sistemas (espeíaco, urogenital y músculo-esquelético) también son permanentes y dependen del momento de gestación en que son afectados por el alcohol.
La raza, edad, ocupación y clase social influyen en el hábito de beber de las mujeres. Es más probable que las bebedoras también consuman tabaco y drogas y que sufran otros problemas ambientales durante su embarazo. Más allá del embarazo, las mujeres que beben en forma excesiva y/o son alcohólicas, son menos capaces de proporcionar un ambiente óptimo a su hijo. El apoyo social, el nivel de stress y la estructura familiar también afectan el progreso de este niño, ya vulnerable por su exposición prenatal.
Prevención y Diagnóstico
Lo óptimo sería eliminar el alcohol durante el embarazo. No se ha establecido una dosis segura. La Academia Americana de Pediatría recomienda la abstención del consumo de alcohol en mujeres embarazadas o que estén planificando un embarazo. Más aún, la recomendación debiera incluir a todas las mujeres con posibilidad de embarazarse. Es necesario motivar a las gestantes a abstenerse aún de ingestas mínimas, ya que aunque los efectos del beber leve y moderado pueden ser menores, estos niños quedan más vulnerables ante un ambiente que puede ser pobre y afectarlos más que a otros niños.
El SAF se define como un defecto congénito permanente causado por el consumo de alcohol durante el embarazo. Clásicamente los elementos claves a considerar son alteración del crecimiento, dismorfia facial y alteración neurológica, pero hasta ahora no hay una definición clínica estandarizada de SAF y para el pediatra el diagnóstico puede sermuy difícil. Hay distintas pautas de diagnóstico desarrolladas para el niño que ha estado expuesto a alcohol in útero, pero coinciden en la mayoría de los criterios.
Se considera signos de anormalidad en cada una de las tres siguientes categorías:
- Retraso de crecimiento
Confirmación de peso y/o talla < percentil 10 en cualquier momento de evolución prenatal y/o postnatal, con tablas adecuadas para raza, edad gestacional, sexo y edad
- Dismorfia facial
Fisuras palpebrales pequeñas (< p 10), filtrum largo y aplanado (score 4 ó 5 en guía labio/ filtrum de la Universidad de Washington) y labio superior fino (score 4 ó 5).
- Alteraciones sistema nervioso central
- Estructurales: perímetro craneano < plO. Anormalidades estructurales cerebrales (neuroimagen) clínicamente significativa: microcefalia, agenesia parcial o total del cuerpo calloso, hipoplasia cerebral.
- Alteraciones neurológicas: signo neurológico fuera de límites normales no atribuible a injuria postnatal.
- Funcionales: retraso de desarrollo psicomotor o déficit cognitivo global (test de Coeficiente Intelectual < 2 DS) o déficit funcional (< 1 DS) en al menos 3 de las siguientes áreas: cognitiva, motora, de ejecución, atención o grado de actividad, lenguaje, memoria, habilidades sociales, sensoriales.
Si se evidencia alteración en las 3 áreas se puede diagnosticar Síndrome Alcohol Fetal. Siempre es necesario consignar si está confirmada la exposición materna a alcohol, pero si están presentes los 3 elementos clínicos, no es indispensable para el diagnóstico.
La dismorfia facial es la alteración más específica, pero debe ser evaluada idealmente por un experto en genética. Existe un programa computacional validado que analiza la fades en una foto del niño y que en base a las fisuras palpebrales y el filtrum otorga un puntaje que se correlaciona muy bien con el diagnóstico global. Por otra parte, el fenotipo varía con la edad. Las características faciales son menos evidentes al nacimiento, muy notorias en la lactancia e infancia y luego disminuyen y aún desaparecen en la adolescencia y edad adulta.
En la disfunción neurológica no siempre hay microcefalia, el retraso cognitivo no necesariamente cae en el rango de deficiencia mental y los problemas de atención no siempre constituyen el clásico síndrome de déficit atencional. Además parecen afectarse áreas específicas que se traducen en alteraciones del aprendizaje especialmente de la lectura, el lenguaje y las habilidades matemáticas, falta de capacidad de abstracción, falla en la razón y el juicio que comprometen la capacidad de aprender de una experiencia.
Estas últimas alteraciones no son fácilmente diagnosticadas y pueden afectar significativamente la inserción social, la vida afectiva, estudiantil y posteriormente laboral de estos pacientes. La mayoría de los niños expuestos no presentan todas las características necesarias para el diagnóstico de SAF, pero sus alteraciones en el neurodesarrollo pueden ser las mismas y está claramente establecido que estos niños no son diagnosticados ni apoyados oportunamente.
Por esto se recomienda evaluar en forma dirigida y periódica cuando existen las siguientes condiciones:
- antecedente de exposición in útero a cantidades de alcohol de riesgo para el feto (más de 1 trago al día en promedio o episodios con ingesta de 3 o más tragos)
- presencia de las 3 alteraciones faciales sin otros hallazgos
- presencia de 1 o más características faciales con alteración de peso y/o talla
- una o más características faciales con 1 o más alteraciones de SNC
- presencia de 1 o más características faciales con alguna alteración de crecimiento y 1 o más alteraciones de SNC.
En este grupo de niños se puede hacer el diagnóstico de SAF parcial, Defectos de Nacimiento Relacionados a Alcohol o Defectos del Neurodesarrollo Relacionados a Alcohol, pero lo realmente importante es brindarles una posibilidad de diagnóstico, apoyo terapéutico y seguimiento.
Entre las otras alteraciones congénitas descritas en asociación con consumo materno de alcohol en la gestación se incluye:
- Cardíacas: comunicación interauricular, comunicación interventricular, tetralogía de Fallot.
- Esqueléticas: clinodactilia, uñas hipoplásicas, camptodactilia, hemivértebras, escoliosis, pectum excavatum y carinatum, contracturas de flexión.
- Renales: hipoplasia renal, displasia renal, riñon en herradura, duplicación ureteral, hidronefrosis.
- Oculares: estrabismo, alteraciones de refracción por globos oculares pequeños, anomalías vasculares de retina.
- Auditivas: sordera de conducción, sordera sensorioneural.
- Otras: virtualmente todas las malformaciones han sido descritas en algún paciente con SAF. La especificidad del efecto terato-génico del alcohol en la mayoría de estas anomalías permanece incierta.
El diagnóstico diferencial debe estar en manos del genetista e incluye:
- Síndrome de Aarskog: talla baja, retraso mental, filtrum ancho, hipertelorismo y rodete peneano.
- Síndrome de Williams: retraso del crecimiento, coeficiente intelectual bajo, fisuras palpebrales cortas, filtrum largo, escleras azules, cardiopatía, hiperlocuacidad.
- Síndrome de Noonan: baja estatura, retraso mental, orejas de implantación baja, retrognatia, cubito valgo, criptorquidia, cardiopatía.
- Síndrome de Dubowitz: retraso del crecimiento, microcefalia, retraso del desarrollo psicomotor, hiperactividad, eczema, fisuras palpebrales pequeñas con ptosis y blefaro-fimosis, orejas prominentes.
- Síndrome de hidantoína fetal: déficit de crecimiento, leve retraso mental, fisura palatina, hipertelorismo, uñas hipoplásicas, estrabismo, nariz pequeña.
- Efectos fetales de fenilquetonuria materna: retardo mental, hipertelorismo, retraso del crecimiento pre y postnatal, microcefalia, fisuras palpebrales pequeñas, filtrum largo y aplanado con labio superior delgado, antecedente de patología materna. La facies de este niño es tan similar al SAF que se ha planteado algún metabolito común.
Mitos Comunes del Embarazo
Existen numerosos mitos en torno al embarazo que pueden generar confusión y ansiedad en los futuros padres. A continuación, se desmienten algunos de los más comunes:
- "Hay que comer por dos en el embarazo": Durante el primer trimestre, generalmente no es necesario aumentar el número de calorías, a menos que haya una carencia específica. En los dos últimos trimestres, puede ser necesario aumentar la ingesta calórica, pero siempre bajo supervisión médica.
- "La comida picante afecta al bebé": La comida picante no daña al bebé, pero puede agravar las náuseas matutinas y empeorar las irritaciones intestinales y uterinas.
- "El tipo de antojo define el sexo del bebé": No hay evidencia científica que respalde esta creencia.
- "Las relaciones sexuales están prohibidas durante el embarazo": A menos que haya factores de riesgo específicos, la actividad sexual es segura y no provoca daño al bebé.
- "No es bueno vacunarse durante el embarazo": Algunas vacunas son recomendables durante el embarazo para proteger a la madre y al bebé. Sin embargo, hay vacunas que están contraindicadas, principalmente las que contienen virus o bacterias vivos atenuados.
Rol del Padre Durante el Embarazo
Durante las últimas décadas, el rol del hombre durante el embarazo ha cambiado radicalmente. Antes permanecían más ajenos, eran “observadores” y no pensaban entrar en las salas de parto. Sin embargo, hoy, especialmente en Clínica Las Condes, son ellos mismos quienes reciben en sus brazos a los recién nacidos, cortan el cordón umbilical y ayudan a limpiarlos en esos mágicos primeros instantes de vida.
“El hecho mismo de la ecografía vino a marcar un cambio, ya que antes les era más difícil vincularse con algo que no veían ni sentían. De acuerdo a lo que explica el profesional, diversos estudios científicos han permitido, incluso, constatar las bondades de esta nueva tendencia. “Está comprobado que un ‘embarazo de a dos’ redunda en una mejor situación emocional de la mujer y ayuda a evitar ciertas conductas de riesgo, como el consumo de alcohol o cigarros.
“Las mujeres deben mostrarles cómo pueden conectarse, porque en ocasiones no saben cómo. Sobre todo cuando son papás primerizos. En relación a lo anterior, la comunicación entre el hombre y la mujer es fundamental, especialmente en ciertos temas en los que hay que estar de acuerdo. Por ejemplo, en el ámbito sexual.
“Hay parejas que por diversos motivos deciden no tener más relaciones -muchas veces por nociones infundadas- pero uno lo entiende en el contexto de una decisión que tomaron ambos y está bien. Cuando los hombres han estado conectados con sus hijos durante toda la gestación, se produce un vínculo temprano que no tiene que ver con el contacto físico, sino más bien con lo emocional.
Sin embargo, cuando esto no se produce, pese a que puedan estar dadas las condiciones para ello, es necesario considerar si existen antecedentes personales que puedan estar jugando en contra. “Por ejemplo, en personas que han tenido mala relación con sus propios padres, con historias de abandono o maltrato, donde la desconexión que pasaron les impide tener un patrón de relación con sus propios hijos. En estos casos, el apoyo psicológico es fundamental, ya que hay que hacerles ver que es posible revertir este círculo vicioso de desconexión”, asegura el profesional.
Es crucial que ambos padres se involucren activamente en el proceso del embarazo, asistiendo a los controles prenatales, informándose sobre los cuidados necesarios y apoyándose mutuamente.
En resumen
El consumo de alcohol por parte del padre, aunque menos directo que el de la madre, puede influir en el ambiente familiar y en el bienestar emocional de la madre, afectando indirectamente al bebé. Evitar el alcohol y adoptar un estilo de vida saludable es fundamental para ambos padres durante el embarazo.
Además, es esencial desmitificar creencias erróneas sobre el embarazo y buscar información y apoyo médico adecuado para garantizar una gestación saludable y un desarrollo óptimo del bebé.