El objetivo de este trabajo es presentar un análisis comparado del comportamiento de dos espacios agrarios alejados entre sí, pero con condiciones agroclimáticas parecidas. La Provincia argentina de Mendoza y la Región española de Murcia, forman parte de lo que, desde la geografía clásica, se denominan espacios mediterráneos.
Durante los últimos años del siglo XIX y primer tercio del XX, ambas regiones experimentaron modificaciones en sus modelos de crecimiento agrario, situación que les llevó a una reorientación de los cultivos basada en la diversificación de la oferta. Tomando como base documental las estadísticas agrarias, se estudian las variables fundamentales para conocer ambas estructuras productivas: la distribución de la superficie agraria, el uso del suelo, el tamaño de las explotaciones agrarias y el mercado de la tierra.
Mapa de la Región de Murcia.
La Vitivinicultura Mendocina de Entreguerras: Un Legado de Innovación
Los vinos y las uvas son dos de los íconos principales de la cultura mendocina. La vitivinicultura de este periodo no ha estado ausente en la bibliografía de la época. Sin embargo, este artículo pretende algunas reformulaciones de posturas anteriores, al mostrar la continuidad de aquellas estrategias que intentaban no solamente atender a los “fallos del mercado” y que fueron marcando un sendero que, con muchas idas y vueltas, la agroindustria aún no ha terminado de recorrer.
El Contexto de la Crisis de los Años 30
La crisis estructural de los años 30 marcó el fin del paradigma de crecimiento económico orientado hacia el exterior, que ya había mostrado su debilidad durante la Primera Guerra Mundial, e inauguró una etapa caracterizada por el proteccionismo y la economía dirigida para impulsar la industrialización por sustitución de importaciones.
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El proceso de sustitución de importaciones de vinos se logró en los años de la Primera Guerra Mundial, aunque a través de un crecimiento desordenado. La creencia de que el aumento del consumo no tendría techo, tempranamente, llevó a una industria inarmónica, masiva, mercado internista y de baja calidad, con problemas de superproducción, vaivenes de precios y acumulación de stocks y con profundos desequilibrios al interior de la cadena.
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Regulación de la Oferta y el Rol de las Entidades
A semejanza de lo acontecido en 1914 durante el gobierno conservador de Ricardo Videla, la Comisión Autónoma de Defensa Vitivinícola (1933-1934), creada por medio de la Ley Provincial N° 1.068 (1933), asumió funciones reguladoras de la oferta de uvas. Desde el ámbito privado, aunque en estrecha relación con lo público debido a las profundas relaciones entre la burguesía bodeguera y los gobiernos conservadores, también se pusieron en práctica algunas medidas de regulación de la oferta.
Este fue el caso de lo realizado por una entidad monopólica, la “Compañía Vitivinícola”, creada por Ley 703 en 1916, integrada en su Directorio por los grandes bodegueros, financiada por un impuesto confiscatorio que pagaban quienes no se afiliaran a la misma y que tenía por objetivo fijar el precio del vino y eliminar los excedentes.
Hacia 1928, una crisis excedentaria se hizo presente nuevamente. En esa oportunidad se volvió a implementar la regulación de la oferta a través de una entidad privada, la Sociedad Vitivinícola de Mendoza (1930-1934) que se creó a partir de una propuesta realizada por Alejandro Bunge a una asociación de bodegueros, la Comisión de Defensa Vitivinícola, y que recibió la adhesión de los viñateros y de los bodegueros de la provincia, así como el apoyo del gobierno provincial y nacional.
El análisis de estas medidas realizado por Olguín es concluyente en su afirmación de que las medidas regulatorias sobre la oferta, a partir de la reducción de la superficie cultivada, de la cantidad de uva vinificada y del vino producido, solo acercaron temporalmente la elaboración al consumo de vinos, aunque se fueron profundizando a medida que aumentaba la gravedad de las crisis.
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En las entidades que las llevaron a cabo se entremezclaron los intereses públicos y privados, y cuando en sus directorios se incluyeron a representantes de los grandes productores, junto a funcionarios públicos y expertos, hubo mayores dificultades para conseguir cierta autonomía y se asimilaron a organizaciones empresariales “autorreguladas” terminando en la defensa de intereses particulares.
Viñedos en la Región de Murcia.
Estrategias para Superar la Crisis
Podríamos mencionar, a modo de ejemplo, los intentos desesperados que fueron desplegados antes de que el Estado Nacional interviniera drásticamente sobre la superproducción de la actividad y que han merecido poca atención ante la dramática caída de los precios y el consumo.
En 1933 la Comisión Autónoma Vitivinícola con el objetivo de lograr un producto diferenciado y de mayor calidad dentro de la oferta de la época, creó una nueva variedad, los “vinos típicos superiores” que deberían tener una guarda no inferior a los tres años y determinar su zona de producción, cepaje y sistema de elaboración, junto con mantener caracteres organolépticos constantes.
Por otra parte, las últimas leyes del año 1933 otorgaron facilidades para la construcción de bodegas regionales y el establecimiento de cooperativas privadas o asociadas al Estado; establecieron normas sobre fraccionamiento en origen (en botellas de vidrio cerradas herméticamente, de una capacidad no mayor de 1.000 centímetros cúbicos y con una estampilla en donde constara el pago del impuesto); dispusieron además normativas para los vinos típicos superiores, eximieron de impuestos a las cooperativas que elaboraran, compraran, formaran reserva y expendieran vinos fuera de la provincia; derogaron impuestos que gravaban la circulación del consumo de vino en el país y otorgaron el carácter de oficial a la primera sociedad cooperativa de venta directa de vino al consumidor que se formase (con un número no menor de 50 asociados), con derecho de uso del nombre y emblemas de la Provincia en sus locales de venta o agencias oficiales y en las marcas y envases de productos.
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En 1934, ni la intención de compra por parte del Ejecutivo de dos millones de quintales de uva de la vendimia a los sectores más vulnerables (viñateros sin bodega, bodegueros sin capacidad de vasija, contratistas y medieros), ni la proyectada adquisición de toda la uva vinificable de la cosecha del año 1935 para constituir una reserva de setecientos cincuenta mil cascos de vino, lograron aquietar el panorama.
Vinos de la Región de Murcia.
La Propaganda y el Fomento del Consumo
La propaganda, en sus múltiples modalidades, fue parte de las estrategias para superar la crisis internacional y sus efectos locales. Fue integrada en el conjunto de medidas adoptadas por el Estado y los sectores empresarios vinculados a él. Pero el fomento de los vinos nacionales venía de lejos.
José Trianes, en 1908, expresaba que había que introducir los productos argentinos en las clases medias y ricas. Proponía alquilar un local en Buenos Aires con una cava elegante para que expusieran los productores, otorgar premios, hacer promociones en restaurantes, e incluso, ya en esa época, crear una Fiesta de la Vendimia, capacitar guías de turismo, filmar películas sobre el potencial de la industria y realizar concursos de letras y afiches para propaganda.
En los años 30, a pedido del gobierno nacional, Alejandro Bunge volvió a analizar la industria, en medio de las repercusiones de la crisis de Wall Street, y enfocó el tema en la diferencia entre la oferta y la demanda del vino, por lo que se dedicó a estudiar el consumo, problema que a su juicio, aquejaba a todos los países productores de vino. Vinculaba también su baja con los saldos migratorios negativos de la Primera Guerra y con las características distintas de los migrantes.
Consideraba primordial una activa propaganda para llevar al convencimiento público la idea de que el vino no era una bebida alcohólica sino higiénica, sana, tónica, nutritiva; que era elaborada con plenas garantías de pureza y que era el complemento indispensable de toda buena comida.
Casi en forma contemporánea, Rafael Trianes también se dedicó al análisis del consumo y expresó la necesidad de llevarlo a los 150 litros per cápita de cualquier país vitivinícola o a los 200 de Francia. Le resultaba sorprendente que fuera la clase media argentina la que se abstuviera de consumir vino y lo atribuía al excesivo precio y a la falta de calidad.
Sostenía que se había “standarizado” su elaboración y que era imposible enamorarse de un vino sin personalidad. Es llamativo en la época el uso de análisis de mercado para conocer el gusto de los consumidores, de los médicos y de la prensa.
Su insistencia sobre la calidad se demuestra en una curiosa clasificación de los vinos del mercado interno: el vino que se deja beber, el buen vino comercial y el vinazo de trece grados de alcohol. Sostenían que había que trabajar en el mejoramiento de los vinos de batalla, a los que denomina “sangre de toro”, y en destruir la creencia generalizada de que el vino se producía con todo menos con vino.
Confiaban en el poder de la propaganda “educacional” para salir del estancamiento. Numerosos artículos mostraban el análisis de lo que hoy consideraríamos estrategias de mercadeo e intentaban imitar las experiencias realizadas en Estados Unidos. Reclamaban por estudios sobre los consumidores, en quienes creían que residía la venta y no en el comerciante, y llegaban a sostener la necesidad de crear al agente de propaganda de vinos.
A fines de 1934, la situación de la industria vitivinícola seguía empeorando. El consumo continuaba en baja y los precios habían descendido verticalmente al punto que no alcanzaban a cubrir los costos. Las presiones sobre el Ejecutivo Nacional para que interviniera, como lo estaba haciendo con otras producciones regionales, terminaron por dar resultado.
El propio Presidente Justo, en el mensaje al Congreso que antecedió a la ley de creación de la Junta Reguladora, enmarcó la crisis provincial en la paradoja de una “miseria motivada por la abundancia”. Caracterizó a las medidas como “de emergencia”, destinadas al saneamiento y equilibrio de la producción dirigidas a no dejar en el desamparo a una industria de la que dependían más de medio millón de habitantes.
La Junta Reguladora de Vinos y sus Objetivos
Para la navidad de 1934 se creó la Junta Reguladora de Vinos por medio de la Ley 12.137, cuyos objetivos fueron la regularización de la producción y del consumo a través de indemnizaciones que promovieran la supresión de la vid vinífera o su substitución por uva de mesa o de pasas, o por otro cultivo; la compra de uva con destino distinto a la elaboración del vino; la adquisición de los excedentes de vino de los bodegueros que se obligaran a recomprarlo cuando la Junta decidiese venderlos y librarlos al consumo; la fijación con carácter de obligatorio de la época de vendimia en cada una de las regiones vitivinícolas del país, y la promoción de la agrupación de los productores de uva sin bodega en entidades cooperativas para la industrialización y comercialización de sus cosechas.
La Ley 12.355 del 29 de enero de 1937, que modificó y amplió a la anterior, determinó que la Junta adquiriría tierras plantadas con viñedos ubicadas en zonas típicamente vitivinícolas y en plena producción, para eliminar 2.000.000 de quintales métricos de producción (con 1.300.000 de quintales pertenecientes a Mendoza). Estas tierras pasarían al dominio privado de la Nación, para ser divididas en lotes de hasta 5 hectáreas y vendidas a trabajadores rurales a razón de un lote por familia, con la condición de que establecieran allí su hogar y que lo trabajasen con cualquier cultivo que no fuera uva.
Las leyes fueron sancionadas sin el apoyo socialista. El análisis del Diario de Sesiones exhibe las diferentes maneras con que los actores políticos percibieron las crisis. El conservadurismo mendocino, enrolado en el Partido Demócrata Nacional, se limitó a insistir en demostrar que se estaba ante un problema coyuntural vinculado a la sobreproducción y no discutieron las falencias ni los límites del modelo.
Héctor Liaudat, funcionario del Banco Nación de la Oficina de Investigaciones Económicas- y en el asesoramiento del economista conservador, Raúl Prebisch, Presidente del Banco Central. La bancada oficialista no vinculó la crisis de la industria con los problemas financieros y bancarios de los años 30 y soslayó la importancia del peso de la gravosa e histórica carga impositiva provincial sobre los productores, problema con el que terminó la sanción de la Ley de Impuestos Internos, que unificaba los impuestos en todo el país.
Por su parte, la bancada socialista puso en tela de juicio el modelo, sus rasgos y sus desequilibrios, el rol del Estado y las incoherencias entre la regulación y la teoría económica neoclásica. Se centraron en el problema de la calidad de los vinos al señalar al aguamiento como responsable de la superproducción y llegaron a decir que era una industria basada fundamentalmente en la química y no en las uvas.
Pusieron el dedo en la llaga al mencionar la alta gravitación de la carga impositiva provincial en los precios del vino que se llegaba a convertir en una prima para las otras provincias productoras y centraron también su crítica en la situación de los bancos.
El Queso de Murcia al Vino DOP Tío Resti: Un Reconocimiento a la Excelencia
El queso de Murcia al vino DOP Tío Resti, elaborado por la reconocida empresa Especialidades Lácteas, parte del Grupo TGT, en la localidad de Caravaca de la Cruz, ha conseguido un prestigioso galardón en 2025. La distinción de «Mejor Queso Madurado de Cabra» otorgada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, lo posiciona como el producto más destacado en su categoría a nivel nacional.
Este reconocimiento se enmarca dentro de la estrategia institucional «El país más rico del mundo», que busca promover y celebrar la riqueza gastronómica de los productos españoles en el mercado internacional y nacional.
La Competencia y el Contexto del Premio
En esta edición de 2025, participaron cerca de 135 quesos provenientes de distintas regiones de España, todos compitiendo en busca del reconocimiento a la mejor calidad, sabor y método de elaboración. La evaluación rigurosa del jurado y la pasión por la tradición culinaria española fueron protagonistas en la elección del ganador.
La decisión final recayó en el queso Murcia al vino DOP Tío Resti, un producto que combina la delicadeza del queso de cabra con la intensidad del vino tinto de la región de Jumilla, Yecla y BULLAS, reconocida por sus DOPs enológicos.
Características Distintivas del Queso Tío Resti
El queso Murcia al vino Tío Resti no solo brilla por su sabor, sino también por su proceso artesanal meticuloso y su identidad regional. Elaborado bajo la Denominación de Origen Protegida (DOP), este queso refleja la pureza y calidad de la leche fresca de cabra murciano-granadina, proveniente de ganaderías cercanas a la quesería, garantizando así la frescura y autenticidad en cada pieza.
Su sabor se caracteriza por un perfil suave y aromático, en el que se aprecian notas delicadas de leche de cabra combinadas con los matices frutados del vino DOP (que proviene principalmente de las regiones de Jumilla, Yecla y BULLAS). La textura mantecosa y sedosa, junto a un aroma que invita a degustar, hace que este producto sea una auténtica joya en el universo quesero.
El proceso de producción combina técnicas tradicionales con un detallado control en cada fase, desde la recogida de la leche hasta el afinado final. Este cuidado minucioso explica en parte la razón por la que ha conquistado tanto a expertos como a consumidores apasionados por la gastronomía de calidad.
Variantes y Líneas Complementarias
Más allá del queso clásico, Tío Resti ofrece varias variedades para satisfacer diferentes gustos y estilos culinarios. Entre ellas destacan:
- Tío Resti Fresco DOP: Una opción más suave y fresca, perfecta para consumir en ensaladas o como aperitivo.
- Tío Resti Aromatizado con Romero: Aporta un toque herbáceo que combina a la perfección con el perfil aromático general.
- Tío Resti con Pimentón: Ideal para quienes buscan un sabor más intenso y picante.
- Tío Resti Bifidus: Un queso con propiedades probióticas, enfocado en el cuidado de la salud digestiva.
Cada una de estas variantes mantiene los altos estándares de calidad y autenticidad que hacen único al queso Tío Resti, consolidándose como un referente en la gastronomía local y nacional.
Tabla comparativa de la producción vitivinícola en Murcia y Mendoza:
| Característica | Región de Murcia | Provincia de Mendoza |
|---|---|---|
| Clima | Mediterráneo | Mediterráneo |
| Principal Variedad de Uva | Monastrell | Malbec |
| Tipo de Vino Predominante | Tinto | Tinto |
| Importancia Económica | Significativa | Muy Alta |