Problemas de Abstinencia del Alcohol: Síntomas y Tratamiento

El trastorno por consumo de alcohol, conocido coloquialmente como alcoholismo, se refiere a un patrón problemático de consumo de alcohol que conduce a un deterioro o angustia significativos. Debido a que el consumo de alcohol varía mucho entre las personas, puede ser útil identificar signos generales de un problema, como cuando beber interfiere con la vida en el hogar, la escuela o el trabajo. El alcohol se usa comúnmente para celebrar, relajarse o socializar con otras personas.

Sin embargo, cuando alguien bebe en exceso, o bebe para lidiar con los factores estresantes o evitar problemas, puede crear riesgos físicos y psicológicos. Beber puede ser problemático si crea dificultades interpersonales con familiares y amigos o si conduce a un retiro de otras actividades. El abuso del alcohol trasciende las líneas de género, raza y etnia.

Como ejemplo, casi 14 millones de personas, más hombres que mujeres, en los Estados Unidos tienen problemas con el consumo de alcohol. Los problemas relacionados con el alcohol son más altos entre los adultos jóvenes de 18 a 29 años y más bajos entre los adultos de 65 años o más.

Según las Pautas Dietéticas para estadounidenses del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. y el Departamento de Agricultura de EE. UU., el consumo moderado de alcohol es de hasta una bebida por día para las mujeres y hasta dos bebidas por día para los hombres.

Consumo moderado de alcohol

¿Qué es el alcoholismo?

El alcoholismo es un tipo de adicción en donde la persona no es capaz de controlar la ingesta de alcohol. No existe una causa común conocida del alcoholismo. Sin embargo, varios factores pueden jugar un papel importante en su desarrollo.

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Socialmente el consumo de alcohol puede tener una connotación no peligrosa, dado que muchos adultos consideran que su ingesta es moderada y manejada con total autonomía, pero la realidad es que ese consumo moderado debe regirse por verdaderos parámetros que así lo señalen, dado que, la frecuencia con que se consuma alcohol puede marcar una gran pauta para delimitar un consumo medianamente moderado, o consumo social como se le suele llamar, o denotar una puerta abierta a un verdadero trastorno por ingesta de alcohol.

Si hablamos del trastorno por consumo de alcohol, estamos refiriéndonos específicamente a que estos hábitos generan una ingesta de alcohol que trae consigo angustia y daños. Dicho trastorno puede ser de leve a severo, dependiendo de los síntomas. Por ello se hace casi que imperante el tener claro cuál es un consumo sano de alcohol y cual es en definitiva perjudicial para la salud.

El consumo no saludable de alcohol comprende toda ingesta de alcohol que pone en riesgo la salud o la seguridad y hasta la vida. Situaciones como consumir más de cinco bebidas alcohólicas en dos horas, evidenciar patrones en el consumo de alcohol que producen una gran angustia reiterada, problemas para desenvolverse en la vida diaria y alta frecuencia en los días que se consume (Consumo constante a lo largo del tiempo). Refieren probablemente que se esté frente a un trastorno por consumo de alcohol, el cual puede oscilar entre leve y grave.

Tipos de alcoholismo

Existen diversos tipos de clasificaciones:

  • Tipo I: Es característico en personas adultas, las cuales pueden beber grandes cantidades de alcohol en un momento y después pasar varios días sin ingerir nada de alcohol.
  • Tipo II: Es característico en adolescentes quienes ingieren una gran cantidad de forma sostenida.
  • Bebedor tipo Alpha: Ingiere alcohol en forma excesiva para mitigar los efectos de una enfermedad mental.
  • Bebedor tipo Beta: Beben grandes cantidades pero sólo en contextos sociales, lo que les puede generar una lesión somática.
  • Alcoholismo tipo Epsilon: La persona pierde el control sobre la cantidad de alcohol que tome y durante este periodo presenta problemas conductuales.

¿Cómo se diagnostica el alcoholismo?

En la consulta, los médicos interrogan a sus pacientes acerca de su consumo de alcohol. También puede obtener antecedentes a través de la historia familiar o proporcionados por terceras personas. En el examen físico puede ser posible identificar los problemas físicos relacionados con el consumo de alcohol.

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El trastorno por consumo de alcohol presenta tres niveles los cuales son: leve, moderado o grave, según la cantidad de síntomas que se presente, tales como:

  • Deseo o intentos fallidos de reducir la cantidad que se consume
  • Pérdida de mucho tiempo bebiendo u obteniendo el alcohol, o recuperándose de su consumo
  • Deseo fuerte o necesidad de beber alcohol casi que en todo momento
  • Incumplimiento de obligaciones importantes en el trabajo, la escuela o el hogar debido al consumo reiterado de alcohol
  • Consumo continuo de alcohol incluso cuando se entiende que esto causa problemas en la salud, en el entorno socio cultural, en la familia y sobre todo que va en detrimento de su personalidad
  • Abandono o reducción de actividades sociales o laborales y pasatiempos
  • Consumo de alcohol en situaciones donde no es seguro, como al conducir o nadar
  • Desarrollo de tolerancia al alcohol, de manera que necesitas más cantidad para sentir su efecto o tienes un efecto reducido por la misma cantidad
  • Presencia de síntomas de abstinencia, como náuseas, sudoración y temblores, cuando no se bebe, o beber para evitar estos síntomas

Además, existen exámenes de laboratorio que permiten pesquisar el alcoholismo.

Algunas preguntas que se pueden realizar para evaluar el consumo de alcohol son:

  • ¿Alguna vez maneja cuando ha estado bebiendo?
  • ¿Tiene que beber más que antes para embriagarse o sentir el efecto deseado?
  • ¿Ha sentido que debe dejar de beber?
  • ¿Ha tenido alguna vez lagunas después de beber?
  • ¿Se ha ausentado alguna vez del trabajo o ha perdido un trabajo a causa de la bebida?
  • ¿Existe alguien en su familia preocupado por su forma de beber?

Intoxicación y Abstinencia del Alcohol

El trastorno por consumo de alcohol puede incluir períodos de intoxicación por alcohol y síntomas de abstinencia.

La intoxicación se genera a medida que aumenta la cantidad de alcohol en el torrente sanguíneo. Mayor la concentración de alcohol en sangre, mayor el deterioro en el organismo. La intoxicación por alcohol causa problemas de conducta y cambios mentales. Estos pueden incluir comportamiento inadecuado, estados de ánimo inestables, alteración de la capacidad de juicio, dificultad para hablar, problemas de atención o memoria y mala coordinación.

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También puedes tener períodos denominados “apagones”, donde no se recuerda los hechos. Los niveles muy altos de alcohol en sangre pueden provocar un coma o incluso la muerte.

La abstinencia puede suceder cuando el consumo de alcohol ha sido intenso y prolongado y luego se suspende o reduce considerablemente. Puede suceder en el plazo de varias horas o hasta cuatro o cinco días después. Los signos y síntomas consisten en sudoración, aceleración de los latidos del corazón, temblores en las manos, problemas para dormir, náuseas y vómitos, alucinaciones, inquietud y nerviosismo, ansiedad y, a veces, convulsiones.

Son absolutamente variables y siempre referirán el estado interno de cada persona y su entorno; si hablamos específicamente de factores relacionados con el individuo como tal, podría decirse que, aspectos genéticos, psicológicos, sociales y ambientales pueden influir sobre la manera en que el alcohol afecta el organismo y la conducta, pero en realidad existen teorías que definen en la literatura que, en algunas personas el alcohol tiene un impacto diferente y más fuerte que puede causar trastornos relacionados con el consumo del mismo.

Abstinencia del alcohol

Efectos del Alcohol en el Cerebro

Como ya se dijo anteriormente con el paso del tiempo, tomar demasiado alcohol puede cambiar el funcionamiento normal de algunas áreas del cerebro trastornando las emociones y sentimientos relacionados con la experiencia de placer, el razonamiento y la capacidad de controlar la conducta. Lo que generalmente decanta en tener episodios de atracones de alcohol, con el fin de recuperar los sentimientos positivos o disminuir los negativos.

Es sabido que el alcohol deprime el sistema nervioso central, puede comenzar estimulando a la persona, pero a medida que se sigue consumiendo, el cerebro se va sedando. Afectando el habla la coordinación muscular y los centros vitales del cerebro. Ello en exceso puede provocar un coma potencialmente fatal o la muerte, también puede ser sumamente peligroso si quien bebe en exceso alcohol consume medicamentos que también deprimen el funcionamiento del cerebro.

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Daños en la Salud Causados por el Alcohol

Beber demasiado alcohol en una sola ocasión o a lo largo del tiempo puede ocasionar problemas de salud, como los que se nombran a continuación:

  • Enfermedad hepática
  • Problemas digestivos
  • Problemas del corazón
  • Complicaciones de la diabetes
  • Problemas con la actividad sexual y la menstruación
  • Problemas en la vista
  • Anomalías congénitas
  • Daño en los huesos
  • Complicaciones neurológicas
  • Sistema inmunitario debilitado
  • Aumento del riesgo de padecer cáncer
  • Interacciones entre los medicamentos y el alcohol

Tratamiento para el Alcoholismo

Generalmente el trastorno por ingesta de alcohol no crea mucha conciencia, en quien lo padece, por lo general la familia o su entorno social, son los primeros en alertar a quien lo padece. Pero cuando ya se está enfrente de escenarios delicados, las personas en sus momentos de no consumo pueden experimentar arrepentimiento y en dichos casos es que pueden buscar ayuda profesional.

La negación del problema es muy común, por lo que quizá no se sienta que se tiene un problema con el alcohol.

El tratamiento requiere intervenciones psicoterapéuticas, psicofarmacológicas y psicosociales.

¿Pero qué hacer cuando es el ser querido quien necesita ayuda? La intervención por parte de los seres queridos puede ayudar a algunos a reconocer el problema y aceptar que necesitan ayuda profesional.

¿Cómo ayudar a una persona dependiente o adicta?

Ayudar a una persona que padece dependencia puede ser un desafío, especialmente si no reconocen su problema o no desean recibir ayuda. A continuación, se ofrecen algunas sugerencias sobre cómo abordar la situación y brindar apoyo:

  • Informarse: Aprenda sobre la dependencia, sus signos y síntomas, y las opciones de tratamiento disponibles. Esto lo ayudará a comprender lo que la persona está experimentando y cómo puede apoyarla.
  • Comunicación abierta y empática: Hable con la persona sobre sus preocupaciones de manera abierta, honesta y sin juzgar. Asegúrese de escuchar sus sentimientos y perspectivas.
  • Elija el momento adecuado: Evite abordar el tema cuando la persona esté bajo la influencia de la sustancia o en un momento de crisis. En su lugar, elija un momento en el que estén sobrios y receptivos a la conversación.
  • Ofrezca apoyo emocional: Hágales saber que usted está disponible para brindarles apoyo y aliento durante su proceso de recuperación. Esto puede incluir escuchar, acompañarlos a citas médicas o reuniones de apoyo, o ayudar a abordar problemas subyacentes que pueden estar contribuyendo a la dependencia.
  • Establecer límites: Es importante protegerse a sí mismo y establecer límites claros en relación con lo que está dispuesto a tolerar. Comunique sus límites de manera clara y coherente y hágales saber las consecuencias de cruzarlos.
  • Fomentar el tratamiento: Anime a la persona a buscar tratamiento profesional y a explorar las opciones disponibles. Puede ayudar investigando centros de tratamiento, terapeutas o grupos de apoyo en su área.
  • No culpar ni presionar: Evite culpar o presionar a la persona para que cambie, ya que esto puede hacer que se vuelvan defensivos o resistentes al cambio. En su lugar, enfoque la conversación en sus preocupaciones y deseos de verlos saludables y felices.
  • Practicar el autocuidado: Cuidar a alguien con una dependencia puede ser emocionalmente agotador. Asegúrese de cuidar su propio bienestar emocional y físico, buscando apoyo de amigos, familiares o profesionales según sea necesario.

Recuerde que el proceso de recuperación puede ser largo y difícil, y la persona puede no estar lista para recibir ayuda de inmediato. Tenga paciencia y esté preparado para ofrecer apoyo a lo largo del proceso.

Manejo Médico del Síndrome de Abstinencia

En el caso de paciente con dependencia se recomienda iniciar el tratamiento en régimen hospitalario para manejo del síndrome de abstinencia. Para iniciar un tratamiento psiquiátrico específico, el paciente debe estar primero estable médicamente.

El tratamiento del síndrome de abstinencia (primera semana luego de suspender consumo) incluye manejo a través de hidratación, estabilidad hidroelectrolítica, reposición de vitaminas (ej: tiamina altas dosis parenteral y ácido fólico oral), evitar riesgo de convulsiones (usar benzodicepinas, ej: Lorazepam IM o EV), riesgo de Delirium Tremens (emergencia médica).

Recaída y Recuperación a Largo Plazo

La Dependencia de alcohol es una enfermedad crónica, con un curso de recaídas y remisiones. El riesgo de recaída es máximo los 6 primeros meses suspendido el consumo y disminuye luego de un año de abstinencia (nunca cae a cero).

Al diseñar un tratamiento es importante que éste se adapte a la individualidad de cada paciente. Una condición necesaria para una terapia exitosa es que el paciente desee detenerse y que tenga la disposición a tolerar las etapas difíciles. Estas condiciones no necesariamente se dan en las primeras sesiones de tratamiento, momentos en que el paciente con frecuencia está ambivalente con respecto a su tratamiento. Sin embargo, la ambivalencia va cediendo a medida que recibe las acciones del tratamiento y comienza a ver el efecto positivo de éste.

Aspecto Descripción
Consumo Moderado Hasta 1 bebida al día para mujeres y hasta 2 para hombres.
Abstinencia Conjunto de reacciones físicas y psicológicas al reducir o cesar el consumo.
Tratamiento Intervenciones psicoterapéuticas, psicofarmacológicas y psicosociales.

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