En el contexto turístico, el tequila es un destilado de gran atractivo gastronómico y es reconocido principalmente por ser un símbolo de identidad mexicana. Sin embargo, su demanda y exportación inciden de manera negativa en los procesos de cultivo del agave y en la producción artesanal de la bebida; pero más allá de esto, se pone en cuestión su originalidad.
El auge comercial del tequila ocurrió a partir de la década de los noventa y desde entonces genera grandes ingresos económicos para México. A nivel internacional el tequila se ha visto beneficiado gracias a sus altas ventas y al exportarse a más de 120 países, representando más de 1.300 millones de dólares.
Según registros del Consejo Regulador del Tequila (CRT), las exportaciones desde 2017 crecieron un 7,1% y Estados Unidos destaca como el principal comprador, con 80% de la producción. Como se observa, el tequila es un producto que goza de reputación económica, de consumo a nivel nacional e internacional por su exportación.
La historia del tequila nace ligada a la región homónima donde se produce. En particular, este producto mexicano es obtenido a partir de la fermentación de azúcares y la destilación del jugo de agave (Agave tequilana Weber var. azul); por tanto, se considera como una variante de mezcal, pero diferenciada por el tipo de agave utilizado y la región en donde se produce. Desde 1619 se registran antecedentes de pequeñas bodegas en el oeste de México, donde surge la tradición de elaborar destilados de agave. En particular, el “mezcal de Tequila” ganó rápidamente reputación al surgir en un periodo marcado por las inversiones de capital y el próspero crecimiento de la industria local.
Después surgieron casas tequileras como Cuervo y Sauza, dedicadas a la compra de destilerías y grandes cantidades de tierra para el cultivo del agave, al mismo tiempo de idear acuerdos contractuales en apoyo del financiamiento a ejidatarios y agricultores. Históricamente la industria del tequila ha tenido un desarrollo de altas y bajas.
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Por ejemplo, el consumo de tequila en Estados Unidos aumentó durante la Segunda Guerra Mundial pero la oferta de agave no pudo mantener el ritmo de la demanda, lo que trajo consigo prácticas de falsificación de la bebida y pérdida de calidad por uso de materia prima poco madura. En 1949, a fin de combatir la producción ilegal de la bebida, el gobierno mexicano creó la primera norma federal que regulaba el tequila, acción que no fue suficiente al impulsar la elaboración de tequila con menor calidad y contenido de azúcares.
Hasta 1960 las puertas de la industria se abrieron al capital extranjero y varias destilerías comenzaron a establecer alianzas. En la década de 1970, se estableció la DO para el tequila, prohibiendo a destilerías de otros países elaborar la bebida. La DO consolidó el poder de las empresas con sede en Jalisco como productores exclusivos, pero no pudo evitar el colapso de la industria en 1980.
Durante el decenio de 1990, con el fin de aumentar la transparencia y la rendición de cuentas en el sistema regulatorio mexicano, se estableció un procedimiento formal para la creación de Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y, para dar cumplimiento a la legislación vinculada con el tequila, se creó el Consejo Regulador del Tequila (CRT). Tal iniciativa impulsó una veloz expansión del mercado del tequila, así como la concentración, industrialización y estandarización de su producción.
COMO se HACE el TEQUILA de la PIÑA de AGAVE🍍🥃| Documental Como se Hace el TEQUILA DON JULIO
En la actualidad la producción y comercialización son verificadas y certificadas por el CRT, considerando la NOM-006-SCFI-2012 y la DO para garantizar la originalidad del tequila en términos del lugar de elaboración. Desde una perspectiva económica, el CRT con el apoyo gubernamental ha tenido éxito en la consolidación del tequila como producto de calidad.
Hoy en día, se consumen más de 1.300 millones de litros de tequila, los cuales corresponden a 75,6% a tequila 100% agave y 24,4% de tequila (51% de los azúcares son provenientes del agave). A pesar de su demanda observamos en la Figura 1 que en los años 2012 y 2013 hubo una baja en el consumo; sin embargo, entre 2014 y 2016, el crecimiento mantuvo un ritmo constante, y en 2017 el consumo inició una etapa exponencial.
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La Figura 3 presenta la evolución de la exportación de tequila en los últimos años, donde se presenta un crecimiento constante. Como detalla la Tabla 1, Estados Unidos destaca como primer país destino de exportación del tequila. De acuerdo con estadísticas del CRT (2020), el país vecino acaparó 83,17% del mercado internacional en 2019, con 204.4 millones de litros.
En específico, el municipio de Tequila, Estado de Jalisco, es una de las zonas donde se produce tequila con Denominación de Origen (DO) y recibe numerosos turistas, interesados principalmente en la compra y consumo del tequila, así como en realizar actividades relacionadas con los temas de esta bebida, el agave y el folclor mexicano. A pesar de concebir al tequila como un símbolo de identidad, la transformación de su imagen resulta más evidente en términos comerciales que socioculturales.
Dado que la exportación del tequila tiene un fin económico, pasa por alto y destruye la originalidad desde su proceso de elaboración. En consecuencia, la necesidad de rescatar este símbolo de identidad es primordial para evitar la desvalorización y las posibles consecuencias que el municipio de Tequila pudiera enfrentar, incluyendo la afección a la actividad turística.
Respecto a la actividad turística, la Secretaría de Turismo de México (SECTUR), en 2004, concedió al municipio de Tequila el título de “Pueblo Mágico” dentro del programa federal, con el propósito de reconocer los lugares que han formado parte del imaginario colectivo de la nación y que, a su vez representan alternativas nuevas y diferenciadas de esparcimiento para los visitantes nacionales y extranjeros. Asimismo, la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) otorgó en 2006 la condición de Patrimonio de la Humanidad al “paisaje del agave” en el Valle de Amatitán-Tequila.
Por su parte, el municipio de Tequila junto con Amatitán, El Arenal, Magdalena, Teuchitlán, Ahualulco del Mercado, Etzatlán y San Juanito de Escobedo, forma parte de la Ruta del Tequila en el Paisaje Agavero. Dicha ruta propone estimular la experiencia del turista mediante la cultura del tequila y el paisaje. La ruta ha reforzado además la vinculación entre diversos actores para el fortalecimiento del destino.
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En la actualidad el municipio de Tequila mantiene una afluencia de 279.400 turistas al año, de los cuales 87,36% corresponde a turistas nacionales y 12,64% a internacionales. En cuanto a los turistas nacionales lo que más ha ganado su atención del lugar es el destino, la hospitalidad y las actividades recreativas; los turistas internacionales por su parte apuntan a una preferencia por las casas tequileras, el clima y las actividades recreativas. Son turistas con poder adquisitivo medio, con percepciones entre los $5.000 a los $20.000 pesos mexicanos (75%).
La originalidad es el atributo distintivo de una persona, cosa, lugar o grupo, la cual otorga un símbolo propio de valor. Por su parte, la originalidad de un alimento o una bebida yace en la cultura de la comunidad donde germinó y se materializó. Contempla asimismo todo un repertorio de saberes, costumbres y creencias ancladas territorialmente y transmitidas de generación en generación, expresando un símbolo de identidad que se relaciona con la cultura, el esfuerzo y el valor. La originalidad del tequila resulta del terruño, es decir, del sabor del lugar, puesto que este y otras características organolépticas y socioculturales se derivan de la geografía, la geología y el clima de un determinado territorio, así como de las actividades y, prácticas de sus productores y consumidores.
De tal manera que la identidad cultural se construye en las prácticas cotidianas de una comunidad, creando, reproduciendo y transformando una interacción simbólica mediante la acción social y los procesos de significación. La originalidad contiene en sí un símbolo de identidad que permite la diferenciación cultural, misma que ha nacido de un trabajo y esfuerzo colaborativo y, que resulta en un valor intangible que engloba sentimientos, arraigo de la tierra y pertenencia.
La originalidad del tequila se asocia con la cultura, es decir, con el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y afectivos, así como de los símbolos y el significado de la identidad de una comunidad. La presencia del tequila vista desde un ámbito cultural es un signo que está presente en la vida cotidiana, pues las imágenes que refieren a esta bebida alcohólica son múltiples, desde un producto en tiendas de autoservicio hasta un símbolo de la historia regional. Para México, es uno de los íconos más destacados y ligados con el mariachi, el maguey, los vestidos folclóricos y los charros.
Por otro lado, el tequila refleja los esfuerzos colectivos de una serie de consumidores, productores y reguladores. La producción de esta bebida con calidad engloba el seguimiento de pasos de un cuidadoso método artesanal, paciencia en su preparación, técnicas y conocimientos generados desde un ambiente familiar. En consecuencia, es un orgullo para el productor que el destilado represente a México a nivel internacional, sobre todo por el arte del proceso de elaboración que reflejan su gran pasión, esfuerzo y compromiso. El trabajo colectivo de artesanos, casas tequileras y de otros actores inmersos se plasma en la evolución de la industria del tequila, la cual ha aumentado su producción y ha entrado en nuevos mercados. Para que el trabajo colectivo tenga significado dentro de las estrategias, se debe considerar el valor del tequila.
| País | Porcentaje del Mercado Internacional | Volumen de Exportación (Millones de Litros) |
|---|---|---|
| Estados Unidos | 83,17% | 204,4 |
| Otros Países | (Datos no proporcionados) | (Datos no proporcionados) |