La rosa es un emblema del mundo occidental, utilizada en culturas antiguas, creencias, religiones e ideologías. Símbolo de belleza, amor y felicidad, se impuso sobre la flor del loto egipcio o el narciso griego, manteniendo la fuerza original de su simbología.
En este artículo, exploraremos el profundo simbolismo de la copa de vino y las rosas, desentrañando sus significados históricos, culturales y religiosos.
El Simbolismo de la Rosa
La rosa es una flor citada en la Biblia y cultivada desde tiempos antiguos. Probablemente proviene del norte de Persia, del entorno del mar Caspio o del golfo Pérsico, extendiéndose a través de Mesopotamia, Palestina, Asia Menor y Grecia.
Rosas Sagradas: El simbolismo espiritual de las rosas
El mundo cristiano encontró en la rosa un filón, asociándola principalmente a la Virgen María. La rosa, con o sin espinas, adquiere un significado especial en la iconografía cristiana.
La Rosa en la Iconografía Cristiana
“La rosa es, en la iconografía cristiana, bien la copa que recoge la sangre de Cristo, bien la transformación de esta sangre o el símbolo de las llagas de Cristo”. Existen abundantes testimonios iconográficos de ello.
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En un hierro del siglo XII destinado a guardar hostias consagradas, se ve la sangre de las llagas del Crucificado cayendo en gotitas que se transforman en rosas. En el vitral del siglo XIII de la catedral de Angers, la sangre divina fluye en arroyuelos y se expande también en forma de rosas.
La flor evoca un receptáculo, siendo el símbolo de la copa. La rosa es símbolo de poderío, de instrucciones espirituales, regeneración, resurrección e inmortalidad. El rosetón gótico y la rosa de los vientos muestran el paso de la simbología de la rosa a la de la rueda.
La rosa es también símbolo de éxtasis o de renacimiento místico.
Simbolismo de la Rosa
Rosa Mítica: El Culto a la Rosa
El culto a la rosa tiene profundas raíces. Para los griegos, esta flor era blanca, pero cambió de color por las vicisitudes de Adonis y Afrodita, cuyo amor despertó los celos de Ares. Adonis fue herido de muerte, y Afrodita, al correr hacia su amante, se pincha con una espina, tiñendo los rosales con su sangre.
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Otra versión señala que, al llevar Afrodita el cadáver de su amante al palacio, la sangre de la herida tiñó los setos de rosas a lo largo del camino. Desde entonces, todas las rosas son rojas en esa isla.
La Rosa como Símbolo de Sigilo y Secreto
En la Edad Media, durante el día de Sant Jordi, la sociedad catalana veneraba al santo y celebraba fiestas profanas con justas caballerescas y torneos. Estas fiestas honraban a un caballero cuya imagen estaba ligada a la leyenda de su lucha contra el dragón y su gesta al salvar a la princesa.
La leyenda contaba que de la sangre vertida por la fiera brotó un rosal de rosas rojas, y que de él se cogió una para regalársela a la princesa como prueba de amor.
María y la Rosa: Permanecer en el Dolor
La rosa simboliza a María y una actitud fundamental para el cristiano: el permanecer, aún en el dolor. La fuerza para permanecer viene de Dios, que nos hace desarrollar ese órgano pascual. Como María, tomar la iniciativa, buscar y colaborar para que haya Pascua, ser agentes pascuales.
La rosa simboliza a María y una actitud fundamental para el cristiano: el permanecer, aún en el dolor, siempre permanecer.
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Ofelia y las Rosas: Un Personaje Trascendente
El personaje de Ofelia en Hamlet de Shakespeare, aunque aparentemente secundario, ha trascendido en la historia de la literatura y en la pintura del siglo XIX. Representa lo trágico, la melancolía, la locura y la relación con la naturaleza.
Francisca Folch plantea que este personaje “representa lo que se entendía en ese momento como lo esencialmente femenino, psicológicamente débil y ligada al deseo sexual reprimido que tenía el potencial para ser una amenaza seductora para el hombre”.
Braulio Fernández describe a Ofelia como “una joven pura, sencilla y dulce, pero también frágil, que es manipulada y hasta abusada por su padre Polonio, su hermano Laertes y el rey Claudio”.
Ofelia por John Everett Millais
La Locura de Ofelia y las Flores
En su estado de delirio avanzado, Ofelia se encuentra con su hermano Laertes y la pareja de reyes, haciendo referencia a distintas plantas con claros simbolismos. Algunas de las flores tienen una propiedad que identifica a la propia joven, como el romero para el recuerdo y los pensamientos.
“Otras funcionan como advertencias implícitas”, asegura Halart, como “el hinojo que Ofelia quiere ofrecer al rey Claudio es símbolo de lisonja, mientras la aquilejia es la flor de los amantes decepcionados”.
A la reina Gertrudis le ofrece ruda, símbolo de la amargura, y se deja algunas para ella misma. Las margaritas, que representan la inocencia, no se las ofrece a nadie, solo las muestra. A Ofelia le gustaría regalar violetas, alegóricas a fidelidad, “pero se marchitaron todas cuando mi padre murió”, dice.