Cómo Bendecir la Sidra: Una Guía Detallada

La sidra, una bebida tradicional con raíces profundas en diversas culturas, puede ser objeto de una bendición para darle un toque especial y significativo. A continuación, exploraremos cómo llevar a cabo este proceso.

Si queremos “despegar” y transformarnos realmente en una potencia alimentaria -y no hablamos solo de números, sino de excelencia y calidad- debemos incorporar y adaptar nuevas tecnologías y, para ello, también capacitar para adaptarnos al uso de las nuevas tecnologías que se requieren para el desarrollo productivo y exportador de una industria agroalimentaria moderna.

Y -por qué no- también ser capaces de atraer y asociarnos al capital que se requiera para dar un “salto cualitativo” para el desarrollo de capacidades, así como para la apertura, ingreso y el posicionamiento en nuevos mercados.

En este breve espacio, solo podemos intentar enumerar los factores que permitirían identificar los sectores de la industria alimentaria chilena que creemos deberían ser apoyados para dar ese “salto cualitativo”. Más adelante, deberíamos identificar los mercados con el mayor potencial.

Pasos para Bendecir la Sidra

Aunque no existe un método único y universal, aquí te presentamos una guía que puedes adaptar según tus creencias y tradiciones:

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  1. Preparación: Asegúrate de tener la sidra a temperatura adecuada y en un recipiente apropiado.
  2. Intención: Reflexiona sobre la razón por la cual deseas bendecir la sidra. ¿Buscas prosperidad, salud o simplemente un momento de unión?
  3. Oración o Ritual: Realiza una oración o ritual que resuene contigo. Puedes invocar a tus deidades, santos o simplemente expresar tus deseos en voz alta.
  4. Bendición: Con un gesto de respeto y gratitud, puedes rociar la sidra con agua bendita (si es parte de tu tradición) o simplemente elevarla hacia el cielo como símbolo de ofrenda.
  5. Compartir: Una vez bendecida, comparte la sidra con amigos y familiares, disfrutando del momento y la compañía.

En Chile hemos ido desarrollando la capacidad de innovar significativamente en el área de la industria agroalimentaria vía el apoyo y actividades de instituciones o programas como la Fundación Chile, Transforma Alimentos y el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), así como el Centro de Biotecnología de Sistemas de Fraunhofer Chile Research (FCR-CSB), entre otros.

Así, las empresas han podido desarrollar y exhibir últimamente, nuevos productos elaborados de gran nivel. Nos falta, no obstante, dar el último paso para internacionalizar la innovación made in Chile, de manera sistemática y consistente.

Al parecer, es una combinación de la “rutina” en que caen algunas empresas, pero, sobre todo, es falta de políticas de Estado e instituciones capaces de apoyar a los emprendedores, de manera efectiva, en las últimas etapas del proceso exportador.

Con un Estado más activo e instituciones más “ágiles” -financiera y operacionalmente- y coordinadas bajo un mismo techo (por ejemplo, un nuevo Ministerio de Agricultura y Alimentación), podríamos ir por delante del proceso exportador y, así, adelantarnos a las demandas de los mercados importadores.

Con el respaldo adecuado, podemos buscar “socios” en los países importadores, ingresar y posicionarnos en nichos de mercados de interés, y de esta forma negociar “arreglos” o acuerdos con las cadenas de distribución, en particular, con cadenas regionales, locales o de tamaño medio, que también buscan consolidar sus propios nichos de mercado.

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Durante los últimos 20 años, el crecimiento de las exportaciones agroalimentarias ha estado por debajo de las ventas totales de Chile (229% y 267%, respectivamente). No obstante, hay diferencias importantes entre los distintos productos. Por lejos, las más exitosas han sido las carnes (crecimiento de más de 538%), en especial de cerdo y aves, destinadas principalmente a China.

En esta primera mirada, parecería que estos productos (HS02) no requieren mayores apoyos. Las exportaciones de estos se concentran en pocas empresas y creemos que estas sí podrían hacer un esfuerzo en la diversificación de productos y agregar mayor valor.

A continuación, pero a una gran distancia en cuanto a cifras de crecimientos, siguen las ventas de árboles y plantas (HS06); alimentos del mar (HS02, pescados, crustáceos y moluscos); y las frutas y hortalizas frescas (HS08). En promedio, las ventas de árboles y plantas durante el período 2018-2020 son relativamente bajas (unos $60 millones de dólares). No obstante, esta industria incorpora tecnología desarrollada en Chile y, más allá de que muchas son medianas y pequeñas empresas, estas emplean numerosa mano de obra.

Incluso pueden alcanzar mercados sofisticados europeos y el de Estados Unidos. En esta área de la producción tecnológica se cuenta con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) del Ministerio de Agricultura, además de las numerosas universidades que realizan trabajos de gran nivel técnico, que es reconocido internacionalmente.

Este trabajo, entre otras cosas, ha sido crítico para el desarrollo de nuestra industria frutícola. Debemos considerar seriamente potenciar este sector, que cuenta con el apoyo de SAG para lograr la apertura de nuevos mercados.

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Los sectores de productos del mar (HS03) y frutas y hortalizas frescas (HS08), si bien han sido tremendamente exitosos en términos comerciales, en más de una ocasión han encontrado “piedras en el camino”, de diferente tamaño, por cierto.

La industria frutícola ha logrado establecer su reputación con productos de calidad, que rara vez han sido cuestionados. El énfasis en los volúmenes exportados y la correspondiente expansión de las áreas de producción, hoy tienen en aprietos a la industria, que está siendo cuestionada por llevar al límite el uso de los recursos naturales, en particular los recursos hídricos.

Se han hecho frecuentes también los eventos de mosca de la fruta y el ingreso de nuevas plagas, como la lobesia botrana y drosofila susukii. En el caso de la industria salmonera, ha existido un reiterado cuestionamiento, tanto por el posible uso de antibióticos de algunas firmas como por la contaminación del agua en las áreas de producción.

Todos los otros grupos de productos muestran crecimientos por debajo de las cifras de comercio total de Chile y, en algunos casos, muy por debajo. Aun así, algunos de esos sectores deberían ser la base de la diversificación y transformación productiva del agro, aumento de las exportaciones y reactivación de la integración económica regional, así como incorporación más activa de las Pymes rurales al comercio.

Las preparaciones de frutas y hortalizas (HS20) y las de alimentos del mar y carnes (HS16) han reducido su participación en las exportaciones chilenas, aun cuando la globalización, el desarrollo de nuevos productos y los cambios en los hábitos de consumo, empujan los indicadores en la dirección opuesta, contribuyendo al rápido aumento de las compras de alimentos preparados.

Chile, en menor medida, ha aumentado las exportaciones de productos procesados, pero en su gran mayoría son vendidos a granel. Tampoco debemos olvidarnos de los productos lácteos y, en particular, los quesos.

Sidra

Sidra vertida en vaso.

Tabla: Crecimiento de Exportaciones Agroalimentarias en Chile (20 años)

Producto (HS) Crecimiento Destino Principal
Carnes (HS02) +538% China
Árboles y Plantas (HS06) Relativamente bajo Europa, Estados Unidos
Alimentos del Mar (HS03) Éxito comercial -
Frutas y Hortalizas Frescas (HS08) Éxito comercial -

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