Una de las características destacadas de la viticultura contemporánea es el aumento de la superficie de plantaciones de variedades que tradicionalmente se consideran nativas o renacidas de un solo lugar en el cual se ha logrado que dieran vinos excepcionales. Debido a sus cualidades, los vinos hechos de éstas se han venido convirtiendo en un éxito en el mercado local y - en el caso de unas cuantas -también internacionalmente.
En el mundo, en las últimas dos décadas se viene aumentando el número de países en los cuales se la cultiva, aunque el avance sea mínimo. En Francia e Italia ésta se considera como uva tradicional que, como en Chile, durante mucho tiempo fue confundida con la Merlot y la Cabernet Franc, respectivamente, y debido a la similitud pudo preservarse durante largos decenios en algunas de sus regiones (Burdeos / Veneto, Lombardía, Apulia, Sicília). En cuanto a la superficie en estos dos países, no se consigue cifras confiables, pero según estimaciones informales pueden ser 80 y 1.100 hectáreas, respectivamente.
Para entender mejor la relevancia de esta tendencia, podemos observar el caso de la Carménère, una variedad que ha experimentado un notable resurgimiento y expansión.
El Caso de la Carménère: Un Ejemplo de Éxito
La Carménère es, sin duda, una que ha ido desarrollándose hasta situarse por delante de varias otras, obteniendo una mayor difusión fuera de Chile donde fue redescubierta de forma accidental en 1994 lo que marcó un antes y un después en el sector vitivinícola nacional. Ha sido en 1997 cuando esta „nueva” variedad aparece declarada por primera vez en el respectivo catastro nacional con 330 hectáreas plantadas, representando no más que un 0,52% de la superficie total de viñedo en el país (y un 0,85% de la de las tintas). En 2020 la misma se ha cifrado en 10.836 hectáreas equivalentes al 7,9% de la total (y un 10,7% de la de las tintas). Lo cual indica que en el país definido por su gran poeta (Pablo Neruda) como „un largo pétalo de mar, y vino y nieve” esta uva es, dentro de las principales, que proporcionalmente más ha crecido en superficie durante un poco más de dos décadas. El vino elaborado a partir de ésta se considera como el más emblemático chileno (su producción total en 2021: 893.000 hectolitros) y merece con toda razón los elogios de consumidores que viene recibiendo en todas partes del mundo.
Ejemplo de una botella de Carménère Chileno
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Cabernet Franc en Hungría
En Hungría, el inicio de la historia de la Carmenére se data a 2007 cuando el ambicioso dueño de la MOLNÁR PINCE ha plantado 0,30 hectárea (número de cepas: 2.000) en el mejor pago (Kopár) de Villány que es célebre por sus vinos tintos más cotizados en las últimas décadas. La región se sitúa en la parte sur del país, a unos kilómetros de la frontera con Croatia, y tiene un clima submediterráneo. El suelo donde crecen las vides es arcilloso (con pizarra y loess) que ha sido aprovechado para la vitivinicultura por los romanos y los húngaros que llegaron a la Cuenca de los Cárpatos en el siglo IX pronto empezaron a dedicarse a ésta. La región debidamente delimitada por la ley abarca en la actualidad unas 2.400 hectáreas y en 82% de la total se cultiva uvas tintas. Dadas las condiciones locales, el ciclo vegetativo de la uva es más corto y la maduración temprana presta a éstos un carácter bien redondo y de buena expresión tánica.
El primer Carménère húngaro ha sido embotellado en 2009 y el excelente desarrollo de la planta así como la buena acogida del vino han animado a su productor (Lajos Molnár) a plantar 0,49 hectárea adicional en un otro pago (Remete). Posteriormente, el vino de dos añadas más (2011, 2017) ha sido embotellado como monovarietal y en el caso de las otras, se lo ha usado para la creación de mezclas. Con respecto a la vinificación, después de las cosechas a finales de octubre se realizó fermentación espontánea con levadura salvaje y el sombrero se trabajó en forma manual sin ser prensado. La fermentación duró 10 días y se completó con la maceración de los hollejos durante 2 semanas más.
La añada de 2017 de su Carménère (alcohol: 14,0%, acidez: 4,9 g/l, azúcar: 1,5 g/l, pH: 3,69) es un ejemplo expresivo que revela tipicidad varietal y muestra potencial de evolución en botella a lo largo de los años (cantidad: 1.300 botellas). De un color rojo rubí oscuro con tonos violeta, en nariz expresa notas de frutas negras y también de especias, en boca se abre intensamente presentando aromas de frambuesa y arándano así como ligeros toques de café y tabaco.
En 2018 esta bodega ha vendido el terreno segundamente plantado con la Carménère a una de la misma región que realizó la vendimia y el vino elaborado de la cosecha de este mismo año se lo embotelló con su propia etiqueta. En el caso de su vino Lilla de la añada de 2019 (100% Carménère / alcohol: 14,8%, acidez: 7,1 g/l, azúcar: 2,5 g/l, pH: 3,70) se realizó prensado neumático y la fermentación del mosto controlada con levadura seleccionada se llevó a cabo a temperatura de 28°C con remontaje automático durante 8 días. Posteriormente, el vino pasó 6 meses en tanque de acero inoxidable y luego fue sometido a una crianza de 24 meses en barricas de roble húngaro nuevas de 225 litros. Esto de atractivo color púrpura con matices violáceos en nariz presenta aromas intensas de especias dulces y frutas maduras del bosque. En boca hay una coherencia con los aromas de la nariz que se complementan con los de café y chocolate.
En Szekszárd fue la VIDA BORBIRTOK que ha empezado a experimentar con la Carménère en 2013 en una superficie de 0,50 hectárea en la cual ha plantado 5.300 cepas y se ha aplicado la poda de vid en vaso (que posteriormente ha sido cambiada a la de cordon). Esta región de ricas tradiciones de vitivinicultura cuenta con una superficie de viñedos de 2.200 hectáreas cuya gran mayoría se encuentra en laderas de valles donde el suelo predominantemente es de loes y por lo general pobre en cal. El clima se caracteriza por veranos secos largos e inviernos templados cortos. El periodo de vegetación es largo y la pérdida de brotes a causa de malas condiciones de tiempo es pequeña. La historia moderna de sus vinos ha iniciado después de la ocupación otomana del país a los finales del siglo XVI con el cultivo de la variedad Kadarka que durante los próximos siglos ha venido dominando en la región formando parte del ensamblaje Bikavér (Sangre de Toro) que sigue siendo el más emblemático proveniente de ahí. Este célebre productor (Péter Vida) ha fundado la bodega en 1995 y en la actualidad la superficie total de sus plantaciones es de unas 23 hectáreas que son plantadas de 9 variedades tintas a cuya base se produce 6 vinos monovarietales y 7 de ensamblaje. La producción total anualmente ronda las 120.000 botellas.
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El único vino monovarietal embotellado de esta variedad es de la añada de 2017 (alcohol: 13,0%, acidez: 5,3 g/l, azúcar: 0,7 g/l, pH: 3,45). La vendimia pasada se desarrolló con normalidad (ºBrix: 22,0 , AT: 3,16 g/L) el 4 de octubre, sin embargo, se recogió solo 1.600 kg de uva, un 65% menos que en la anterior debido a las adversidades extremas del tiempo y el clima (helada, granizo, sequía). En cuanto a la vinificación, sin aplicar maceración en frío la fermentación controlada con levadura convencional se llevó a cabo durante 7 días (en 2 barricas de roble - húngaro y francés - usadas y en 1 tanque) y al pasar este tiempo, se efectuó de inmediato un prensado.
Región vinícola de Szekszárd, Hungría
Vale la pena referirse a que en este país centroeuropeo tradicionalmente predominan las variedades blancas que representan las dos terceras partes de aquellas que son registradas en el catálogo nacional. Con respecto a las tintas, solo cinco de las diez mundialmente más populares tienen una superficie mayor de 100 hectáreas plantadas a nivel nacional.
Te presentamos una exclusiva selección de vinos internacionales, elegidos por su calidad y carácter distintivo. Desde los prestigiosos Malbec argentinos hasta los icónicos vinos franceses, cada botella refleja la pasión y la tradición de su origen. Disfruta de la diversidad de los vinos italianos, la frescura de los vinos de Nueva Zelanda, la sofisticación de los vinos de Alemania y la innovación de los vinos de Estados Unidos.
El Malbec argentino es conocido por su color profundo, taninos suaves y sabores a frutas negras. Pinot Noir de Borgoña ofrece vinos elegantes con aromas a frutos rojos y tierra. Sangiovese es la base del Chianti, con alta acidez y aromas a cerezas. Pinot Grigio: El Pinot Grigio italiano es conocido por su frescura y notas cítricas. Riesling: El Riesling alemán destaca por su acidez vibrante y aromas a flores y cítricos. Sauvignon Blanc El Sauvignon Blanc de Marlborough es famoso por sus intensos aromas tropicales y herbáceos. Sumérgete en el fascinante mundo del vino y encuentra la botella perfecta para cada ocasión. Av.
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Selección de Vinos Internacionales
Aquí hay una tabla que resume las características de algunos vinos mencionados:
| Vino | Origen | Características |
|---|---|---|
| Malbec | Argentina | Color profundo, taninos suaves, frutas negras |
| Pinot Noir | Borgoña, Francia | Elegante, frutos rojos, notas terrosas |
| Sangiovese | Italia | Alta acidez, aromas a cerezas |
| Pinot Grigio | Italia | Frescura, notas cítricas |
| Riesling | Alemania | Acidez vibrante, flores, cítricos |
| Sauvignon Blanc | Marlborough, Nueva Zelanda | Aromas tropicales y herbáceos |