En 1986, Frank Miller (Batman: El regreso del Caballero Oscuro) y David Mazzucchelli (Daredevil: Born again) formaron equipo creativo en los números del 404 al 407 de la serie regular Batman. Cuatro entregas con las que marcaron un antes y un después en la historia del personaje, dando forma a su origen definitivo, relatando el primer año de su cruzada contra el crimen y explorando las bases sobre las que se cimentó la relación de respeto, camaradería y colaboración entre Batman y James Gordon.
El Parque Robinson, Finger Memorial, el Hogar Benéfico Sprang, el East End... cada rincón de la ciudad parece proclamar que Gotham carece de esperanza.
Pero la llegada de dos nuevos habitantes puede cambiar su suerte. Por una parte, James Gordon, teniente procedente de Chicago que, armado de integridad y valor, se rebela contra la corrupción del departamento de policía local. Y por otra parte, Bruce Wayne, heredero de una fortuna familiar que, tras años entrenándose y trazando un plan, regresa a su hogar con un objetivo en mente: erradicar la delincuencia que provocó la violenta muerte de sus padres.
Un Comienzo en la Oscuridad
"Sí, padre. Me convertiré en un murciélago."
Hablar del Batman definitivo me parece a estas alturas un tanto descabellado. Batman es una construcción que nunca acabará ya que siempre vendrán nuevos autores a escribir un ladrillo más en la personalidad, entorno, y, en definitiva, canon del personaje.
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Dicho esto, si podemos distinguir ladrillos notablemente sólidos o fundamentales en los cimientos del murciélago, y esta historia, en castellano traducida como Extrañas Apariciones, me parece uno de los más importantes de las bases que hasta hoy en día, de Miller a King, cimientan lo que se ha construido de Batman.
Batman: Extrañas Apariciones, reúne casi un año de publicaciones salidas al mercado en 1977 bajo los guiones de Steve Englehart (menos los dos últimos, que corren a cargo de Len Wein) y dibujados por el excelente Marshall Rogers (menos los primeros dos a cargo de Walter Simonson). Englehart era considerado uno de los mejores guionistas de Marvel, por lo que su aportación en la competencia fue todo un hito en la década. Obviamente no decepcionó.
Considero que su triunfo consiste en mirar a Batman como nunca se había hecho aun siendo muy consciente de la tradición. La estructura de la narración del libro si bien tiene un espíritu muy de la época pre-ochenta, con relatos autoconclusivos, normalmente con villanos de turno, va construye en un segundo nivel de profundidad un arco mayor que incrementa la intensidad e implicaciones de lo que está en juego entrega tras entrega.
Todo termina por explorar en un gran final en el octavo capítulo del libro, en lo que acabaría siendo sin duda, en uno de los más grandes números de la historia editorial de Batman, tanto por el lado de la máscara con un divertido enfrentamiento contra el Joker, como por el lado del rostro descubierto en uno de los desenlaces más emocionales, bellamente intensos, y profundamente definitorios, en los afectos de Bruce Wayne ¡Por los nuevos dioses!
Gotham: Una Ciudad sin Esperanza
Ideas importantes para catapultar a Batman como uno de los personajes más complejos en la historia del cómic gringo hay en abundancia en estas páginas. Destaco, por ejemplo, la idea de una Gotham City más que corrupta, rota; una ciudad donde los senderos de sus habitantes parecen tener siempre un destino trágico y no dramático, vale decir, no hay opción de redención ni posibilidad de elegir, aunque sea una vez, la opción correcta.
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Mas bien, somos testigos de personajes que deambulan entre oscuros pasillos, retorcidas sendas que concluyen en contradicciones insalvables que solo dejan como máxima aspiración el lamentable consuelo de lo menos dañino, claro que, siempre a costa de causar heridas incurables, muchas veces dolorosas y agónicas, a quienes les rodean.
Me gusta esta Gotham City, infestadas de peligros, mafiosos, monstruos y -literalmente- fantasmas. Me gusta porque es variopinta, escabrosa y enmarañada. No solo porque no ofrece salidas a sus habitantes (algo muy divertido de leer, por cierto) si no porque su fauna se muestra viva e independiente.
Aquí Batman es sorprendido por nuevos enemigos, otras veces es sorprendidos por viejos conocidos que actuaban en las sombras, pero además otras tantas el murciélago ni se entera de los que pasa, pues al final de cuenta nuestro héroe es un humano, y en esta alocada ciudad siempre hay rincones ocultos de su mirada, incluso a su gran red de apoyo.
Otras ideas notables, y que solo me atrevo hoy a mencionar de forma somera por honor al espacio y tiempo, que aquí son arrojadas al fértil campo del héroe enmascarado que hoy nos convoca son: dejar a Bruce como la máscara de Batman, ya que es este ultimo el que realmente “vive” mientras que su apolíneo alter ego, si bien existe, no le es permitido tener una vida.
También la idea de ver a un Batman que elige a su ciudad como hogar, pero esta, no lo elige a él como huésped y le es hostil en varios niveles. Además, la fascinante señorita Sylver Cloud, encumbrándose en tan solo 8 números como uno de los mejores intereses románticos del murciélago.
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Pero también podemos ver a un Batman detective, que hace trabajo de campo y no simplemente mete pruebas en una computadora mientras mira desde una silla. Por otro lado, el héroe nocturno será vencido de forma física, pero también de forma mental -y también emocional- e incluso un villano lo derrotará obteniendo su identidad y reemplazándolo.
Tenemos una pelea a disparos en una máquina de escribir gigante, un robo absurdamente complicado de una estatua en forma de ave y al Joker cayendo desde las alturas. Esto sin mencionar la excelente idea de la lealtad de los villanos con el héroe o al payaso del crimen admitiendo que él es el rival de Batman ya que él se lo merece, y también a Batman dándose cuenta de que en ocasiones el está más loco que el Joker.
En definitiva, y si bien podría escribir mucho más sobre lo mucho que me gusta esta historia y porque la considero uno de los arcos más superlativos en de Batman en la historia, les dejo la recomendación hecha a que, si pueden, lo adquieran, mucho más si son seguidores de las andanzas del vigilante de Gotham City, pues Extrañas apariciones, es una recopilación de un segmento de la historia del personaje que fundamente su mito.
Es una roca difícilmente saltable en la comprensión de lo que hoy entendemos como Batman y posiblemente una de sus lecturas esenciales, tanto por sus ideas tan determinantes, como por su ritmo y narrativa, que con sus baches, logra momentos de evidente genialidad.
Esta vez solo estarán las otras ediciones modernas. Lo más cercano es la edición de ECC, con contenido equivalente (a excepción del "extra" de Detective Comics #36), y que cuesta 18 euros. ECC Edicones.