Abstinencia de Nicotina y sus Efectos en la Frecuencia Cardíaca

El tabaquismo es una de las principales causas de enfermedad y muerte prevenible en el mundo. Más allá de los riesgos respiratorios o cardiovasculares que suelen mencionarse, los efectos de fumar se extienden silenciosamente a muchas otras áreas del cuerpo, comprometiendo funciones vitales y calidad de vida.

Infografía sobre los efectos del tabaco

¿Cómo afecta la nicotina al cuerpo?

Los pueblos indígenas americanos fueron los primeros en cultivar y consumir tabaco. Hoy sabemos que la nicotina refuerza la conducta de fumar y facilita que se desarrolle una dependencia. Se absorbe rápidamente en la sangre, aumentando la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

La nicotina se absorbe a través de la piel y el revestimiento mucoso de la nariz y la boca o en los pulmones (por inhalación). La nicotina puede alcanzar niveles máximos en el torrente sanguíneo y el cerebro rápidamente; fumar cigarrillos hace que la nicotina llegue al cerebro en solo 10 segundos después de la inhalación.

Inmediatamente después de la exposición a la nicotina, hay una "subida" causada en parte por la estimulación de las glándulas suprarrenales por parte del medicamento y la descarga resultante de epinefrina (adrenalina). La descarga de adrenalina estimula el cuerpo, provocando una liberación repentina de glucosa, así como un aumento de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respiración. La nicotina también suprime la producción de insulina del páncreas, lo que hace que los fumadores sean ligeramente hiperglucémicos.

Además, la nicotina provoca indirectamente una liberación de dopamina en las regiones cerebrales que controlan el placer y la motivación. Esta reacción es similar a la observada con otras drogas de abuso, como la cocaína y la heroína, y se cree que subyace a las sensaciones placenteras que experimentan muchos fumadores.

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La exposición repetida a la nicotina da como resultado el desarrollo de tolerancia, la condición en la que se requieren dosis más altas de un medicamento para producir el mismo efecto inicial. La nicotina se metaboliza con bastante rapidez y desaparece del cuerpo en unas pocas horas. Debido a la naturaleza adictiva de la nicotina, fumar puede convertirse fácilmente en un hábito.

Un individuo puede desarrollar una rutina en torno al acto de fumar, por ejemplo, fumar después de cada comida o en ciertos lugares o bajo ciertos niveles de estrés.

La investigación ha demostrado que la nicotina puede no ser el único ingrediente psicoactivo del tabaco. Los científicos pueden ver el efecto dramático del tabaquismo en el cerebro y están encontrando una marcada disminución en los niveles de monoaminoxidasa (MAO), una enzima responsable de descomponer la dopamina. El cambio en la MAO debe ser causado por algún ingrediente del humo del tabaco que no sea la nicotina, ya que la nicotina en sí misma no altera drásticamente los niveles de MAO.

Los trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de tabaco comprenden una serie de condiciones clínicas que resultan del consumo regular y excesivo de productos derivados del tabaco, principalmente el cigarrillo. Los trastornos mentales y del comportamiento debidos al uso de tabaco comprenden la dependencia física y psicológica a la nicotina, así como los efectos negativos en la salud mental asociados con su consumo. Se caracterizan por ansiedad, irritabilidad y craving al intentar reducir o suspender el consumo. El tratamiento incluye terapia sustitutiva con nicotina, fármacos como bupropión o vareniclina, y técnicas de apoyo conductual.

Efectos adicionales del tabaquismo

Podría interesarte que un estudio señala que el desarrollo de tabaquismo en la adolescencia contribuye a la aparición de acné en la edad adulta. Esto porque el tabaquismo daña y debilita las células, altera los niveles hormonales, lo que puede llevar a una mayor producción de grasa y obstrucción de los poros. El acné por fumar se caracteriza por la presencia de espinillas, comedones abiertos (puntos negros) y cerrados (pequeños quistes del color de la piel).

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El consumo de tabaco puede provocar trastornos del deseo y la libido. El tabaco afecta a todo el sistema digestivo, con incidencia en patologías dentales y periodontales, aumento de la acidez, inflamación, desarrollo de úlceras, patología vascular intestinal y pancreatitis.

Cabe destacar que cuando el estómago no funciona bien, también se ve afectada la salud mental y el rendimiento general. Esto se debe a que el sistema digestivo, conocido como nuestro “segundo cerebro”, cumple un rol clave en el procesamiento de emociones.

Beneficios de Dejar de Fumar

Son ampliamente conocidos los efectos que puede producir el consumo constante de tabaco el cual afecta negativamente todos los aspectos de la salud, incluso algunos desconocidos. Aún con esto, y entendiendo lo que hemos revisado, dejar de fumar es una de las mejores decisiones que puedes tomar para mejorar tu salud.

Cuando una persona deja de fumar se producen múltiples beneficios que se manifiestan tanto en la salud física como en el bienestar emocional del paciente. Dejar de fumar puede ser un desafío, pero hay muchas opciones disponibles para ayudarte.

Infografía sobre los beneficios de dejar de fumar
Infografía sobre los beneficios de dejar de fumar

Beneficios Físicos

  • Mejora de la circulación sanguínea: Al dejar de fumar, inmediatamente la frecuencia cardiaca y la presión de la sangre se reducen. Pasados 3 meses, estas mejoras serán notorias.
  • Incremento de la función respiratoria: Los niveles sanguíneos de monóxido de carbono disminuyen, y pasan a ser equivalentes a los de las personas no fumadoras.
  • Mejora el funcionamiento de los pulmones: Síntomas como la tos y las dificultades para respirar; disminuyen notoriamente a los 3 meses, mientras que, pasado los 9 meses, ya desaparecen por completo
  • Recuperación del gusto y del olfato: El consumo de tabaco provoca déficits en el sentido del olfato y en el del gusto. Al dejar de fumar, inmediatamente las vías nerviosas asociadas a estos sentidos recuperan su funcionamiento normal.
  • Disminución del riesgo de cáncer: Luego de 5 años de interrumpir el consumo de tabaco, disminuyen las probabilidades de desarrollar distintos tipos de cáncer como: el de garganta, esófago, vejiga, cérvix, boca, garganta, pulmón, laringe y páncreas.
  • Disminuyen los trastornos cardiacos: El riesgo de sufrir enfermedades del corazón se reduce a la mitad al cabo de un año de dejar de fumar tabaco y al cabo de 5 años, la probabilidad de sufrir un infarto desciende hasta los valores normales.
  • Menor incidencia de complicaciones quirúrgicas: Dejar de fumar reduce el riesgo de complicaciones en intervenciones quirúrgicas, particularmente en el periodo postoperatorio.
  • Aumento de la esperanza de vida: Las personas que dejan de fumar antes de los 30 años tienen una esperanza de vida muy similar a la de las que nunca han consumido tabaco de forma regular. Esto se asocia con la disminución del riesgo de cáncer y de enfermedades respiratorias y cardiacas.

Beneficios Psicológicos y Emocionales

  • A largo plazo dejar de fumar reduce el estrés, la ansiedad y los síntomas de tipo depresivo. Además, las personas que consiguen dejar el tabaco suelen referir sentimientos positivos relacionados con la autoestima y el orgullo de alcanzar esta importante meta, así como con la desaparición de las conductas adictivas y las molestias que comportan.

💡 7 Estrategias para Vencer el SÍNDROME de ABSTINENCIA al Dejar de FUMAR

El Síndrome de Abstinencia

Cuando se le comienza a decir adiós al tabaco, se desarrolla algo que los especialistas definen como síndrome de abstinencia, “una serie de síntomas que ocurren generalmente dentro de los primeros 14 días desde que una persona que habitualmente consume nicotina la deja de ingerir abruptamente”.

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En el cerebro de una persona fumadora “hay un circuito que ya está por muchos años condicionado a recibir la droga”, en este caso la nicotina. “Al no llegar la droga que alimenta o calma este sistema, se desencadena una serie de síntomas que la mayoría de las personas describen como ansiedad o inquietud, malestar y nerviosismo. Pero cuando se vuelve a aportar nicotina al sistema, bajan los síntomas y por eso tantas personas, aunque tengan mucha voluntad de querer dejarlo, no lo logran: no es fácil manejar estas dos primeras semanas donde se desencadena esta ansiedad”.

La nicotina no tiene un efecto propiamente tal de ansiolítico: lo que realmente sucede, dice la especialista, es que “existe un circuito de adicción que al cortarse y no recibir su droga, desencadena la liberación de hormonas que hacen que las personas se sientan mal o ansiosas”.

Síntomas de la Abstinencia

Al dejar de fumar, es habitual experimentar ciertos síntomas conocidos como síntomas de abstinencia. El síndrome de abstinencia a la nicotina es el conjunto de malestares que se producen en el cuerpo cuando comienza a faltar esta droga.

  • A las tres horas: Los síntomas ya son físicos pero aún sutiles, por ejemplo, problemas de concentración y ansiedad.
  • De tres a cinco días: Aparecen los síntomas físicos que suelen ser calambres, náuseas, dolores de cabeza, somnolencia de día, dificultad para conciliar el sueño en la noche, irritabilidad, impaciencia, sensación de pánico, entre otras.
  • Dos semanas: Los síntomas de abstinencia a la nicotina comienzan a desaparecer.
  • Largo plazo: Los síntomas de abstinencia se incrementa y el sentimiento de depresión de profundiza.

Manejo de la Ansiedad

Para María Paz Corvalán, la ansiedad se define “como un sentimiento de preocupación, dificultad o nerviosismo, relacionado con un evento inminente o de resultado incierto”. Esta nace desde el miedo, que es el mecanismo humano de supervivencia más ancestral, radicado en la parte más antigua de nuestro cerebro. “El miedo, a través de un fenómeno llamado refuerzo negativo, nos enseña a evitar situaciones peligrosas en el futuro. En simples palabras, los humanos tendemos a dejar de repetir las acciones que nos hacen sentir mal”.

En cuanto al tabaco, “cuando nuestro cerebro recibe la alerta de una situación incierta o de peligro, mientras la corteza prefrontal empieza a buscar soluciones para enfrentar la situación, nuestro viejo cerebro usa las herramientas que dispone, que son aquellas que nos hacen sentir seguros, cómodos y en un área de confort, una recompensa que produzca distracción”. Para los fumadores, esta sería la nicotina del tabaco.

“Muchas veces, el cigarro es como un bastón emocional que calma: cuando estoy triste, fumo; cuando estoy relajado, fumo; cuando estoy enojado, fumo”, agrega Bambs. “Fumar se le asocia a emociones, aunque en realidad tienen atrapada a las personas en un circuito basado en la ansiedad”.

Superar las Olas de Deseo

Cuando llega el momento de partir a la cruzada que significa dejar de fumar, algo necesario es la determinación y la perseverancia. Por lo tanto, es indispensable no sucumbir ante los síntomas de abstinencia.

“Se sabe que las personas, al principio, pasarán por varias olas de ganas de fumar a lo largo del día”, explica Claudia Bambs. “Pueden ser unas diez, quince o hasta veinte olas diarias”. A medida que se va superando cada ola -una más intensa que la otra-, la persona tiene que aprender a surfear esa sensación que irá acallándose paulatinamente.

Una buena forma de atravesar estas olas es a través de la distracción. “Puedes darte una vuelta, ver a un amigo, mirar videos, escuchar música, hacer ejercicios de respiración, realizar cosas con las manos, practicar algún ejercicio físico o deporte”, sugiere. “Hay que confiar en que las olas van a pasar”, asegura con tono esperanzador.

“Las mayores ganas de fumar duran como diez minutos”, especifica, por lo que si se logra manejar cada olita que aparezca durante el día y por esas dos primeras semanas de intenso síndrome de abstinencia, “la persona logrará manejar el momento y, tras diez minutos, las ganas bajarán, porque el cerebro la olvida y se hacen otras cosas”. Pero para que se olvide, se deben hacer y programar instancias que permitan esa distracción.

Consejos Prácticos para Dejar de Fumar

Tal como él, hay varias personas que se han motivado a dejar el hábito de fumar, ya sean cigarrillos o tabaco. Aunque para la mayoría, sobre todo quienes llevan años inhalando humo, no es una renuncia sencilla.

“En Chile, un tercio de la población fuma, pero de los fumadores, el 72% quiere dejar de fumar”, afirma María Paz Corvalán, especialista en tabaco e integrante del equipo de Rehabilitación Cardiopulmonar de Clínica Indisa.

Antes de dejar de fumar, debes planificar. Para dejar de fumar, las dos especialistas ahondan en la importancia de una estrategia para dejar de fumar. María Paz Corvalán destaca “Mi Guía”, publicada por el Cesfam Carmela Carvajal, de Puerto Montt, donde se hace un paso a paso para abandonar el vicio.

“La uso para que en conjunto con el paciente podamos mapear las situaciones que gatillan el consumo de tabaco (por ejemplo, una discusión familiar) y qué reacción provoca (puede ser rabia, pena, hambre, etc.), las que terminan produciendo ansiedad y ganas de fumar”. Este manual contiene todas las pautas que se usan desde hace 30 años en el Programa de Tabaquismo del Hospital del Tórax.

“Si vas a dejar de fumar sin un plan, normalmente la ansiedad te pilla desprevenido y el síndrome de abstinencia hace lo suyo”, cuenta Bambs. Esa improvisación termina siendo peor, “porque la persona además queda con una frustración al fallar”.

Es ahí, al llegar el síndrome de abstinencia sin una guía o una estrategia, “cuando se desencadenan estas pataletas cerebrales que pueden llegar a ser muy incómodas”, explica. “Pero si la persona lo resiste y no le da nicotina al cuerpo, más pronto que tarde el circuito lo entiende, se calma y esos receptores cerebrales se duermen, se apagan y dejan de molestar o pedir la droga”.

“Como el tabaquismo es una adicción, y por lo tanto genera reacciones automáticas, la única manera de deshacer este automatismo es calmando las ganas de volver a fumar con algo que me haga bien”, expresa Corvalán. O sea, con un refuerzo positivo.

Refuerzos Positivos

Para no sucumbir ante la ansiedad o la tentación de fumar un cigarro, la idea es precisamente buscar respuestas saludables. Según Corvalán, es necesario reforzar instancias que evadan las ganas de fumar además de ser acciones positivas para el cuerpo y la mente. Por ejemplo:

  • Actividad física a gusto
  • Caminar media hora diaria
  • Lavarse los dientes y usar enjuague bucal
  • Realizar yoga
  • Ejecutar ejercicios de respiración y meditación
  • Retomar o iniciar algún hobbie
  • Jardinear
  • Tejer o bordar
  • Cantar o bailar
  • Escribir o sacar fotos
  • Una meta o desafío de excursión

“La idea es que la persona tenga un plan”, agrega Bambs. “Así, cuando aparezca la ansiedad, poder decidir qué hacer”. Dicho en buen chileno, que la abstinencia “no te pille en pelota”. Frente a esto, la especialista recomienda escribir: “esto me va a durar como diez minutos y si yo me aguanto y hago otra cosa entre medio, se me va a pasar”.

“A medida que esto se va experimentando, la persona se va a dar cuenta de que es cierto y que su cerebro responde a estos periodos de espera”.

Estrategias Adicionales

Además de los consejos anteriores, considera las siguientes estrategias para aumentar tus posibilidades de éxito:

  • Fijar una fecha para dejar de fumar por completo: Antes de esa fecha, se debiese comenzar a reducir el consumo de cigarrillo.
  • Ser lo más específico posible: Por ejemplo, si en el pasado se fumaba mientras tomaba una taza de café, ahora optar por té. Es posible que el té no desencadene el deseo por un cigarrillo. En caso de sentirse estresado, dar un paseo en lugar de fumar un cigarrillo.
  • Encontrar actividades que ocupen la mente: Como juegos de computadora, solitario, tejer, coser y hacer crucigramas.
  • Cambiar el horario y hábitos diarios: Comer a horas diferentes o consumir varias comidas pequeñas en lugar de tres grandes. Sentarse en una silla diferente o incluso en una habitación diferente. De esta manera, el cerebro no asocia los hábitos con el deseo de cigarro.
  • Hacer más ejercicio: Lo cual ayuda a aliviar las ganas de fumar. Para comenzar a realizar actividad física se aconseja ejercicio aeróbico de larga duración (desde 20 minutos) una o dos veces a la semana, intensidad leve a moderada (60-70% de la frecuencia cardiaca máxima) y de bajo impacto. Las actividades de preferencia deben ser caminar, nadar y andar en bicicleta, las que tienen el potencial de aliviar el deseo de fumar.
  • Establecer metas a corto plazo y recompensarse cuando las logres.

¿Qué hacer ante una recaída?

Tan sólo probar un cigarro o fumar uno completo harán que el deseo por los cigarrillos sea más fuerte. Sin embargo, es normal recaer a veces. Si fumas un cigarro, no es necesario fumar el otro.

“Es recomendable que las personas que estén dejando de fumar se protejan de no juntarse en este primer periodo con fumadores, o no tener actividades en las que se sabe que se puede fumar”, recomienda Bambs.

Ella sugiere evitar estas instancias en las dos semanas iniciales, incluso durante el primer mes. Esto porque se está luchando contra una adicción que tiene mecanismos biológicos instalados en el organismo, en algunos casos por muchos años.

“De lo que más hay que cuidarse es de no hacerse sabotaje a uno mismo”. Pasados estos difíciles quince días iniciales -que para las y los fumadores crónicos pueden llegar a ser casi 30, “ya quedó atrás el periodo más crítico del síndrome de abstinencia”, dice Bambs. “La mayoría de las recaídas son en este periodo”.

Efectos a Corto y Largo Plazo al Dejar de Fumar

Apenas a los 20 minutos de dejar de fumar se reducen la tensión arterial y la frecuencia cardíaca elevadas. A las 12 horas, el nivel de monóxido de carbono en el torrente sanguíneo vuelve a la normalidad. Entre las 2 y las 12 semanas, mejoran la circulación y la función pulmonar, y en los primeros nueve meses se reducen la tos y la disnea. Parece invento, pero es lo que asegura la OMS.

Eso no es todo. Si eres una persona fumadora y gozadora de experiencias culinarias, esta puede ser una buena motivación para que te alejes de los cigarrillos: al tiempo de abandonar el tabaco, “se van recuperando muchas funciones como el gusto y el olfato, que se encuentran atrofiados en muchos fumadores sin que ellos se dieran cuenta”. También hay un *upgrade* de calidad en cuanto a la piel, el pelo y las uñas.

“Esos son reflejos externos que van mostrando lo que está pasando a nivel celular. Uno no lo ve, pero las células se van reparando”, explica Claudia Bambs. “Esto significa que la persona va teniendo más energía, capacidad aeróbica, resistencia a caminatas más largas, a subir escaleras y, en general, un mayor rendimiento físico”.

Algo que ha notado en sus pacientes la profesional de la Red de Salud UC Christus es que cuando vencen la barrera del tabaco, como no es un proceso sencillo, ganan bastante autoestima.

“Es algo difícil, entonces al lograrlo se sienten tranquilos y seguros, lo que es un tremendo refuerzo para saber que las metas personales sí se pueden conseguir”. Es por eso que, una vez superada la adicción, “todos los indicadores de salud mental mejoran”.

Recursos Adicionales

Dentro del material que sugieren las expertas figura Florencia, una inteligencia artificial de la OMS, que a través de distintos dispositivos, y de forma muy intuitiva, ayuda a dejar de fumar.

Para aquellos que prefieren la lectura, Corvalán sugiere el libro *Es fácil dejar de fumar si sabes cómo*, de Allen Carr. El autor, según la descripción, trabajaba como asesor financiero hasta que en 1983 consiguió dejar de fumar sin ninguna ayuda externa. “Empujado por el creciente interés que despertó su método, decidió dedicarse por completo a liberar al mundo de la necesidad de fumar”, por lo que dos años después consiguió publicar su libro, hoy reconocido a nivel internacional.

En caso de que el paciente fume más de diez cigarrillos al día y quiera dejar de fumar rápidamente, Corvalán recomienda buscar a un profesional de la salud que le indique fármacos para abandonar el tabaco.

Y para aquellas personas que tengan mayor afinidad con la tecnología, Bambs hace mención a las aplicaciones, que también existen como apoyos para poder llevar un registro de la experiencia. No hace mención de ninguna en particular, más bien su mensaje va orientado a que existen alternativas al bolsillo de toda persona, incluso algunas gratuitas.

Una muy reconocida es Sacabó, desarrollada por la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo, totalmente gratuita y disponible para Android e iOS.

“Si no resultó la primera o la segunda vez, puedes ver cómo seguir mejorando la experiencia hasta lograr el objetivo”, enfatiza Corvalán.

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