Efectos de la Ebriedad en el Cuerpo: Una Mirada Profunda

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció el 15 de noviembre como el “Día Mundial sin Alcohol”, para concientizar a la población, en especial a los jóvenes, sobre las diversas consecuencias del consumo de alcohol.

Sabemos que conducir bajo la influencia del alcohol es un riesgo tanto para el conductor como para la ciudadanía, pero, ¿qué le ocurre a nuestro cuerpo cuando consumimos estas sustancias? Beber alcohol hace que perdamos las capacidades básicas para conducir un vehículo.

Es importante recalcar que, incluso con menos de 0,3º por litro -el mínimo para considerarse bajo los efectos del alcohol-, uno ya pierde ciertas habilidades psíquicas y motoras. Según explica el neurocirujano del Hospital del Trabajador ACHS, José Ignacio Moretti, estas pueden variar según la edad, peso, sexo y contextura corporal de una persona. Además, el alcohol afecta de forma distinta según la cantidad que consumimos.

El académico de la carrera de bioquímica de la U. San Sebastián, Dr. Álvarez, señala que, independientemente de la cantidad de alcohol que se beba, su consumo implica una alteración de la forma de percibir el entorno, es por eso que manejar un automóvil, moto bicicleta o cualquier otro vehículo de transporte, bajo su influencia, constituye un riesgo que hay que evitar.

A continuación, se presentan los diferentes niveles de alcohol y sus efectos:

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  • Condiciones deficientes (0,15 g): Incluso en patrones de bajo riesgo, los conductores no deben beber.
  • Bajo los efectos del alcohol (entre 0,3 g y 0,50 g por litro de sangre): Se producen perturbaciones en los movimientos, se subestima la velocidad, disminuye la agudeza mental, la capacidad de juicio y de reacción.
  • Estado de ebriedad con 0,8 g por litro de sangre: Este nivel de alcohol puede derivar en una perturbación general del comportamiento.
  • Estado de ebriedad con 1,0 g por litro de sangre: En este punto se produce una falta de control de movimientos, disminuyendo notablemente la capacidad de vigilancia y percepción del riesgo.
  • Estado de ebriedad con 1,5 g por litro de sangre:
  • Estado de ebriedad con 3,0 g por litro de sangre: Un consumo que lleve a este volumen de alcohol por litro de sangre podría producir hipotermia.

Es importante que recuerdes siempre que ningún consumo de alcohol es aceptable si vas a manejar. Pasar un buen rato con los amigos y familia es entretenido, pero si va de la mano de ingerir alcohol se debe tener mucho cuidado, especialmente si se trata de menores de edad.

Efectos del alcohol en el cuerpo

Efectos del Alcohol en el Sueño

Con respecto a la relación entre la ingesta de alcohol y el sueño, es frecuente escuchar o leer que consumir alcohol “ayuda a dormir más rápido” o también que “afecta el sueño”. ¿Es esto cierto o falso? Al ingerir bebidas alcohólicas, el alcohol pasa al torrente sanguíneo desde el estómago y el intestino delgado, y se metaboliza con las enzimas del hígado; pero como esto es un proceso lento, el exceso de alcohol seguirá circulando por un período importante de tiempo en el organismo.

Durante la noche, estos estados se alternan en ciclos que se repiten varias veces. Una persona con insomnio y que además consume alcohol, tendrá los mismos efectos en el sueño anteriormente descritos. Al ingerir alcohol se conciliará el sueño más rápidamente, pero el sueño subsiguiente será de mala calidad y consecuentemente presentará mayor somnolencia durante el día. Por otra parte, el consumo de alcohol aumenta el riesgo de presentar apnea del sueño.

La apnea del sueño se caracteriza por episodios repetidos de pausas respiratorias prolongadas durante el sueño. Estos episodios de pausas respiratorias causan micro despertares nocturnos, lo que a su vez provoca un sueño no reparador y la aparición de la somnolencia diurna excesiva. La apnea obstructiva del sueño se debe a obstrucciones físicas en la parte posterior de la garganta.

El sueño es esencial para la vida porque tiene un papel clave en el funcionamiento óptimo del cerebro y el mantenimiento de la salud. El sueño de calidad contribuye a reducir el estrés oxidativo, aumentar la eliminación de los productos de desecho metabólico del cerebro, mejorar el estado de ánimo y la función inmunitaria, facilitar la sinapsis de las neuronas y la consolidación de la memoria.

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Las investigaciones han demostrado que el abuso en el consumo de alcohol va de la mano de problemas crónicos del sueño y viceversa. Los efectos del alcohol en el ser humano varían de una persona a otra. En algunas, incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden afectar el sueño.

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Riesgos de Combinar Alcohol con Bebidas Energéticas y Cafeína

La popularidad de las bebidas energéticas ha ido en aumento, instalándose gradualmente como un ingrediente fundamental en algunos cócteles, al igual que el combinarlas con cafeína para aumentar sus efectos se ha convertido en una costumbre para algunos. De acuerdo a una encuesta realizada por Statista en octubre del 2022, para ese entonces Perú y Chile se posicionaban como los dos países latinoamericanos con mayor consumo de bebidas energéticas en esa latitud. Por ello, gradualmente se ha naturalizado el combinar estas bebidas con otros brebajes que ya son estimulantes del sistema nervioso. Tal es el caso de la cafeína y el alcohol.

En cuanto a quienes suelen combinar estas bebidas y la cafeína -una energética y luego un café- el pronóstico no es muy alentador. En consecuencia, son los pacientes de estas enfermedades quienes tienen contraindicado mezclar bebidas energéticas con cafeína o alcohol. En conjunto con personas con antecedentes cardiovasculares de arritmias, hipertensión y cualquier persona con antecedentes de salud mental como depresión, bipolaridad, trastorno ansioso.

Efectos a Largo Plazo y Problemas Psiquiátricos

Comenzar a ingerir bebidas alcohólicas antes de los 21 años, puede traer problemas a nuestra salud mental. Un estudio del National Institute of Drug Abuse (NIDA) entre jóvenes que a los 14 años comenzaron a consumir alcohol, mostró que el 50% de ellos desarrolló alguna enfermedad adictiva, a diferencia de los que empezaron a consumir después de los 21 años, en que solo el 9% generó algún tipo de dependencia.

El psiquiatra de nuestra Clínica, Dr. Tomás Middleton, comenta que “retrasar la edad de inicio del consumo de alcohol es una tarea esencial”, agregando que el rol de los padres es fundamental en este ámbito: “tener padres involucrados, está empíricamente demostrado que es un factor protector para el consumo patológico de alcohol en adolescentes”.

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Consecuencias principales que genera el alcohol en nuestro sistema:

  1. Síndromes depresivos suicidas: El alcohol induce depresión. Los pacientes que sufren de una depresión se refugian en esta sustancia y luego no responden a los tratamientos farmacológicos o psicológicos que se les puedan ofrecer. “Un altísimo porcentaje de los suicidios consumados están relacionados al alcohol y drogas. Claramente la comorbilidad de alguna enfermedad psiquiátrica con consumo de alcohol es un factor de riesgo para consumar al suicidio”, comenta el Dr. Middleton.
  2. Celotipia alcohólica: Pacientes que son alcohólicos crónicos pueden generar en su mente el delirio de que su pareja es infiel. “Pese a que no existan conductas o sospechas de una infidelidad, el hombre o la mujer alcohólica se convence. Esto puede ser motivo de importante violencia intrafamiliar e incluso llegar al femicidio”, agrega el especialista.
  3. Demencia inducida por alcohol: El consumo a largo plazo produce daño orgánico del cerebro, es decir, la destrucción irreversible de las estructuras cerebrales y pérdida de facultades mentales. Esto se puede traducir en demencia.

Entre los problemas psiquiátricos y el alcohol se establece una relación en ambos sentidos, ya que quien sufre de cuadros depresivos genera cierta tendencia a consumir alcohol y quienes consumen alcohol, generan una tendencia a desarrollar síntomas psiquiátricos.

Efectos del alcohol en el cerebro

El Impacto en el Hígado

El consumo de alcohol puede tener efectos perjudiciales en el hígado. El hígado es el principal órgano encargado de metabolizar y eliminar las sustancias tóxicas del cuerpo, incluido el alcohol. Cuando se consume alcohol, el hígado lo descompone en sustancias menos tóxicas. Sin embargo, el proceso de metabolización del alcohol puede generar subproductos tóxicos que pueden dañar las células hepáticas.

La enfermedad hepática es una de las principales causas de muerte prematura a nivel mundial, con un 2-3 % de la población mundial que tiene cirrosis (cicatrices en el hígado) o enfermedad hepática. Desde que comenzó la pandemia de Covid-19, las muertes relacionadas con el alcohol han aumentado 20 %.

Según un estudio realizado por el University College London (UCL), el Royal Free Hospital, la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge, una sola noche de borrachera tiene más probabilidades de provocar enfermedades hepáticas que unas pocas copas repartidas a lo largo de la semana.

La cirrosis relacionada con el alcohol es una forma específica de cirrosis hepática que se desarrolla como consecuencia del consumo crónico y excesivo de alcohol. A medida que el hígado intenta reparar el tejido dañado, se forma tejido cicatricial en lugar del tejido hepático normal. Con el tiempo, esta cicatrización puede obstruir el flujo sanguíneo a través del hígado, lo que dificulta su capacidad para realizar funciones vitales, como la metabolización de sustancias tóxicas y la producción de proteínas esenciales.

Los hallazgos revelan que los bebedores que se dedicaban a un consumo excesivo de alcohol, que se clasifica como tener 12 unidades en un día en algún momento de la semana, tenían tres veces más probabilidades de desarrollar ARC. El riesgo para aquellos con una alta predisposición genética fue cuatro veces mayor y el riesgo para los diabéticos tipo 2 fue dos veces mayor.

La Dra. Fat añadió que “el otro hallazgo clave fue que cuantos más factores de riesgo se involucren, mayor será el “riesgo excesivo” debido a la interacción de estos factores”. Esto quiere decir que cuando el consumo excesivo de alcohol y la alta predisposición genética estaban en juego, el riesgo de desarrollar ARC era seis veces mayor que el riesgo basal. La adición de la diabetes tipo 2 también resultó en un riesgo aún mayor.

Según los investigadores, el estudio cobra relevancia porque permite dirigir las intervenciones a aquellos que tienen patrones de consumo altos y revela que no es solo la cantidad que se bebe en general, sino la forma en la que se bebe importa.

“Beber mucho, rápido, o beber para emborracharse puede tener graves consecuencias para la salud del hígado”, dijo en un comunicado Pamela Healy, directora ejecutiva del British Liver Trust.

El académico de la USS enfatiza que hay varias manifestaciones de la resaca ya que se produce “dolor de cabeza, mareos, enrojecimiento del rostro, sensación de malestar general y deshidratación. Agrega que mientras más se acumule este compuesto en el organismo, peor es el malestar. “Hay personas que tienen resacas espantosas y otras que toman y no les sucede nada. La diferencia es que una de ellas acumula muy fácilmente el acetaldehído porque le faltan ciertas enzimas. El docente sostiene que la manifestación del mareo o inestabilidad general también “está relacionado con la acumulación de acetaldehído.

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