Síntomas en Bebés de Madres Alcohólicas y el Impacto del Consumo de Drogas Durante el Embarazo

El estar embarazada supone una serie de cuidados que garantizan el sano desarrollo del bebé durante todo el proceso de gestación. Sin embargo, el consumo de drogas y alcohol durante este período puede tener consecuencias devastadoras para el feto. La literatura sobre psiquiatría adolescente habla de la necesidad básica que tiene el ser humano de percibir y transformar la realidad en que vive. En el adolescente, la capacidad de fantasear también es muy fuerte, aunque adquiere mayor complejidad, más elementos intelectuales. Con la droga, pueden inducir esta sensación en forma voluntaria, en momentos conocidos y acompañados por quienes deseen.

Infografía sobre los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF)

Infografía sobre los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF). Fuente: CDC

El Problema de la Drogadicción en Chile

En Chile, la droga es un problema emergente. En general, se dice que los individuos proclives a la delincuencia, de personalidad amoral, que son perseguidos por la sociedad o que de alguna manera se rebelan contra ella, son los que consumen droga, pero, en realidad, este problema se da en todos los medios, incluso en el medio profesional y también médico. Hasta los años 80 era un problema incipiente. Como respuesta a este problema se creó, hace 10 años, el CONACE (Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes), que cuenta actualmente con información detallada del consumo de drogas entre escolares y adultos, recolectada por medio de encuestas en cada comuna de Santiago.

En una gráfica de la incidencia del consumo de drogas en Chile en la población general, se puede ver que este consumo aumentó desde alrededor de 4,45%, en 1994, hasta 6,28% en 2000, o sea, tuvo un incremento de 50% en sólo seis años. La distribución por sexo del consumo de drogas ilícitas demuestra que los hombres consumen tres veces más que las mujeres, y, con respecto a la edad, el grupo más consumidor es el de 19 a 25 años, con 15,9%; es decir, 16 de cada 100 personas de esta edad han consumido droga alguna vez en su vida. En el grupo de 12 a 18 años, la cifra es la mitad del grupo anterior, pero sigue siendo muy alta. La droga ilícita más consumida es la marihuana, seguida por la cocaína y, mucho más atrás, la pasta base. El consumo de anfetaminas, solventes volátiles y heroína también es bajo, pero el éxtasis está comenzando a aumentar y lo más probable es que pronto se establezca entre los más consumidos.

En una encuesta realizada en la región metropolitana en 2000, 8% de los encuestados declararon que alguna vez habían consumido drogas; nuevamente se encontró que los varones consumen tres veces más droga que las mujeres; 19% de los jóvenes de 19 a 25 años y 11% de los niños de 12 a 18 años habían consumido alguna droga ilícita. La droga cruza los niveles socioeconómicos y la buena educación no impide su consumo.

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Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal - TEAF - Sus efectos en el desarrollo neurológico

Definición de Droga y su Clasificación

Se entiende por droga toda sustancia que una vez introducida al organismo, sea por vía nasal o endovenosa, inhalada o ingerida, provoca cambios en el metabolismo que se manifiestan por alteraciones físicas y sicológicas. La Organización Mundial de la Salud define “droga” como cualquier sustancia natural o sintética que, al ser introducida en el organismo, altera la actividad síquica y el funcionamiento del organismo mediante distintos efectos, principalmente en el sistema nervioso central.

Las drogas se pueden clasificar según la alteración que produzcan en el organismo, particularmente en el sistema nervioso central, donde pueden tener un efecto estimulante, depresor o alucinógeno.

Tipos de Drogas:

  • Estimulantes: cocaína, pasta base, anfetamina, éxtasis.
  • Depresoras: benzodiazepinas, barbitúricos, opiáceos (heroína).
  • Inhalantes: pegamentos, barnices, pinturas, petróleo.
  • Alucinógenos: marihuana, mescalina, LSD.

El Uso de Drogas y el Embarazo

Muchas mujeres se embarazaron y tuvieron hijos que sufrieron exposición a drogas in utero, lo que dio origen a la descripción de sus consecuencias en la literatura. En ese entonces se comenzó a hablar de la acción potencialmente teratógena de las drogas lícitas, como el tabaco y el alcohol, y de las ilícitas; en los años 70 se describió algunos resultados neonatales de la adicción al opio y al alcohol en las embarazadas y se hizo notar que los hijos de mujeres alcohólicas o drogadictas podían presentar síntomas de abstinencia, especialmente en el caso de la heroína o metadona, que actualmente son menos populares.

En los años 80, la atención comenzó a focalizarse en la cocaína, a medida que ésta se hizo más popular. Incluso se pudo establecer un perfil psicosocial de la embarazada adicta, lo que permitía captarla mediante una encuesta social. Las embarazadas adictas, generalmente, son hijas de padres adictos, particularmente alcohólicos; hay una alta proporción de abuso sexual temprano: entre 30% y 50% de ellas refieren el antecedente de abuso sexual, de otro tipo o abandono durante la niñez. Cuando inician la actividad sexual continúan relacionándose con hombres adictos o alcohólicos, por lo que a menudo son víctimas de violencia intrafamiliar y de diversos desórdenes psiquiátricos.

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Efectos de la Exposición Fetal a Drogas

El sistema nervioso central se desarrolla gracias a una compleja interacción entre genes, ambiente y un programa de desarrollo específico, aunque aún no está claro cuál es el peso relativo de cada uno de estos factores. La programación de la maduración se inicia a los 28 días de gestación. Posteriormente, en la lactancia y la niñez, actúan otros estimulantes de esta maduración, como la crianza, los vínculos que se establecen con la familia, etc. Por lo tanto, las noxas afectarán el desarrollo del sistema nervioso, dependiendo del tiempo de exposición, de la protección frente a ella y del momento de la gestación o de la vida en que se presenten.

Una especulación que podría tener alguna base plantea que el consumo de drogas en la embarazada condiciona un sustrato neurológico que aumenta la tendencia al consumo de drogas o a la búsqueda de las conductas relacionadas durante la vida adulta del individuo. Los desórdenes del desarrollo del sistema nervioso central son de dos clases: los que ocurren en la primera mitad de la gestación, y que comprometen la citogénesis de las neuronas y la migración celular; y los que ocurren en la segunda mitad de la gestación, que afectan el crecimiento cerebral y su diferenciación.

En el cerebro fetal que está en desarrollo, todas las drogas, como el alcohol, la nicotina, los narcóticos, los opioides, etc., pueden actuar como teratógenos, según el momento de la exposición, y todos estos agentes pueden alterar, tanto el desarrollo del cerebro fetal como su función. Ciertos modelos animales han permitido eliminar algunas variables postnatales del ambiente físico o psicológico, y así se ha demostrado que estas alteraciones pueden ocurrir independientemente del lugar donde nace, del nivel socioeconómico y del trato que se tenga con el animal recién nacido, o sea, que hay una impronta in utero que va a seguir su evolución.

El compromiso más persistente es el de los sistemas de neurotransmisores que participan en las funciones de atención y afecto de estos niños, algo bastante difícil de medir; los trastornos de este tipo se suelen atribuir a la falta de atención y cuidado, o a la mala relación de la madre con su niño. Son niños irritables, inquietos y carentes de afecto. Esto no es fácil de medir, pero los psicólogos pueden hacerlo.

Estadísticas y el Rol del Pediatra

En un estudio sobre la incidencia del consumo de una droga en los Estados Unidos, en que se clasificó como tal los canabinoides, la heroína y la cocaína, se describió una incidencia de 8% a 12% en cualquier momento del embarazo, o sea, alrededor de 10 de cada 100 mujeres embarazadas habían consumido drogas, conclusión que resulta impresionante. No hay cifras de Chile.

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Frente a esta situación, el pediatra no sólo debe enfrentar a la madre sino que tiene que ocuparse el niño; el médico, en general, debe velar por la protección del más desvalido, que es uno de los derechos del niño. Además, estas madres muestran una alta incidencia de enfermedades como la hepatitis B, suelen ser portadoras del VIH o de otras enfermedades de transmisión sexual, y sufren de una mayor incidencia de patologías.

Datos sobre el Síndrome Alcohólico Fetal

Datos sobre el Síndrome Alcohólico Fetal. Fuente: National Organization on Fetal Alcohol Syndrome (NOFAS)

El Alcohol Durante el Embarazo

El alcohol es un agente tóxico para el bebé, diferentes estudios realizados en fetos y mujeres embarazadas indican que ninguna dosis es adecuada. El alcohol es un inhibidor muy fuerte del cerebro, capaz de afectar la concentración, la memoria y el tiempo de reacción con solo beber uno o dos tragos. Así pues, cada vez que la futura madre ingiere alcohol, este llega al cerebro fetal en cuestión de minutos, interfiriendo en su desarrollo.

Una vez más, es posible que por una sola copa un día no pase nada, pero ¿daríamos un vaso de vino a un niño de dos años? Por tanto, no se lo demos a nuestro futuro hijo o hija.

Consumo de Tabaco y Marihuana

Un niño que fue expuesto a los químicos del tabaco dentro del útero, al nacer el peligro no desaparece. Un bebé de parto prematuro y bajo de peso, tiene varias complicaciones que enfrentar en la vida fuera del útero, según algunos estudios cuando llega a la adolescencia son los casos que tienen mas riesgo a la toma de adicciones y problemas en su maduración cognitiva, lo que se traduce a que puede dificultarles concentrarse y tener menos tolerancia a las frustraciones.

Por otra parte, se debe tomar en cuenta que todo lo que le pasa a la mamá también suele afectar al bebé y se estima que alrededor del 10% de lo que consume en marihuana lo recibe él. Asimismo, es importante tener presente, en el caso de las madres que amamantan y consumen marihuana, que el componente THC (tetrahidrocannabinol) de la marihuana pasa del pecho de la madre al bebé; es decir, está incluido en la leche materna natural.

Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF)

De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (Teaf) son un grupo de afecciones que se pueden presentar en una persona cuya madre consumió alcohol durante el embarazo. Problemas físicos, de aprendizaje y comportamiento son algunos de los principales, pero una persona con Teaf suele padecer una combinación de todos ellos.

Según la investigación es “una discapacidad compleja del neurodesarrollo que afecta aproximadamente al 4% o 5% de la población”, y los signos -o síntomas- pueden afectar de distinta manera a cada individuo, y pueden desde leves hasta graves.

Estos son algunos de los efectos de los trastornos del espectro alcohólico fetal que identifican los CDC:

  • Mala coordinación, memoria y conducta hiperactiva.
  • Dificultad para prestar atención y discapacidades del aprendizaje.
  • Discapacidad intelectual, retrasos en el habla y el lenguaje.
  • Problemas de audición y de visión.
  • Problemas del corazón, los riñones o los huesos.
  • Cabeza de tamaño pequeño.
  • Características faciales anormales, como por ejemplo, surco menos marcado entre la nariz y el labio superior (este pliegue se llama filtro o surco subnasal).

El Rol del Género en los Trastornos

La investigación publicada en la revista científica Alcohol: Clinical and Experimental Research, desarrollada en Canadá con una muestra de más de 2.500 registros, concluyó que los hombres presentan un mayor deterioro neurológico, mientras que las mujeres más altas tasas de problemas endocrinos. En el caso de las mujeres, presentaron más afecciones de ansiedad, depresión y trastornos anímicos; por su parte los hombres, tenían tasas más altas de déficit atencional, hiperactividad, trastornos de conducta y negativista desafiantes.

Las mujeres desarrollaron problemas legales relacionados a traumas, victimización y la custodia. Por otro lado, los hombres se caracterizaron por dificultades en la escuela, delincuencia y encarcelamiento, lo que estaría vinculado a los desafíos del funcionamiento adaptativo y los comportamientos disruptivos.

El Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) en Chile

El Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) es el más grave dentro del espectro del Teaf, quienes lo tienen se caracterizan por rasgos faciales anormales, problemas de crecimiento y del sistema nervioso central. Si bien en Chile la afección se conoce desde 1973, se ha producido muy poca investigación sobre este tema, es más, muchos ni siquiera saben de qué se trata.

La jefa de neonatología de la Clínica Santa María, Dra. Carolina Gandolfi, advierte que “las afecciones son muy graves” y que el SAF es solo la punta del iceberg, ya que el espectro es bastante amplio. La doctora clasifica estas afecciones en severas y leves; en el primer grupo hay un retraso en el crecimiento intrauterino, alteraciones faciales y neurológicas, malformaciones, hipoplasia del cerebro y retrasos del desarrollo psicomotor y cognitivo.

Chile ocupa el primer lugar en consumo de alcohol en América. Según datos del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), los chilenos casi triplican el consumo de alcohol considerado peligroso por la OMS. El mismo Minsal asegura que en el país no se realizan diagnósticos en recién nacidos para determinar el SAF, a menos que el alcoholismo de la madre sea evidente. Por lo mismo, no hay estimaciones de prevalencia nacional, ni siquiera local.

Es muy complejo realizar estudios en esta área, porque en general “la mujer embarazada que consume alcohol no admite que lo consume”. Debido a esto hay que recurrir a otro tipo de evaluaciones, como saber si hay episodios de embriaguez o si la madre comenzó a beber a una edad temprana. También si hay trastornos del sueño, baja autoestima o problemas para desarrollarse con otras personas.

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