La poesía en Antioquia ha tenido una rica tradición, y los poetas contemporáneos continúan aportando nuevas voces y perspectivas al panorama literario. Este artículo explora algunas de las tendencias y figuras destacadas en la poesía antioqueña actual.
Medellín, una de las ciudades donde florece la poesía antioqueña.
La Revista Eco Contemporáneo y su Legado
La revista Eco Contemporáneo, editada por Miguel Grinberg, jugó un papel crucial en la difusión de la poesía latinoamericana y la promoción de nuevas voces. Su vida abarcó buena parte de la década de los ‘60 (desde 1961 a 1969); fue editada por Miguel Grinberg, en colaboración más o menos frecuente con Antonio Dal Masetto y Juan Carlos Kreimer, a quienes se sumarían numerosos colaboradores esporádicos (entre ellos, Jorge Di Paola, Jorge R. Vilela, Juan Carlos De Brasi y Héctor Tilbe).
Una primera opción es que en su nombre -Eco Contemporáneo- se aloje una imagen paradójica. El sustantivo Eco, por un lado, parecería insinuar una voluntad de difundir sonidos provenientes de otros lugares, de funcionar como superficie reflexiva (en sentido físico) de una fuente cuyo origen se situaba en alguna otra parte. El adjetivo Contemporáneo, por su parte, daría al Eco un aire contradictorio, sino imposible. Ningún eco es contemporáneo del sonido del cual es eco: hace falta una distancia, aunque ínfima, para poder registrar un eco como tal, para poder notar que se ha producido. El efecto de rebote en el que consistiría el eco, mutaba en un sonido, por así decir, producido en una doble localización simultánea: aquí/allá.
Una segunda opción es comprender que el adjetivo Contemporáneo se refiere a los tiempos históricos más amplios en que se vive. La época. Entonces puede especularse que la revista procuraba funcionar como un punto en el cual era posible hallar manifestaciones de esa contemporaneidad. Un lugar en que se las hacía resonar. Para lo cual debía, de alguna manera, realizar un corte, una selección, ordenar bajo el adjetivo «contemporáneo» ciertas cosas, dejar aparte otras.
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Entre esas dos cualidades contenidas en su nombre, es decir una atención espacial desplegada en varias direcciones con el objetivo de encontrar expresiones que anunciaran o realizaran lo contemporáneo, parece radicar uno de los rasgos principales de la experiencia de la revista Eco Contemporáneo. Esa búsqueda, por sus propios criterios, no podía traducirse en llamamientos masivos e indiscriminados: al contrario, una de las condiciones para que resultara eficaz tenía que ver con poder encontrarse con otros, de forma tal que estos encuentros permitieran avanzar en prácticas comunes. En ese sentido, la revista se inscribió en una suerte de fraternidad difusa, la cual problematizó las relaciones entre creación y emancipación social.
Momentos Clave de la Revista
La revista tuvo varios momentos o fases dentro de las cuales es posible distinguir algún rasgo que signa el conjunto. No se trata de rupturas o renacimiento absolutos, sino de lentas sedimentaciones, desplazamientos y reconfiguraciones que permiten ver énfasis y acentos singulares a lo largo de su década de existencia.
- Primer momento (1961-1965): Presencia central de la poesía, en especial expresiones de la nueva poesía latinoamericana (argentina, brasilera, mexicana, colombiana) y de la generación beat estadounidense.
- Segundo momento (hacia 1965): Emergencia de relecturas o desplazamientos respecto a la primera fase: el aire beat, sin extinguirse ni mucho menos, va dejando lugar a actitudes más virulentas.
- Tercer momento (1966-1969): Creciente difusión -no exenta de críticas- de la contracultura norteamericana; de proyectos educativos como Sigma -propiciado por el escritor escocés Alexander Trocchi.
Todos estos momentos, sin embargo, insisten en una cualidad común que supera largamente a la revista en particular: se asientan en un tono de época de transición, de cambios en acto o inminentes, de transformaciones profundas de la existencia humana (1). La revista, lejos del profeta sin obra, de la contemplación o padecimiento de los cambios porvenir, enuncia constantemente la necesidad de involucrase, de hacer, de participar. Sucede que el cambio podría mutar en apocalipsis, en la medida en que la mayor parte de la humanidad insista en sus formas de vida nocivas y conformistas.
Entre esas formas, la cuestión de la comunicación y la construcción de vínculos ocupó un lugar fundamental. A lo largo de sus trece números (el primero editado a finales de 1961, el ultimo hacia 1969) es posible percibir una «ansiedad de contacto»(EC 3, p.43), un movimiento, o mejor un impulso, declaradamente centrífugo. En ese sentido, el núcleo estratégico de la revista es la comunicación entendida como experiencia de articulación de diversos niveles de modo tal que rompieran con las linealidades y las nociones más sencillas de aquella, aspecto que Grinberg ataca cuando, en el nro. 5, pregunta: «¿Puede superarse la comunicación en el sentido que le dan los burgueses o los teóricos marxistas?» (EC 5, p.8).
Esta pregunta, que iba contra las imágenes raquíticas de los intercambios simbólicos, contra la unidireccionalidad de la palabra y contra una versión pedagogizante de la militancia, fue una suerte de orientador que incidió en la construcción de formas alternativas de comunicación. Asimismo, esta pregunta no dejaba de atentar contra la idea misma de una revista como fin en sí mismo o como presencia enmarcada en un determinado campo expresivo. Ya en el nro. De ese modo, la revista puede ser pensada no sólo como un conjunto de papeles escritos organizados sino como un proyecto que excede largamente lo publicado y lo publicable.
La Nueva Comunicación y la Revista
Lo que EC denomina nueva comunicación afecta todos los aspectos de la revista: sus colaboradores, sus alianzas, sus contactos con otras revistas, con grupos diversos y con sus propios lectores. Convencidos de que «la comunicación sólo es posible mediante el trabajo común» (EC 6/7, p.71), esta inclinación al hacer y a la cooperación tiñó, hasta devenir rasgo, los gestos que brotaron desde EC. Por momentos, la revista se imagina a sí misma funcionando como un nexo, es decir, como una posibilidad de poner en conexión dos o más elementos que no lo estaban anteriormente (EC 4, p.4; EC 6/7, p.24), un vehículo de comunicación (EC 12, retiro de tapa) que lleva y trae novedades, que habilita contactos, que presenta.
En otras ocasiones, la revista se autodefine no desde una posición «entre» dos o más términos sino como una existencia dada a la propagación de discursos e informaciones que, se cree, movilizarán energías humanas en pos de un cambio subjetivo que transforme los modos de vida. En efecto, si es posible hacia 1967 leer el siguiente pedido: «propague la epidemia siconaútica. Finalmente, existe otra imagen que parece aportar un tercer rasgo de lo que la revista piensa de sí: «Debemos sobrepasar esta realidad, a través del acto creador. En este caso, hacer una revista es una contribución al proceso. Hacemos lo que sabemos hacer. De su confluencia con lo que otros saben hacer, saldrá algo, no sabemos si grande, pero al menos diferente» (EC 8/9, p.29).
Las tres imágenes funcionan complementariamente: mientras la primera da una idea conectora de la revista, la segunda deja pensarla como diseminante y la tercera como componible. Es el caso con los lectores de la revista, quienes ya en el primer número pueden leer una Encuesta de ocho preguntas muy heterogéneas entre sí (que van desde consideraciones sobre la relación entre la ciudad de Buenos Aires y el interior del país hasta la situación ideológica del pueblo norteamericano, pasando por las ocupaciones habituales del encuestado) respondida por un abanico de personas todavía más heterogéneo (cinco escritores, un actor de teatro independiente, un dirigente de la Federación de Empleados de Comercio, el párroco de la Iglesia Santa María de la ciudad de Tucumán, una docente ocupada mayormente en «los cuidados del hogar», un vendedor ambulante y obrero textil, un diputado nacional radical) (EC 1, pp. 10-23).
Los lectores de EC, conjuntamente a ser interpelados mediante los escritos y materiales dados a leer en una clave que los invita a la acción y la creación en un sentido no atado a la existencia misma de la revista, son solicitados de formas, como la encuesta, mucho más precisas. Por ejemplo, las cartas de lectores cuyas polémicas suelen ser retomadas en números siguientes o bien encuentran, como es de rigor, una breve respuesta del editor al pie.
Entre las respuestas algunas se entroncan con esa invitación constante a hacer y cooperar; por ejemplo, la dirigida a F. Alejandro Romero en el nº 5, quien expusiera en su carta algunas ideas, acuerdos y desacuerdos con EC, preguntándose sobre el final si tenía algún sentido su carta. A esa inquietud la redacción respondió: «Tiene sentido, che. Para eso sacamos la revista. Venite cualquier tarde a tomar un vino o un café. Hay mucho por hacer. De acuerdo con algunas cosas, menos en otras. Pero lo primordial es HACER, no polemizar (…)» (EC 5, p.153).
Sucede algo similar en los momentos en que EC solicita suscriptores. Entonces, la implicación concreta del lector (aportar dinero) es interpretada de una manera coherente con la idea de «trabajo común», así como con la función conectiva y diseminante que la revista se propone para sí misma. De allí que de la convocatoria a suscriptores (en una campaña que aspira a reunir 5.000) se diga que: «No es ésta una apelación formal. El lector que pueda «poner el hombro» suscribiéndose no cumple un acto ritual que le permite recibir EC en su casa, sino que refuerza así desde su plano la consolidación de una empresa que aspira a ser de todos. «La lucha es en todos los frentes». Cada cual en el suyo. Lo precisamos y lo agradecemos«. (EC 5, p. 158).
Al tiempo que reconoce diferencias, la revista no interpela al lector en tanto tal, o mejor dicho, no lo piensa como una función pasiva, recostada permanentemente sobre los textos. Aún si en la revista circulan materiales literarios y para la crítica literaria (como ser, entre éstos últimos, el texto de Jorge R. Vilela o los artículos de y sobre Witold Gombrowicz) -lo que lleva a pensar que sí hay una pregunta, o al menos un interés, por el lector en tanto tal- EC no se adscribe explícitamente al campo de la literatura. En cambio, procura que ese lector devenga creador en un orden que puede involucrar a la escritura pero que no se agota en él; en cambio «Creemos en el Hombre y en la afirmación de su poder creativo.
El soporte material de esas relaciones era, mayormente, el intercambio postal, el modo más barato y veloz para sujetos interesados de diversas maneras en la circulación de escritos de alcanzar lugares lejanos en aquella época. Aquellos lugares y estos soportes, a su vez, se intersectaban de diversas maneras, provocando numerosas experiencias concretas de relaciones e intercambios. Dichas experiencias no se limitaban a la faz creativa en un sentido ligado exclusivamente a tal o cual obra de arte o producción artística, sino que la creación de los nexos era parte misma de la experiencia. No se trataba tan sólo de acercarse a las creaciones, sino también de entrar en contacto con los creadores; y esto no por una relación fetichista, sino como un principio, por así decir, estratégico. Encontrarse,«tratando que la Revista sirva como nexo entre toda esa gente que en silencio está haciendo cosas muy importantes» (EC 6/7, p.24).
En ese sentido, a diferencias de otras experiencias de intercambio y vinculación, en el devenir de Eco Contemporáneo estuvo presente todo el tiempo una dimensión de gestión de las relaciones (3) (colectivas e individuales) que no oponía gestión y creación sino que pretendía confundirlas permanentemente. En ese sentido, los integrantes de la revista (con su editor como figura más activa) animaron una serie de proyectos que atendían a generar nuevas condiciones para los intercambios y los encuentros. Entre ellos, probablemente el más nombrado haya sido el encuentro que a principios de 1964 en la ciudad de México D.F. organizó el flamante Movimiento Nueva Solidaridad, fundado por el propio Miguel Grinberg.
Se trataba de una «alianza de seres responsables«, mayormente poetas, que en los años anteriores habían avanzado, de un modo u otro, en la «superación de la incomunicación«, logrando generar un «sentido de unidad» continental, «una amistad constructiva» (Manifiesto NS, cfr. en Grinberg: La generación «V», p.203). El germen de este movimiento ya había sido registrado en el número 5 de Eco en 1963, cuando en su editorial podía leerse: «América está aquí, en cada gesto, en cada silencio. La nuestra es una misión de amor, difícil ser aceptados por los que sólo conocen el odio. Con la revista El Corno Emplumado de México hemos concretado un Eje, primer peldaño de la Integración, apertura de la Acción Interamericana. Invitamos a las revistas del Continente para que se acerquen, esperamos que seres tiernos pacíficos e insobornables liberen sus voces. Tenemos teléfono».
Al final del encuentro en México D.F. este movimiento publicó un manifiesto (firmado por más de 50 escritores) en el cual festejaba el hecho «que todos los que nos habíamos comunicado por carta nos hemos dado la mano, nos hemos conocido, hemos dialogado», exigía «una rigurosa conciencia crítica y un trabajo creador, en el sentido del uso de un lenguaje auténtico, sin concesiones a dogmas sectarios y convencionales» y finalmente, daba un cuadro somero pero potente de cuál era la noción de época que manejaban y qué sentido tenía este nuevo movimiento: «NS es una especie de comunidad paralela que acciona por confluencia y no por competencia.
Omar Castillo y su Poética
Omar Castillo, poeta, ensayista y narrador nacido en Medellín, Colombia en 1958, es una figura destacada en la poesía antioqueña contemporánea. Algunos de sus libros de poemas publicados son: Huella estampida, obra poética 2012-1980 (2012), Tres peras en la planicie desierta (2018), Limaduras del sol y otros poemas, Antología (2018) y Jarchas & Escrituras (2020). Su obra también incluye el libro Relatos instantáneos (2010) y los libros de ensayos: En la escritura de otros, ensayos sobre poesía hispanoamericana (2014 y 2018), Al filo del ojo (2018) y Asedios, nueve poetas colombianos (2019).
De 1984 a 1988 dirigió la Revista de poesía, cuento y ensayo otras palabras, de la que se publicaron 12 números. De 1989 a 1993 dirigió la colección Cuadernos de otras palabras, de los que se publicaron 10 títulos. Y de 1991 a 2010, dirigió la Revista de poesía Interregno, de la que se publicaron 20 números. En 1985 fundó y dirigió, hasta 2010, Ediciones otras palabras.
Su poema Libro de Ruth nos presenta un instante aprehendido por el poeta, y con su representación nos entrega el murmullo con el que nos contamina su visión de ese instante, permitiéndonos allanar la realidad, la otredad que él ha logrado captar. Este es un poema cuya lectura empieza a abrirse cuando nos enteramos como el suceder del mismo se funda en la contemplación de un sueño en el tiempo, vuelto piel, vuelto espera. Que los versos que lo interpretan son de quien decidió asumir ese largo sueño. Sueño lastimado por la fugacidad de quien ahora interviene el palimpsesto donde se narra de una estirpe y sus leyendas, en historias arrumadas en las regiones de un tiempo mítico, el mismo que es convocado por el poeta cuando con su alfabeto intenta imprimir su versión.
Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero
Ya van siete años del Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero que organiza la editorial mexicana independiente Verso Destierro. Siete años dice que una idea se puso en marcha y que ha tomado pulso: más de cuarenta poetas se enfrentan cada año con sus versos en un ring profesional en el que sus reglas se ajustan a la palabra. Hoy esto se manifiesta en una reciente antología que recoge tanto una introducción a cargo de los organizadores Andrés Cisneros de la Cruz y Adriana Tafoya, como los poemas, impresiones e imágenes de los adversarios en el cuadrilátero.
La introducción recoge y analiza en detalle -a lo largo de los siglos- el concepto de torneo de poesía, en sus diferentes modalidades, y ahora en México, como un deporte intelectual, recapacitando los organizadores en un vuelco de sentido, en girar hacia otro ángulo el ring, con lo cual los poemas que ganan la lucha son los que tienen “otra manera de ver el mundo”. Y esto es modernidad, en cuanto es revolución, que es lo que viene a mostrar los siguientes apuntes.
Es común pensar la modernidad en torno a la concepción cartesiana, como una ruptura con la tradición comprendida sólo dentro de una teoría del conocimiento: mi intención no fue nunca más lejos que tratar de reformar mis pensamientos y de edificarlos sobre unos cimientos totalmente míos, dice Descartes. Pero el caso de Hölderlin y Baudelaire es diferente. No se trata de demoler el edificio para construir uno claro y distinto, sin dudas en las estructuras como lo había tenido el anterior, sino más bien quieren decir: vamos a cambiarle la dirección oriente de este edificio por la poniente, porque es por donde entra la luz.
Otros Poetas y Eventos Destacados
- Luis Vidales: Publicó su libro de poesía Suenan timbres en 1926 y con él se colocó a la vanguardia de la poesía colombiana. Otros libros suyos fueron La obreríada, El libro de los fantasmas, Poemas del abominable hombre del barrio de Las Nieves.
- Premios Caldas 2005: En una edición cuidadosa, la Gobernación del Depto. de Caldas puso en circulación los libros ganadores del Concurso de Literatura Caldas 100 Años.
- Juan Álvarez: Publica su primer libro (de cuentos), Falsas alarmas , ganador, en 2005, del Premio Nacional de Cuento Ciudad de Bogotá.
La poesía experimental cubana también ha influido en el panorama poético, con iniciativas como la antología "GRAFFITIS: signos sobre papel ", de Mercedes Melo y Raydel Araoz.
Clemente Padín, figura influyente en la poesía experimental.
Librosdementira es una iniciativa pionera en Latinoamérica en la publicación de literatura en Internet, simulando la experiencia de la lectura de libros desde la web.
La poesía en Antioquia sigue viva y en constante evolución, con poetas que exploran nuevas formas de expresión y que contribuyen al enriquecimiento del panorama literario latinoamericano.
La literatura colombiana hasta 1920 - Cronografía T6 Cap 09
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