El consumo de alcohol ha estado culturalmente arraigado en muchas sociedades, y durante décadas se ha promovido la idea de que beber de manera moderada podría tener beneficios para la salud. Sin embargo, la evidencia científica contradice esta creencia y confirma que incluso un consumo reducido de alcohol está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades.
La ciencia ha sido clara: cualquier cantidad de alcohol, incluso en niveles moderados, puede aumentar el riesgo de cáncer y otras enfermedades. A pesar de los mitos y la influencia de la industria, los estudios han desmentido la idea de que beber poco pueda ser beneficioso para la salud. La información pública y las políticas de salud deben avanzar para garantizar que los ciudadanos conozcan los riesgos reales del consumo de alcohol, promoviendo decisiones informadas y responsables.
En la población de 15 a 49 años, el alcohol se convirtió en el principal factor de riesgo. Se le puede atribuir 3,8% (IC 95%: 3,2 - 4,3) de las muertes en mujeres, y 12,2% (IC 95%: 10,8 - 13,6) de las muertes en hombres.
¿Están relacionados el consumo de alcohol y el cáncer?
La relación entre el alcohol y el cáncer está ampliamente documentada. Desde 1988, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica al alcohol como un carcinógeno del Grupo 1, al mismo nivel que el tabaco y el amianto. Se ha demostrado que el alcohol está vinculado con al menos siete tipos de cáncer: cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama.
Según la IARC, el 4 % de los casos de cáncer diagnosticados en el mundo están relacionados con el consumo de alcohol, lo que equivale a más de 740 000 casos anuales y 401 000 muertes. Europa, el continente con mayor consumo de alcohol, es responsable de casi una cuarta parte de estos cánceres, según el Informe Europeo de Salud de la OMS de 2024.
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Esta es la principal conclusión de un metaanálisis que examina las resoluciones de 107 trabajos previos y que demuestra que beber con moderación no alarga la vida.
El mito del consumo moderado
A pesar de la evidencia científica, la idea de que beber de forma moderada podría ser incluso beneficioso persiste. Esta teoría se basa en estudios que sugerían que las personas que bebían en pequeñas cantidades tenían una menor mortalidad en comparación con los abstemios. Sin embargo, investigaciones recientes han revelado que estos estudios tenían sesgos significativos, ya que muchos de los abstemios en realidad eran exbebedores que dejaron el alcohol por problemas de salud.
Tim Stockwell, investigador del Instituto Canadiense de Investigación del Uso de Sustancias, ha revisado cientos de estudios y concluye que cuando se eliminan estos sesgos, la supuesta curva de beneficios desaparece o se reduce drásticamente. Además, la evidencia actual demuestra que cualquier cantidad de alcohol aumenta el riesgo de cáncer.
No existe un nivel de consumo de alcohol seguro.
Cuando combinaron todos los datos, parecía que los bebedores ligeros o moderados (es decir, los que bebían entre una copa a la semana y dos al día) tenían un 14% menos de riesgo de morir durante el período de estudio en comparación con los abstemios.
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En esos trabajos, el consumo moderado de alcohol no estaba relacionado con una vida más larga. En cambio, fueron los estudios de "menor calidad" (participantes de más edad, sin distinción entre antiguos bebedores y abstemios de toda la vida) los que sí relacionaron el consumo moderado de alcohol con una mayor longevidad.
La idea de que el consumo moderado de alcohol conduce a una vida más larga y saludable se remonta a décadas atrás, pero en realidad, su ingesta no alarga la vida de las personas y, de hecho, conlleva algunos peligros potenciales para la salud, como un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.
Por eso, recuerdan los autores, ninguna organización sanitaria importante ha establecido nunca un nivel de consumo de alcohol exento de riesgos.
Un riesgo particular para las mujeres
Las mujeres están especialmente expuestas a los efectos cancerígenos del alcohol. Marina Pollán, directora del Instituto de Salud Carlos III, ha estudiado la relación entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama, encontrando que el riesgo es mayor en aquellas mujeres que comienzan a beber a edades tempranas. Durante la adolescencia, el tejido mamario es más susceptible a los agentes cancerígenos, lo que eleva la probabilidad de desarrollar tumores más adelante.
Aun cuando el consumo de alcohol sea bajo y provenga exclusivamente de cerveza o vino, los estudios muestran que el riesgo de cáncer de mama aumenta. Esto desmiente la idea de que ciertas bebidas alcohólicas, como el vino tinto, pueden ser una excepción.
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El alcohol, ya sea consumido con regularidad o solo en ocasiones especiales, afecta negativamente al cuerpo. Desde el cerebro y el corazón hasta los pulmones y los músculos, pasando por el sistema gastrointestinal y el sistema inmunitario, tiene amplios efectos nocivos para la salud, incluyendo la posibilidad de cáncer.
El alcohol es la tercera causa prevenible de cáncer en EE.UU., responsable de aproximadamente 100.000 casos y 20.000 muertes por cáncer al año.
Estudios epidemiológicos han demostrado que el alcohol está causalmente relacionado con el cáncer de cavidad oral, garganta, laringe, esófago, hígado, colon y recto, y mama.
Las pautas dietéticas de EE.UU. establecen que incluso pequeñas cantidades de alcohol (menos de una sola bebida al día) aumentan el riesgo de cáncer. A pesar de esto, muchos estadounidenses desconocen que el alcohol causa cáncer.
El consumo de alcohol ya estaba aumentando incluso antes de la pandemia de Covid-19, lo que refleja un alarmante problema de salud pública.
Los investigadores han identificado varios mecanismos asociados con el alcohol y el desarrollo del cáncer. Un informe de 2025 del director general de servicios de salud de EE. UU. destaca cuatro maneras distintas en que el alcohol puede causar cáncer: metabolismo del alcohol, estrés oxidativo e inflamación, alteraciones en los niveles hormonales e interacciones con otros carcinógenos como el humo del tabaco.
El metabolismo del alcohol es el proceso mediante el cual el cuerpo descompone y elimina el alcohol. Cuando el alcohol se descompone, su primer subproducto es el acetaldehído, una sustancia química clasificada como carcinógena.
También existe evidencia considerable de que el alcohol puede provocar la liberación de moléculas dañinas llamadas radicales libres. Estas moléculas pueden dañar el ADN, las proteínas y los lípidos de las células mediante un proceso llamado estrés oxidativo.
El alcohol también puede afectar directamente los niveles hormonales, aumentando así el riesgo de cáncer. Por ejemplo, los estrógenos pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama . El consumo moderado de alcohol puede elevar los niveles de estrógeno y fomentar un mayor consumo. El alcohol también aumenta el riesgo de cáncer de mama al reducir los niveles de vitamina A, un compuesto que regula el estrógeno.
Las personas que beben y fuman tienen un riesgo elevado de desarrollar cáncer de boca, faringe y laringe. El alcohol facilita la absorción de los carcinógenos presentes en los cigarrillos y vaporizadores electrónicos. Fumar, por sí solo, también puede causar inflamación e inducir la formación de radicales libres que dañan el ADN.
Quizás se pregunte cuánto alcohol puede beber sin riesgo y sin sufrir daños. Si pregunta a médicos y científicos, quizá no le guste la respuesta: nada.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y las directrices dietéticas estadounidenses recomiendan no consumir más de una bebida al día para las mujeres y no más de dos para los hombres.
El consumo de alcohol es una causa altamente prevenible de cáncer. Sin embargo, actualmente no existe una manera de determinar el riesgo individual de cáncer a causa del alcohol. La genética, el estilo de vida, la dieta y otros factores de salud de cada persona pueden influir en los efectos del alcohol en la formación de tumores.
En algunas situaciones, el riesgo de beber cualquier cantidad de alcohol es alto.
Hay muchas actividades que afectan la salud. Algunas presentan más riesgo que otras. Beber con moderación si gozas de buena salud puede ser un riesgo que estés dispuesto a correr. Pero el consumo excesivo de alcohol conlleva un riesgo mucho mayor, incluso para quienes no tienen otros problemas de salud.
El mayor riesgo es para aquellas mujeres que consumen menos de 300 mcg de ácido fólico y más de 15 gramos de alcohol al día. Por el contrario, aquellas mujeres que consumen abundante ácido fólico en su dieta reducen su riesgo.
Desde el año 2017, el Instituto Americano de Investigación en Cáncer (AICR) estudia la relación entre alimentación y distintos tipos de cánceres.
Además, en Chile, desde el año 2000 la harina para fabricar pan está fortificada con 220 μg de ácido fólico por 100 gramos de harina.
El alcohol tiene calorías que pueden hacerte aumentar de peso.
¿Consumo de alcohol supone un riesgo de cáncer?
Beneficios de no beber alcohol
Es importante hablar de los beneficios de no beber para el cuerpo humano, ya que a pesar de que son bien conocidos los efectos negativos que tiene el consumo de esta sustancia, muchas personas la siguen consumiendo en todo el mundo.
En algunos casos se trata de bebedores ocasionales, mientras que en otros el tema es más complicado, porque se tiene dependencia al alcohol.
Beneficios generales de no beber alcohol
Los beneficios de no beber alcohol son muy amplios, y abarcan desde aspectos físicos hasta aspectos mentales. Según Verywell Mind, se trata de una sustancia que tiene muchos efectos negativos en la salud, por lo que, al dejar de consumirla, el cuerpo y la mente empiezan un proceso de sanación y recuperación.
Para empezar a hablar de manera detallada de estos beneficios, tenemos que empezar por lo físico, y es que al evitar el alcohol se reduce la carga sobre el hígado, lo que le permite funcionar de manera más eficiente y reduce el riesgo de enfermedades hepáticas.
De igual manera, hay que mencionar que el consumo de bebidas alcohólicas es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de esófago, boca y garganta. En este sentido, dejar de consumirlas puede reducir las probabilidades de padecer cáncer.
En cuanto a la salud mental, los beneficios también son muy variados ya que el alcohol es un depresor del sistema nervioso central y su consumo puede llevar a trastornos del estado de ánimo, ansiedad y depresión. El artículo de Verywell Mind que recién citamos habla sobre estos, y señala que las personas que dejan de consumir alcohol pueden ver cómo en poco tiempo los efectos negativos empiezan a revertirse.
Los efectos positivos se pueden ver en mejoras en los niveles de estrés, en las relaciones personales, en el desempeño laboral, e incluso en la autoestima. No depender de esta sustancia para evadir o enfrentar la realidad también permite que las personas desarrollen estrategias más efectivas para manejar las emociones difíciles.
Claro, para que esto último suceda y se pueda tener una buena salud mental hace falta mucho más, por lo que es recomendable consultar a un especialista en el tema. Algunas veces el acompañamiento de un terapeuta es clave para superar las adicciones y tener una mayor calidad de vida.
Otros de los beneficios que se obtienen al dejar el alcohol incluyen mejoras en el funcionamiento del sistema inmunológico y reducción del estrés y la depresión.
Beneficios de no beber alcohol ni fumar
El consumo de alcohol y de tabaco, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, es una de las principales causas de muerte prematura, ya que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y cáncer. Precisamente por ello, al evitar estas dos sustancias, que muchas veces se consumen de forma simultánea, se reduce significativamente la probabilidad de padecer estos problemas de salud.
La lista de efectos negativos del alcohol es muy amplia, como ya vimos, pero las consecuencias del tabaco no se queda atrás. Fumar daña los pulmones y las vías respiratorias, lo que puede generar enfermedades como el cáncer de pulmón y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Progress Lifeline habla sobre los beneficios de dejar de fumar y señala que en tan solo 12 horas los niveles de monóxido de carbono en la sangre se regulan y vuelven a los niveles normales.
Beneficios de no beber alcohol para la piel
No beber alcohol también aporta beneficios para la salud de la piel. Según la American Association of Retired Persons (AARP), evitar el alcohol puede ayudar a que las personas tengan una piel más saludable, sobre todo, porque las bebidas que contienen esta sustancia deshidratan el cuerpo y privan a la piel de nutrientes esenciales.
La deshidratación afecta directamente a la piel, que puede volverse seca, escamosa y menos elástica. Las personas que no consumen alcohol, o que lo dejan, tienen una piel más brillante, con menos arrugas y otros signos de envejecimiento.
Además de estos que mencionamos, podemos decir que también se obtienen beneficios de manera indirecta.
¿Cuándo se notan los beneficios de no beber alcohol?
Es normal querer que los beneficios de no beber alcohol se hagan evidentes de inmediato, sin embargo, después de que el cuerpo ha estado sometido a los efectos negativos de esta sustancia, es normal que tome algo de tiempo que se recupere.
Algunos de los efectos positivos de dejar esta sustancia se manifiestan tras una semana, o un mes, mientras que otros se ven en el largo plazo.