El Valle del Itata cerró una nueva edición de su certamen más emblemático: el Concurso del Vino INDAP Ñuble 2025, un encuentro que reafirma la vigencia, diversidad y profundidad de un territorio con historia.
Esta versión mostró el pulso actual del valle: un equilibrio entre prácticas ancestrales, nuevas generaciones que toman la posta y un compromiso evidente con la calidad. Cinsault, País, Moscatel de Alejandría y mezclas patrimoniales volvieron a ser protagonistas, junto con espumantes que demuestran el salto técnico que ha experimentado el territorio en los últimos años.
En paralelo, el concurso integró categorías que reflejan los cambios que vive la ruralidad vitivinícola: Mejor Vino Sub 40 y Mejor Vino Mujer INDAP, dos distinciones que buscan reconocer y fortalecer el liderazgo que jóvenes y mujeres están adquiriendo en la cadena productiva.
La 12° edición incorporó por primera vez el software oficial del Catad’Or World Wine Awards, una herramienta basada en estándares OIV que permite perfilar sensorialmente cada vino y entregar retroalimentación técnica de alto nivel.
A continuación, se detallan los vinos premiados en el concurso:
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- MEJOR VINO CINSAULT - ITATA
- Oro: Viña Cortez - Cuarzo Cinsault 2022
- Plata: Viña San Luis - Nüyün Cinsault 2025
- MEJOR VINO ESPUMOSO
- Oro: Trifulca - Espumante 2023
- Plata: Viña Familiar Guarilihue S/N - Pet Nat Torontel 2025
- MEJOR MEZCLA Y OTRAS CEPAS
- Oro: Viña Lagos - Cinsault, Carignan, Zinfandel 2024
- Plata: Viña Cortez - Cuarzo Cabernet Sauvignon 2022
Reconocimientos Especiales:
- MEJOR VINO SUB 40: Viña La Misión de Francisco - Tesoro Oculto Moscatel 2024
- MEJOR VINO DE MUJER INDAP: Viña Los Gorgonios - Moscatel de Alejandría 2025. Productora: Consuelo Venegas (Coelemu).
- MEJOR VINO DEL CONCURSO: Gran Oro: Viña Cortez - Cuarzo Cinsault 2022
La ceremonia de premiación se desarrolló en Chillán, reuniendo a familias viñateras, autoridades locales y al equipo técnico que acompaña la vitivinicultura del Itata. Más allá de las medallas, la jornada evidenció una narrativa común: el valle ha logrado construir un relato coherente, reconocible y consistente con su identidad patrimonial.
En palabras de Fernanda Azócar Rodríguez, directora regional de INDAP Ñuble: “El Itata representa un modelo ejemplar de agricultura sostenible, donde las cepas patrimoniales, trabajadas por familias, expresan una forma de vida que se transmite entre generaciones”.
Los ganadores fueron definidos por un equipo compuesto por profesionales del vino provenientes de distintas regiones:
- Investigadores, enólogos y especialistas: Gastón Gutiérrez, Adriana Cerón, Arnaud Hereu, Demy Olmos.
- Comunicadores y líderes de opinión: Carla Urrunaga (La Academia del Vino), Luis Campos Gajardo (Revista Gentes), Mariana Martínez (WIP.cl).
- Sommeliers nacionales e internacionales: Nadia Parra, Rocío Alvarado, Juan Pablo Salas, Willy Vargas (Bolivia).
- Equipo técnico local, clave para la mirada territorial: Edgardo Candia, Juan José Ledesma, Gonzalo Nova, Ignacio Serra, Martin Männle y Heinrich Männle. Este último recibió un reconocimiento por su trayectoria.
La diversidad generacional, regional y profesional del panel aportó una lectura amplia del Itata y reforzó la legitimidad del certamen.
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Esta edición dejó una impresión clara: la calidad actual del valle no es fruto de la casualidad, sino de un trabajo sostenido.
En medio de los avances que hoy celebramos, es justo mirar hacia atrás y recordar a dos enólogos cuya visión marcó un punto de inflexión en la historia reciente del valle: Alejandro Hernández y Claudio Barría.
Hace más de una década, cuando aún no se hablaba del “renacer del Itata”, fueron ellos quienes recorrieron el territorio, dialogaron con los productores y se atrevieron a imaginar un futuro distinto para estas cepas patrimoniales. Su trabajo en terreno abrió puertas, impulsó mejoras continuas en los procesos y permitió que naciera uno de los hitos más significativos de la zona: los primeros espumantes del Itata.
En un país con memoria frágil, vale la pena reconocer a quienes apostaron por este valle cuando aún no era tendencia. Hoy, al ver la calidad y consistencia de sus vinos, entendemos que buena parte de este presente se sostiene sobre aquella labor pionera.
Premios como los 1.000 corchos de Industria Corchera o la entrega de tanques de acero inoxidable refuerzan las capacidades de los productores y apoyan una transición hacia vinos aún más consistentes.
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Acompáñanos en este recorrido por los stands de la Feria de Vinos INDAP 2025, donde cada expositor comparte el alma de su trabajo, su historia y los vinos que construyen la identidad del Valle del Itata.