En el presente artículo, exploraremos la rica historia de la producción vinícola en Castilla-La Mancha, España. Esta región, conocida por su vasta extensión y características únicas, ha sido un centro clave en la producción de vino a lo largo de los siglos. A través de diversas fuentes y estudios, analizaremos cómo el paisaje, la historia y las tradiciones se entrelazan para dar forma a la identidad vinícola de Castilla-La Mancha.
Mapa de Castilla-La Mancha en España.
El Escenario Geográfico e Histórico
Desde un punto de vista geográfico, es necesario fijar el escenario geográfico: su posición en el hemisferio norte y sus características orográficas y climáticas hacen que su entorno se rija por un determinado calendario agrícola y, con él, de festividades en consonancia con la realización de las tareas propias del cultivo y cosecha de la vid. La comarca de La Mancha, hoy en día, es la región natural de mayor extensión de España. Ocupa una superficie de 30.700 km2 -lo que supone la mitad de las cuatro provincias que la conforman: Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Albacete-, y que junto a Guadalajara conforma la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.
La orografía es bastante llana, con ocasional aparición de algún cerro aislado de baja altura. Climatológicamente se caracteriza por mantener sequedad durante todo el año, causada por las barreras montañosas que rodean la región y que dificultan la entrada de los frentes húmedos procedentes del mar. Ello provoca que la pluviometría sea bastante escasa ―de 300 a 400 mm. por año― y las sequías, a veces prolongadas, castigan sus tierras.
Todas sus características están incluidas en el nombre mismo del territorio. Es sabido que el origen del concepto de “La Mancha” es desconocido, aunque es probable que sea árabe, aunque desde distintas etimologías. Una supondría que el topónimo “Mancha” sería pronunciado en árabe como Manxao Al-Mansha, traducido como “tierra sin agua”, y otra como Manya, que significa “alta planicie” o “lugar elevado” (García Sánchez, 2006). En cualquier caso, las primeras menciones que se tiene constancia del topónimo Mancha datan del año 1237, siendo aquí donde La Mancha y las Órdenes Militares se encuentran, con los acuerdos entre las Órdenes de san Juan y Santiago.
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Como se puede observar, el territorio, como realidad geográfica, histórica y por consecuencia humana, marca identidad. Tierra de paso y asentamiento de distintas culturas y civilizaciones; tierra de secano, meseteña, frontera de territorios de órdenes militares. Todo ello define a una tierra pero también a las gentes que viven en ella. Si bien la vitivinicultura no se desarrollará tal y como se conoce hoy en día hasta bien entrado el siglo XIX, parece que este espacio vital estaba llamado a ser tierra de vino: “Dios mandará la lluvia y la tierra dará sus frutos”.
Primeros Atisbos y Evolución Histórica
Desde la Prehistoria encontramos noticias de vino de La Mancha. Los primeros atisbos del cultivo de la vid en Castilla-La Mancha remontan a la Prehistoria. En Valdepeñas, en el Yacimiento Arqueológico del Cerro de las Cabezas, se han encontrado restos de pepitas de uva y vasijas de diferentes tamaños que podrían haber contenido líquidos relacionados con este fruto. Es un asentamiento íbero habitado en el Bronce Final (siglo VII a.C.) y que perduró hasta las postrimerías del siglo III antes de Cristo.
Los visigodos mantendrán los cultivos de Roma y también su ávido consumo, tal como cuenta san Isidoro en sus Etimologías. De todas maneras, habrá que esperar hasta la Baja Edad Media para obtener datos algo más concretos sobre el cultivo de la vid en La Mancha. Entre romanos y visigodos está el origen de una de las fiestas más antiguas de España y de gran trascendencia en el calendario festivo de Castilla-La Mancha: Las Mondas (Talavera de la Reina, Toledo).
La fiesta de Las Mondas trasciende más allá del territorio urbano de Talavera de la Reina, una de las ciudades más populosas de Castilla-La Mancha en la actualidad ―con alrededor de 83.000 habitantes―, extendiéndose a toda su comarca de fuerte tradición agrícola y ganadera. El vino en la comarca de Talavera de la Reina goza de reconocimiento a lo largo de la historia y en el presente. La fiesta comienza el domingo siguiente al Domingo de Resurrección y, durante una semana, incluye gran variedad de actos lúdicos: desde fiestas populares por barrios o conciertos y correrías de gigantes y cabezudos, hasta encierros taurinos.
El germen directo de Las Mondas está relacionado con el culto de Ceres. Su origen es romano; las munda cerealis se ofrecían a la diosa Ceres coincidiendo con la llegada de la primavera. El rito fue cristianizado en el año 602 d.C. El rey Visigodo Liuva II regaló a la ciudad la imagen de la Virgen del Prado, a quien desde entonces se levantan las ofrendas. En el siglo XVI es redactada una normativa para unificar la fiesta, que también pasó a llamarse “Fiesta de los toros”. En la actualidad se conserva gran parte del rito romano.
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La dominación árabe de la península podría haber supuesto un gran obstáculo para el desarrollo vinícola, debido a la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas que el islam impone a sus seguidores. Lo que parece obvio es que no se perseguiría tanto el pecado, si no existiese. La llegada de los cristianos al territorio manchego no debió hacer más que consolidar la expansión de la vid y el vino, sobre todo teniendo en cuenta dos factores clave. Por un lado, el del proceso de repoblación en sí ―y, por ende, del incremento del consumo de vino―.
El periodo de enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, principalmente a partir de la toma de Toledo en 1085 hasta la incorporación de las tierras del Sur de España a las coronas cristianas, provoca que la región se encuadre dentro de lo que la historiografía reconoce como “frontera móvil”, marcando estructuralmente, a partir de ese momento histórico, el paisaje agrícola de La Mancha físico y humano. La realidad de la “frontera móvil” también ha traído consigo ciertas celebraciones que, aunque en el Levante cuentan con mayor prevalencia, en La Mancha se celebran con gran “uso” y “disfrute” del vino. Son aquellas celebraciones conocidas como Fiesta de los Moros y Cristianos de Alcázar de san Juan y de Quintanar de la Orden.
En definitiva, a partir de la Edad Media la pervivencia de ritos ancestrales, consecuencia en muchos casos del devenir estacional, será cristianizada por el impulso de la fe dominante, haciendo coincidir determinadas festividades y, por ende, cultos, con periodos estacionales cíclicos. Voy a cantar a mi amigo la canción de su amor por su viña. Desde ese momento la viña acompañará ampliamente la iconografía de los santos, siendo un componente esencial en todos los actos festivos que se celebren. De este modo, la vid y el vino serán piezas fundamentales en la vida del castellano-manchego, protagonistas y estrellas invitadas de las fiestas en Castilla-La Mancha a partir de ese momento.
Calendario Agrícola y Festividades
Si se circunscribe de una forma simplista el calendario agrícola meseteño a las tareas propias vitivinícolas, cada mes tiene su afán: diciembre y enero, la poda; febrero, el lloro; marzo y abril, la brotación; mayo, la floración; junio, el cuajado; julio, el envero; agosto y septiembre, la vendimia; octubre, descanso y noviembre, la caída de la hoja.
Cuando la pertinaz sequía azota el campo manchego, la devoción a su patrón clama por el agua benéfica. Cuando las oraciones son oídas, se hará gran fiesta. Este es el caso del Milagro del Cristo del Consuelo (La Villa de D. Fue un 17 de mayo de 1925, pero los vecinos de La Villa de Don Fadrique no lo olvidan. El pueblo, angustiado por una sequía que estaba asolando los campos, sacó a la calle al patrón, el Santísimo Cristo del Consuelo, pidiendo lluvia. Y cayó agua sobre los cultivos. Por ello, cada 17 de mayo se reserva una misa y una ofrenda floral en honor de esta venerada talla.
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La economía local se recuperó después de este chaparrón. Además, según los recuerdos, una paloma blanca se posó encima del Cristo.
La Importancia Actual del Sector Vitivinícola
Es sabido ―y reiterado― que en Castilla-La Mancha el cultivo de la vid y la elaboración del vino es una de las principales señas de identidad de esta comunidad. En sus cinco provincias están catalogadas más de una veintena de Denominaciones de Origen y pagos o de Indicación Geográfica protegida, elaborándose en la región el 50% del volumen de la producción total española, encontrándose en estas tierras casi un 8% de la superficie vinícola mundial (EC Brands, 2020).
El sector vinícola es de extraordinaria relevancia en muchos países y no solo desde el punto de vista económico o medioambiental, sino también cultural. El vino contribuye a la imagen del país y supone todo un polo de atracción de visitantes y turistas. Los vinos en Iberoamérica han ido ganando prestigio con el paso de los años por la calidad de sus caldos y por su capacidad de producción. No es de extrañar que Chile y Argentina figuren en los rankings mundiales como dos protagonistas destacados, en quinto y sexto lugar del top mundial.
España, con más de 150 variedades de uva autóctonas y 97 denominaciones de origen, cuenta con 36 rutas del vino que son visitadas por casi 3 millones de personas al año. Una oportunidad para conocer alguna de las más de 4.400 bodegas que existen en todo el territorio y probar sus vinos, descubrir bellos paisajes, pueblos con encanto y gente encantadora.
Al situarse la bodega bajo suelo se minimiza el impacto ambiental y se favorece las condiciones de temperatura y humedad todo el año, imprescindible para los vinos. Las bodegas Cellers Baronia del Montsant se encuentran en la población de Cornudella de Montsant, en Tarragona. Se trata de una bodega que elabora vinos de gran calidad, distintos y de producciones muy limitadas.
En Castilla-La Mancha, se encuentra la bodega de la Finca Los Aljibes, en Chinchilla de Montearagón, zona con denominación Vino de la Tierra de Castilla. Los Aljibes es una bodega enfocada y diseñada para crear vinos de alta expresión, funcional y moderna, dentro de un complejo arquitectónico de alto valor cultural.
Rutas del Vino de Castilla-La Mancha
Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) e Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP)
Castilla-La Mancha cuenta con una rica variedad de vinos amparados bajo diferentes figuras de calidad diferenciada. A continuación, se presenta una tabla con algunas de las principales DOP e IGP de la región:
| Denominación de Origen Protegida (DOP) | Indicación Geográfica Protegida (IGP) |
|---|---|
| DOP La Mancha | IGP Vino de la Tierra de Castilla |
| DOP Valdepeñas | IGP Vinos de la Tierra de Castilla-La Mancha |
| DOP Manchuela | IGP Sierra de Alcaraz |
| DOP Méntrida | IGP Campo de Calatrava |
| DOP Mondéjar | IGP Altiplano de Sierra Nevada |
Ejemplo de etiquetas de Denominaciones de Origen Protegidas e Indicaciones Geográficas Protegidas.