El alcohol es la droga social más utilizada debido a su aceptación en la sociedad como ingrediente común en todo tipo de celebraciones y acontecimientos. Su uso se fomenta continuamente mediante la publicidad, que lo relaciona con un modo de vida más desinhibido y feliz. Sin embargo, es crucial comprender que, aunque mucha gente cree que es un estimulante, en realidad el alcohol es un depresor del sistema nervioso central.
El alcohol actúa como supresor del sistema nervioso central, incluyendo el cerebro, y enlenteciendo su actividad. Su acción en el organismo se asocia a cambios en el estado de ánimo, en el comportamiento y autocontrol, además de afectar la capacidad para pensar y tomar decisiones.
Los cambios en el comportamiento del cerebro dependen de la cantidad de alcohol que se consuma, siendo distintas entre una copa de vino a una intoxicación que llegue a la pérdida de consciencia. “Eso muestra que el sistema nervioso puede estar completamente deprimido, afectando todas las funciones del cerebro”, explicó el profesor del Departamento de Fisiología en la Facultad de Ciencias Biológicas, Dr. Luis Aguayo Hernández.
El académico describió que un solo trago puede dar una sensación de alegría, quitar la ansiedad y volver a las personas un poco más desinhibidos. Para el también Director del Programa de Neurociencia, Psiquiatría y Salud Mental (Nepsam) de la Universidad de Concepción, “el alcohol es un lubricante social. Esto significa que, si uno va a una cena, a una fiesta, va con timidez, y el alcohol te quita esa timidez, y ya después de un trago te permite conversar animadamente con el resto de la gente”, explicó.
A pesar de que la cantidad de alcohol ingerida sea muy baja, el estado de vigilia natural del cerebro se ve alterado. «El hecho de que disminuya el estado de vigilia significa que uno empieza a tener dificultades para hablar, tiene dificultades para tomar una llave y ponerla en la cerradura, falla la capacidad motora” ejemplificó Aguayo, destacando que, por ejemplo, cuando un individuo está bajo la influencia del alcohol y decide manejar, “podría tomar la decisión de sobrepasar un vehículo, haciendo los cálculos equivocados y provocando un accidente”.
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¿Cómo Afecta el Alcohol al Cerebro?
Durante el consumo de alcohol, el etanol que contiene se absorbe por el torrente sanguíneo, alcanzando el cerebro. Es cierto que tras la llegada del etanol al cerebro, se produce el lanzamiento de dopamina y endorfina al torrente sanguíneo, responsables de la euforia que causa el alcohol en un primer momento, pero el etanol potencia también la actividad de los canales BK que regulan la presión arterial, lo cual disminuye la excitabilidad de las neuronas.
Si se continúa bebiendo, esta depresión se extiende hacia abajo, a través de las áreas motoras, hasta los centros emocionales ubicados en el cerebro medio, donde se encuentran los centros que controlan la agresión.
Para el proceso del alcohol y su posterior eliminación, los órganos implicados como el hígado y los riñones requieren de gran cantidad de agua y para ello recurren al cerebro, compuesto de agua en un 80% para reponer sus propias pérdidas. El cerebro sufre una deshidratación como consecuencia, que provoca una contracción del tejido cerebral, asociada a un aumento del volumen ventricular.
Efectos Físicos del Alcohol
Al contrario de lo que pueda parecer, el alcohol produce una bajada importante de la temperatura corporal. Al beber se produce una sensación de calor porque los vasos sanguíneos se dilatan, llega más sangre a la piel y aumenta la sudoración.
El consumo de alcohol facilita entrar en calor: Aunque el alcohol produce una sensación momentánea de calor, en poco tiempo la temperatura interior del cuerpo disminuye y se siente más frío.
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Alcohol y Medicamentos: Una Mezcla Peligrosa
El alcohol se vuelve especialmente peligroso cuando se combina con medicamentos, lo que puede generar toxicidad. El Dr. en toxicología y académico de la Facultad de Farmacia, Claudio Müller Ramírez, explica que esta sustancia tiende a modificar los procesos químicos de algunas sustancias que pueden ingresar al organismo, entre ellas los medicamentos.
Los riesgos de quienes mezclen ambas sustancias no solo se quedan en alterar el efecto benéfico, sino que también pueden generar cambios en la terapia o en el esquema terapéutico “o incluso generar cuadros de toxicidad, lo que se traduce en que se estaría en frente de un efecto dañino, perjudicial para la salud”, confirmó el docente.
Esta mezcla va a disminuir las funciones del sistema nervioso central y es particularmente peligroso si se consume junto a “algún medicamento que también sea depresor del sistema nervioso central, por ejemplo, las famosas benzodiacepinas, que son muy fáciles de encontrar en la mayoría de los hogares en nuestro país”, ejemplificó el Dr. Müller, siendo categórico en que “no es recomendable mezclar alcohol con ningún tipo de medicamento bajo ninguna circunstancia”.
Repetir esta mezcla constantemente ayudaría a generar “un daño transitorio o bajo ciertas circunstancias un daño permanente en las funciones cerebrales”, puntualizó.
La recomendación de ambos docentes es consumir de manera responsable y consciente bebidas alcohólicas y jamás mezclarlas con medicamentos.“Ese punto involucra no solamente la biología, sino que también involucra la economía, la sociedad, los aspectos psicológicos. Por la sencilla razón de que como uno tiene una evolución compleja del estado que lo está afectando, es muy difícil de cuantificar objetivamente” analizó el Dr. Aguayo, reflexionando sobre la importancia de la formación y discusión de estos temas en los hogares y recintos educativos.
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El alcohol produce dependencia tanto física como psíquica. La aparente estimulación se debe a la desinhibición que produce, y a las perturbaciones sensoriales y motoras.
Ansiedad por Resaca ("Hangxiety")
Pasaste una noche genial, pero a la mañana siguiente te invade la ansiedad: tu corazón se acelera y repites en tu cabeza todas las conversaciones de la noche anterior. Esta sensación, conocida como ansiedad por resaca o “hangxiety“, afecta a alrededor del 22 % de los bebedores sociales.
Si bien para algunas personas son nervios leves, para otras es una oleada de ansiedad que parece imposible de superar. Los “miedos del domingo” pueden hacer que te sientas en pánico, lleno de temor e incapaz de relajarte.
La ansiedad por resaca puede hacer que incluso las tareas más sencillas parezcan abrumadoras. Aquí te contamos por qué ocurre y qué puedes hacer al respecto.
La resaca es la forma que tiene el cuerpo de recuperarse después de beber alcohol y trae consigo una serie de síntomas.
La deshidratación y la alteración del sueño juegan un papel importante en los fuertes dolores de cabeza y las náuseas que muchos de nosotros conocemos muy bien después de una gran noche de fiesta.
Pero las resacas no son solo físicas: también tienen un fuerte efecto mental.
El alcohol es un depresor del sistema nervioso, lo que significa que altera el comportamiento de ciertos mensajeros químicos (o neurotransmisores) en el cerebro. El alcohol te relaja al aumentar el ácido gamma-aminobutírico (GABA), el neurotransmisor que te hace sentir tranquilo y reduce las inhibiciones. Disminuye el glutamato, lo que también ralentiza tus pensamientos y te ayuda a entrar en un estado más relajado.
En conjunto, esta interacción afecta el estado de ánimo, las emociones y el estado de alerta. Por eso, cuando bebemos, solemos sentirnos más sociables, despreocupados y dispuestos a bajar la guardia.
A medida que los efectos del alcohol desaparecen, el cerebro trabaja para reequilibrar estas sustancias químicas reduciendo el GABA y aumentando el glutamato. Este cambio tiene el efecto opuesto al de la noche anterior, ya que hace que el cerebro se vuelva más excitable y sobreestimulado, lo que puede provocar sentimientos de ansiedad.
Entonces, ¿por qué algunas personas sufren ansiedad por resaca y otras no? No hay una respuesta clara a esta pregunta, ya que varios factores pueden influir en si alguien sufre ansiedad relacionada con la resaca.
Factores que Influyen en la Ansiedad por Resaca
- Genes: Las investigaciones muestran que tus genes pueden explicar casi la mitad de las razones por las que te despiertas con resaca, mientras que tu amigo tal vez no.
- Comportamiento: Uno de los culpables más comunes de sentirse ansioso al día siguiente es a menudo lo que uno hace mientras bebe.
- Ansiedad preexistente: Las investigaciones sugieren que las personas que ya luchan con sentimientos de ansiedad en su vida cotidiana son especialmente vulnerables a la ansiedad por resaca.
Cómo Prevenir la Ansiedad por Resaca
La mejor manera de prevenir la ansiedad por la resaca es limitar el consumo de alcohol. Las pautas australianas recomiendan no tomar más de diez bebidas estándar por semana y no más de cuatro bebidas estándar en un solo día.
Por lo general, cuanto más beba, más intensos serán sus síntomas de resaca y es probable que se sienta peor.
Mezclar otras drogas con alcohol también puede aumentar el riesgo de sufrir ansiedad por la droga.
Recomendaciones Adicionales:
- Prueba la meditación consciente o ejercicios de respiración profunda, especialmente si la ansiedad te mantiene despierto o tu mente se acelera.
- Considere llevar un diario. Esto puede ayudar a replantear los pensamientos ansiosos, poner sus sentimientos en perspectiva y fomentar la autocompasión.
- Habla con un amigo cercano. Esto puede brindar un espacio seguro para expresar tus inquietudes y sentirte menos aislado.
La ansiedad por el resaca es un huésped no deseado después de una noche de fiesta.
¿Cómo Detectar un Problema con el Alcohol?
En la consulta, los médicos interrogan a sus pacientes acerca de su consumo de alcohol. También puede obtener antecedentes a través de la historia familiar o proporcionados por terceras personas. En el examen físico puede ser posible identificar los problemas físicos relacionados con el consumo de alcohol.
Algunas preguntas comunes incluyen:
- ¿Alguna vez maneja cuando ha estado bebiendo?
- ¿Tiene que beber más que antes para embriagarse o sentir el efecto deseado?
- ¿Ha sentido que debe dejar de beber?
- ¿Ha tenido alguna vez lagunas después de beber?
- ¿Se ha ausentado alguna vez del trabajo o ha perdido un trabajo a causa de la bebida?
- ¿Existe alguien en su familia preocupado por su forma de beber?
Además, existen exámenes de laboratorio que permiten pesquisar el alcoholismo.
Bebidas Energéticas y Alcohol: Una Combinación Peligrosa
El regreso a clases trae consigo largas jornadas de estudio y actividades, y muchos jóvenes recurren a las bebidas energéticas para mantenerse alerta. Sin embargo, lo que parece una solución rápida puede traer graves consecuencias para la salud.
Las bebidas energéticas son una combinación de cafeína, azúcar y otros estimulantes, como guaraná, taurina y ginseng.
Según comenta la Dra. Villarroel, “esta mezcla de cafeína con azúcar nutricionalmente no aporta en nada. En el cuerpo puede tener distintos efectos, pero inicialmente será una hiperestimulación del sistema nervioso. Esto quiere decir que lo habitual cuando la persona empieza por primera vez el consumo, y no es una persona asidua a la cafeína, probablemente va a sentir palpitaciones, nerviosismo, una especie de sensación de despersonalización.
Mientras tanto, el Dr. Alfredo Parra, médico internista del Hospital, explica que el consumo excesivo de estas bebidas puede traer consigo diversas complicaciones para la salud, especialmente a nivel cardiovascular. En personas con antecedentes de enfermedades del corazón, puede aumentar el riesgo de arritmias, dolor torácico y mareos, lo que en algunos casos requiere atención médica.
Pero los efectos adversos no se limitan al sistema circulatorio. Su ingesta en contextos de actividad física puede favorecer la deshidratación, lo que, sumado a su alto contenido de cafeína, potencia problemas como el insomnio crónico y trastornos digestivos.
El impacto de las bebidas energéticas no se limita a lo físico. Su consumo en adolescentes también se ha vinculado a problemas de salud mental.
“El riesgo de la interacción entre ambas bebidas tiene que ver con los efectos antagónicos que ambos productos tienen. El alcohol es un reconocido depresor del sistema nervioso central y las bebidas energéticas son reconocidas como estimuladores del sistema nervioso central. Entonces se puede producir riesgo de enmascaramiento, ya que las personas perciben que están consumiendo menos alcohol del que realmente consumen.
En la misma línea el internista agrega que “la mezcla de ambos, aumenta la posibilidad de conductas de riesgo, como, por ejemplo, el manejo en estado de ebriedad. También se potencian los efectos que se pueden producir a nivel cardiovascular y hepático. Por lo tanto, se pueden generar más arritmias en pacientes jóvenes susceptibles, episodios de fibrilación auricular, taquicardia, intoxicación hepática, etc.
En un contexto donde la sociedad promueve la productividad constante y el sacrificio del descanso en favor del rendimiento, los expertos llaman a reflexionar sobre los hábitos de vida de los jóvenes. "El cuerpo es sabio; si te pide descansar, es por algo.
Tabla Comparativa: Efectos del Alcohol y Bebidas Energéticas
| Sustancia | Efecto Primario | Riesgos |
|---|---|---|
| Alcohol | Depresor del sistema nervioso central | Cambios en el estado de ánimo, problemas hepáticos, dependencia |
| Bebidas Energéticas | Estimulante del sistema nervioso central | Problemas cardiovasculares, insomnio, ansiedad |
| Combinación de ambos | Enmascaramiento de los efectos del alcohol | Aumento de conductas de riesgo, problemas cardiovasculares y hepáticos |